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martes, 7 de enero de 2025

¿Hay que hacer las clases 'divertidas' y 'relevantes'? Un hilo de Pritesh Raichura.

Foto por Adonyi Gábor formulario PxHere

El otro día leí un hilo en 'X' de Pritesh Raichura, que es directivo y profesor de Ark Soane Academy. El hilo me gustó porque se aleja de la visión habitual de 'divertido y relevante' (la pregunta inicial es irónica), y no me he podido resistir a traducirlo y compartirlo,

¿Cómo puedes hacer  tu clases divertidas y relevantes? Un hilo con grandes consejos a continuación:

En primer lugar, divertidas. La mejor manera de hacer las clases divertidas en enseñar a los alumnos TAN bien que sientan que tienen éxito en aquello que aprenden. Segmenta los contenidos complicados en partes más pequeñas, enseña cada parte, practícala, consigue que la dominen. Usa la repetición y la práctica para que dominen los elementos fundamentales. Tener éxito en el aprendizaje es divertido. Bajar el nivel, no lo es.

Cuando los alumnos pueden cantar las tablas de multiplicar de forma fluida, dibujar la estructura de los electrones de los primeros 20 elementos de tabla periódica o bien recitar los poemas de memoria tendrán un IMPULSO real. Hazles MONTONES de preguntas. Cada respuesta correcta merece ser elogiada. El conocimiento es realmente divertido.

¿Y sobre la relevancia? No te preocupes. En un principio, puede parecer divertido centrarse en los intereses actuales de los alumnos, pero esto es paternalista y limitante. Ofrece a todos los alumnos un currículum ambicioso, no uno 'relevante'. Enséñales bien y, entonces, Shakespeare se VUELVE relevante.

El trabajo del profesor es enseñar lo mejor de lo que se ha pensado y dicho. Todos los alumnos se merecen heredar este conocimiento y las grandes conversaciones asociadas. No hay ningún alumno que, de forma automática, disfrute de los contenidos difíciles. Todos los alumnos se merecen, no obstante, un currículum que les permite aprender aquello que es difícil.

La pregunta al principio del hilo era irónica. Las preguntas que tendríamos que estarnos haciendo son: ¿Cómo puedo enseñar un currículum ambicioso a todos los alumnos? y ¿Cómo puedo mejorar la cultura escolar de forma que todos los alumnos aprendan más y mejor?

A continuación, el enlace al post original de Pritesh Raichura, para que podáis consultarlo y seguirlo:


sábado, 13 de julio de 2024

La instrucción explícita (o instrucción directa): una apuesta de futuro

Foto por asawin formulario PxHere

En el blog he hablado en numerosas ocasiones sobre la instrucción explícita o directa: qué es y qué no es, cómo llevarla a cabo, sus partes más importantes... En los últimos meses, han sido numerosas las noticias que alertaban sobre el declive en los resultados educativos: el informe PISA, las pruebas de competencias básicas, la de evaluación diagnóstica... Estamos en un momento en el que, por lo que se refiere a la didáctica, valdría la pena que nos centrásemos y focalizásemos en la instrucción explícita.

La instrucción explícita (o directa) es la gran desconocida en las aulas y facultades de nuestro país. Es cierto que muchos profesores buenos y con alguna experiencia acaban utilizando y siguiendo algunos de sus principios, pero no se enseña en las facultades de educación de nuestro país ni está tampoco presente en los diversos programas de formación que llevan a cabo entidades tanto públicas como privadas. 

Recuerdo mis años de la universidad estudiando Magisterio y en ninguna de las didácticas se mencionó nunca Barak Rosenshine, la instrucción directa o el Proyecto Follow Through: tan solo vimos una y mil veces los principios del constructivismo, Vygotski, la zona de desarrollo próximo, el trabajo por proyectos y el aprendizaje cooperativo. No digo que no haya que conocer estos últimos. Un maestro ha de conocer las principales técnicas didácticas y los principios que las sustentan, pero es algo que me llamo mucho la atención.

¿Y por qué es aconsejable la instrucción explícita? Porque aprendizaje de los alumnos es optimizado a través de un enfoque estructurado y secuencial que busque enseñar de forma explícita nuevos contenidos o habilidades. La introducción de nuevos aprendizajes es más efectiva cuando los profesores los dividen en partes más pequeñas y los enseñan de forma explícita utilizando explicaciones, demostraciones y modelando, especialmente cuando los alumnos son nuevos en un área concreta de aprendizaje. Esta instrucción minimiza los riesgos de la sobrecarga cognitiva que impediría la retención de nuevos aprendizajes y da soporte a los alumnos en la adquisición de los conocimientos y habilidades que permiten construir una comprensión profunda antes de afrontar tareas más complejas con menos guía del profesor.

En este contexto, cada vez son más las personas de referencia que explican los principios fundamentales de la instrucción explícita y que los recogen me gustaría citar a unas cuantas:

1. Doug Lemov: director de 'Uncommon schools' y autor del libro 'Teach like a champion' (https://teachlikeachampion.org/). En este último libro recoge clasificadas más de 60 estrategias didácticas que están basadas en los principios de la instrucción explícita. Lleva ya años formando a profesores del ámbito anglosajón en las diversas técnicas y el libro, tanto en la versión inglesa como en la más reciente (del año pasado) en castellano (https://science-teaching.org/es/libros/ensena-como-un-maestro-3-0), vale la pena.

2. Tom Sherrington: inglés, tiene un interesantísimo blog: https://teacherhead.com/, en el cual tiene numerosos artículos sobre aprendizaje, estrategias didácticas, formación de profesores... Ha escrito diversos libros sobre el aprendizaje entre los cuales destacaría los 'Teaching Walkthrus' (https://walkthrus.co.uk/)que recogen todo tipo de estrategias didácticas para crear una cultura de aula, para enseñar, para evaluar, etc. de una forma muy visual.

3. Greg Ashman (https://fillingthepail.substack.com/): profesor e investigador que vive en Australia y escribe en el blog 'Filling the Pail' (https://fillingthepail.substack.com/). Vale la pena seguir sus artículos y publicaciones. Hace un par de años, escribió 'The power of explicit teaching and direct instruction' (https://uk.sagepub.com/en-gb/eur/the-power-of-explicit-teaching-and-direct-instruction/book273757) en el cual recoge también estos principios.

4. Innerdrive (https://www.innerdrive.co.uk/): esta organización con sede en el Reino Unido edita publicaciones y forma a profesores partiendo de los principios de la psicología cognitiva y de la ciencia del aprendizaje. En sus formaciones y publicaciones recoge también estos principios de la instrucción explícita.

Quería destacar también la guía que ha publicado el gobierno australiano hace unos meses, que explica la instrucción explícita de una forma concreta y sencilla (https://www.edresearch.edu.au/guides-resources/practice-guides/teach-explicitly)

Como se ve, la gran mayoría, quitando a Doug Lemov cuyas publicaciones han empezado a traducirse al español, son del ámbito anglosajón. En España, podríamos destacar a:

- Juan Fernández (https://investigaciondocente.com/), el cual en diversos artículos de su blog habla sobre la instrucción explícita.

- Albert Reverter (https://www.mcguffineducativo.es/), que también la trata en su blog.

- Héctor Ruiz, que en su libro '¿Cómo aprendemos?', trata también de ella.

Como se ve, la instrucción explícita sigue siendo desconocida en España, aunque a nivel internacional empiece a tener cada vez más importancia. Los países con mejores resultados en PISA, como Inglaterra, han hecho una apuesta cada vez más decidida por esta en los últimos años (y no parece que el nuevo gobierno laborista vaya a cambiar esto), y los países asiáticos como China, Japón, Corea, Singapur... hace décadas que la utilizan de forma decidida.

¿Queremos mejorar los resultados educativos en Cataluña? Quizás podamos empezar por empezar a conocer y utilizar la instrucción explícita, la cual es fundamental con los aprendices noveles que todavía no tienen conocimientos y habilidades desarrollados sobre un tema.


lunes, 1 de noviembre de 2021

Los peligros del competencialismo de la LOMLOE

Photo by Ben Mullins on Unsplash

Durante estas últimas semanas se han ido filtrando partes del borrador de la LOMLOE, en concreto, lo que será el currículum de las diversas asignaturas de la ESO, de Bachillerato... Lo que muestran las diversas filtraciones que van apareciendo es, cuanto menos, preocupante, especialmente por lo que se refiere a las enseñanzas mínimas y a los saberes básicos.

Estos debieran de ser en el nuevo currículum competencial esos conocimientos básicos que articularan y estructuraran el currículum, concretando qué se espera que sepan los alumnos en cada curso y cada etapa. Pero nada más alejado de la realidad. Como han ido mostrando algunas de las personas que sigo, esos 'saberes básicos' no van en esa línea, sino que son enunciados generales de ideas vagas que suenan bien. Uno de los primeros en dar la voz de alarma fue el tuitero Errati, que detallaba algunos datos del currículum de Geografía e Historia para la ESO en un hilo que rápidamente se hizo viral:

Una de las cosas que detallaba eran los saberes básicos de 3º y 4º de la ESO:

En la lista aparecen saberes tan 'básicos' de geografía e historia como:

- Los objetivos de desarrollo sostenible

- La sociedad de la información

- La cultura mediática

- Lo global y lo local

Y tantas cosas más... en serio, ¿no hay otros contenidos de geografía e historia más importantes para 3º y 4º de ESO? Sin ser un experto se me ocurren cuestiones básicas de geografía como el clima, la población, las dinámicas migratorias, las políticas económicas, el entorno natural y el agua... Y de historia hay tantos temas: la Revolución industrial, la Revolución francesa, la colonización, las guerras europeas, la crisis del 29... ¿En serio que esos enunciados generales son los 'saberes básicos'? Pero la cosa iba a más, porque Errati hizo diversas búsquedas de términos específicos en el currículum que dieron los siguientes resultados:

- Renacimiento: 0 veces en todo el currículum

- Género: 96 veces

- Ilustración: 2 veces (en concreto en el de Visual y plástica; es la acepción relacionada con ese ámbito)

- Edad Media: 1 vez

- Grecia: 0 veces

- Egipto: 0 veces

- Diversidad: 117 veces

- Resiliencia: 14 veces

- Sentimiento: 35 veces

- Libro: 2 veces

- Digital: 270 veces

- Humanismo: 1 vez en el currículum de Latín

- Ortografía: 0 veces

El mérito es de Errati, que hizo la búsqueda. No digo que la diversidad no sea un tema importante, o que la competencia digital haya que dejarla de lado, pero es inaceptable que el borrador de un currículum que se aplicará en breve tenga esta inconcreción. ¿Qué esperan que aprendan nuestros alumnos de Lengua, de Geografía o de Historia? Este documento me parece el modelo más claro de adonde nos está llevando el competencialismo, a un modelo en el que existirá una discrepancia total entre los diversos centros, en el cual el alumno dependerá de la buena voluntad, conocimiento y buen hacer del maestro, y de que las editoriales de libros de texto arreglen después el desaguisado. ¿Cómo vamos a saber si un alumno es competente o no si no se concretan de forma clara los saberes mínimos exigibles? Errati destaca que este problema lo adolecen especialmente las materias de letras, porque los borradores de Física y Química o de Biología no tienen este cariz, ya que se esbozan al menos los contenidos. ¿Han dejado quizás toda la concreción a las autonomías? No me parece la mejor opción, porque vamos hacia un modelo como el de los Estados Unidos, donde no existe un currículum común, lo que ha generado que cada estado tenga currículum totalmente diferente, siendo los principales perjudicados los alumnos.

Al cabo de unos días, hizo un análisis parecido sobre bachillerato, que os invito a leer:

Solo la lectura del primer 'descriptor operativo' de lo que se espera de un alumno cuando acabe la enseñanza básica y el bachillerato permite hacerse una idea de por dónde va el documento. ¿Cómo pueden poner prácticamente lo mismo como objetivo de las 2 etapas, dos enunciados totalmente generalistas? El resto del currículum, aunque un poco más concreto, va en la misma línea.

Algunos como Kike Guerrero dicen que las comunidades autónomas lo mejorarán, y que por primera vez el currículum pone las competencias por encima de los contenidos:


No puedo estar más en desacuerdo con él. En primer lugar, porque este currículum llevará a una disgregación cada vez más mayor entre lo que se enseña en cada centro educativo, y en segundo lugar porque, paradójicamente, como he comentado en otros artículos del blog, el mejor camino para llegar a ser competente en algo no es trabajar por competencias, sino desarrollar los bloques de contenidos siguiendo la lógica interna de cada materia, buscando que una vez aprendidos el alumno pueda aplicarlos. Pascual Gil nos compartía en este sentido un hilo sobre las competencias que vale la pena leer: 

Claramente, me parece que la ley no va bien encaminada. ¿Para cuándo un currículum que establezca de veras unos conocimientos y saberes básicos curso por curso, dejando de lado cuestiones ideológicas? Como habréis visto, el post de hoy es más una recopilación de intervenciones que me han parecido interesantes y de personas que vale la pena seguir en Twitter. Comparto aquí un artículo que escribí hace un par de años sobre este tema el aprendizaje por competencias, espero que sea de interés.

domingo, 24 de octubre de 2021

Desmontando una nueva ocurrencia de César Coll: "No tiene sentido que niños de 12 años estudien once asignaturas"

Photo by Kuanish Reymbaev on Unsplash

La semana pasada tuvimos la suerte de 'conocer' una de las nuevas ocurrencias de César Coll. En una entrevista en La Vanguardia, el ideólogo de las diversas leyes de educación que ha tenido España desde los años 80, afirmaba:

"En primero de la ESO, dependiendo de la comunidad autónoma, hay diez u once materias en el curso. ¿Alguien puede pensar que a los 12 años alguien puede emocionarse con once materias? Hay que revisarlo. No puede ser que las materias establecidas en los currículos oficiales se trasladen a los horarios en forma de asignaturas diferenciadas. Hay que facilitar y promover que los centros adopten organizaciones curriculares superadoras de esta parcelación que es uno de los factores que están en el origen de la desmotivación y desimplicación de un sector importante del alumnado".

Después de leerme esto, me preguntaba:

- ¿No es este el hombre que ha estado detrás de la LOGSE, de la LOE, ahora de la LOMLOE? ¿Se da cuenta de que está diciendo que su trabajo previo no ha sido precisamente positivo? Pues esas leyes han sido en gran parte fruto de su influencia y aportaciones...

- ¿Qué propone? ¿Seguir el modelo de ámbitos que se ha aplicado en la Comunidad Valenciana y que no ha ido precisamente bien? Porque poner a un especialista en Geografía e Historia a dar Valenciano o Castellano no me parece la mejor solución, o un matemático dando Biología... Porque con la 'superación de la parcelación' se refiere a que desaparezcan las asignaturas...

- ¿Ha pensado que poniendo a un profesor a dar clase de una materia de la cual no es experto, posiblemente los alumnos aprenderán menos? ¿De dónde saca que tener diversas asignaturas sea un factor de 'desmotivación' y 'desimplicación'. ¿Realmente sería mejor hacer 2h de 'ámbito social' en el cual se mezclen Castellano y geografía? ¿Y luego 2h de Educación física y música? ¿No se da cuenta de que un proyecto interdisciplinar puntual puede ser interesante, pero convertir el día a día en proyectos interdisciplinares constantes es agotador para profesores, alumnos y el aprendizaje lo sufre?

A continuación, en Twitter, Irene Murcia publicó un interesantísimo hilo en el que desmontaba la falacia de César Coll. El tuit lo tenéis a continuación:



Si lo leéis, veréis que en prácticamente todos los países de Europa los alumnos de 1º de ESO tienen 11 asignaturas:

- Francia: en el nivel equivalente a 1º de ESO (cinquième) tienen 11 asignaturas sin contar la 2ª lengua extranjera. Tiene la mitad de fracaso escolar que España.

- Alemania: en el equivalente a 1º de ESO (klasse 7), tienen 12 asignaturas y alguna optativa más. Tienen menos de la mitad del fracaso escolar de España.

- Reino Unido: el Key Stage 3 incluye equivalentes a 1º y 2º de ESO. Tienen 12 asignaturas. El fracaso escolar es 1/3 del de España.

- Italia: el equivalente de 1º de ESO, 11 asignaturas más alguna optativa. La mitad del fracaso escolar de España.

Y podríamos seguir. Claramente, se hace cada vez más necesario reaccionar contra las ideas de nuestros ideólogos y gurús, basadas en su mayoría en mentiras y decisiones arbitrarias e ideológicas. No puede ser que la misma persona siga en el mismo lugar marcando la evolución de las reformas educativas después de 40 años. Reformas educativas que se basan en ideas peregrinas, como el tema de que el número de asignaturas de la secundaria sea un motivo de fracaso escolar. Porque si es así... ¿Cómo explican que el resto de países de Europa teniendo las mismas o más asignaturas tengan menos fracaso escolar? Lo que me parece es que César Coll nos quiere colar un nuevo experimento pedagógico (el de los ámbitos), del cual las experiencias previas no han sido muy buenas (y podríamos preguntarnos: ¿tiene sentido que niños de 12 años tengan que cursar ámbitos interdisciplinares cuando no son expertos en las diversas materias de esos ámbitos o proyectos?).

Para acabar, esta semana me han llegado ya varios comentarios de profesores que están leyéndose los borradores de cada una de las áreas de la nueva LOMLOE. Borradores que muestran un currículum ideologizado, basado en ideas generales (desarrollo sostenible, diversidad, género, digital...) pero en el cual no aparecen los contenidos claves de cada área. Algunos dicen que serán las comunidades autónomas los que los concretarán. ¿Sí? Porque eso llevará a una disgregación aún mayor del currículum, que dependerá de cada autonomía, claustro y profesor... Dejo el comentario de este punto para otro artículo. 

martes, 12 de octubre de 2021

El estancamiento de los resultados educativos de Cataluña

Photo by Adiva Koenigsberg 

Durante el pasado mes de agosto me llegó este artículo-resumen de la Fundació Bofill en el cual se comentaban los resultados en Cataluña en las principales pruebas de competencias. A diferencia de otras publicaciones de la Bofill, este artículo tuvo poco eco en los medios, me parece que porque dejaba claro el estancamiento de los resultados de Cataluña en los últimos 10 años. Comentaré algunos temas que me parecen significativos (las gráficas podéis consultarlas en el enlace).

1) Pruebas de competencias básicas de 6º de primaria: se ve un estancamiento en prácticamente todas las áreas. Llama la atención, ya que en primaria es en donde el 'currículum competencial' se ha implementado de forma más intensa. 

Estas pruebas valoran precisamente las dimensiones de las diversas competencias: comprensión lectora, escritura, comprensión oral... Si estamos trabajando por competencias y las pruebas valoran las competencias, ¿cómo es que nos estacamos? El Govern, ¿no ve que la cosa no mejora (quitando la excepción del inglés, que parece tener una leve tendencia positiva)? ¿No será que quizás la mejor opción para tener 'alumnos competentes' no es el modelo competencial? No sé, sería algo para plantearse.

2) Pruebas de competencias básicas de 4º de ESO: se aprecia el mismo estancamiento en prácticamente todas las áreas; en este caso, todavía más pronunciado, con la excepción, otra vez, del inglés que sí que parece ir al alza. Llama la atención lo baja que es la media en matemáticas, alcanzándose el 70,2% solo en 2 años: 2017 y 2020.

3) Pruebas PISA: se observa el mismo patrón. No existe una mejora sostenida en el tiempo en los últimos años. Ciencias y matemáticas bajan levemente, mientras que la competencia lectora que había subido desde el 2006, vuelve a bajar (estando todas las competencias por debajo de los 500 puntos).

Estamos ante un sistema educativo que lo que hace es generar mediocridad. En los últimos 10 años no ha habido prácticamente ninguna mejora real, con los niveles volviendo a bajar en los últimos años después de tímidas subidas. ¿No nos debería de llevar esto a replantearnos, al menos, las prácticas que estamos llevando a cabo en el aula? ¿Cómo puede ser que desde los poderes públicos y los que deciden las políticas educativas no haya ningún tipo de examen de conciencia? ¿Por qué seguimos apostando por la 'innovación educativa' de los últimos 10 años, que no es que haya dado muy buenos resultados: trabajo por proyectos, trabajo globalizado, digitalización masiva de las aulas, facilitar la promoción, rechazo de los exámenes estandarizados y de las pruebas de calificación, trabajo por competencias...?

Simplemente pido que se nos dé la oportunidad a los maestros y a los centros de poder probar otras posibilidades: un currículum claro y secuenciado en el que esté claro lo que se espera que se sepa en cada curso y ciclo (con la flexibilidad suficiente para poder dar respuesta a aquellos alumnos con dificultades de aprendizaje), pruebas estandarizadas al acabar cada ciclo, el uso de evaluación formativa y la calificadora sin oponerlas, formar al profesorado en el uso de la instrucción explícita de forma coordinada con otras estrategias como el aprendizaje cooperativo o el descubrimiento guiado cuando el contenido y la edad de los alumnos lo requiera, el uso de herramientas digitales, pero solo cuando sean necesarias y aporten valor, el incremento de la exigencia...

Digo esto, porque a veces me parece estar en el día de la marmota. El otro día pude leer una entrevista a César Coll (sí, el responsable de todas las reformas educativas de los últimos 40 años) diciendo que parte de la culpa de los resultados que tenemos es de tener 11 o 12 asignaturas. ¿En serio? ¿La 'reforma' va a ir a hora por hacer 'ámbitos' en la ESO? Pero si es algo que, en donde se ha aplicado, no es que haya dado muy buenos resultados (solo hay que ver el caso de Valencia), ya que acaba dando Geografía e Historia un Filólogo, que no es que sea precisamente experto en ese ámbito y Matemáticas el de Biología. En primaria se puede entender que el profesor sea generalista, pero en la ESO ya no, porque este ha de ser experto en su materia. 

Me preocupa que no seamos capaces de utilizar los pocos recursos que tenemos para replantearnos qué hacemos, el cómo y ver si se puede mejorar.

viernes, 6 de agosto de 2021

Un nuevo cambio en el ministerio de educación, las mismas políticas e ideas de siempre

Fuente: https://www.flickr.com/photos/lamoncloa_gob_es/51312119785

Durante los últimos meses, he dedicado diversos artículos del blog a hablar sobre la ministra Celaá y sobre el rumbo preocupante que tomaba la última reforma del ministerio de educación, la LOMLOE, a la luz de las declaraciones de sus principales impulsores e ideólogos.

La ministra Celaá ha sido uno de los cambios en la última reforma ministerial, y ha sido sustituida por Pilar Alegría. Cuando hay cambios en el ministerio, siempre se tiene la esperanza de que pueda haber algún cambio en lo que han sido las líneas ideológicas de todas las reformas educativas de los últimos años: constructivismo pedagógico y filosófico, apuesta por metodologías alrededor de las cuales existe escasa evidencia, el modelo competencial, que ha llevado a la confusión y al progresivo desprestigio y vaciamiento del currículum, una reducción en la exigencia por lo que se refiere a la promoción de curso, los conocimientos mínimos esperados, la oposición a una pretendida 'educación tradicional' que está basada en prejuicios y tópicos... 

He empezado a leerme algunas de sus declaraciones y parece que seguirá los pasos de sus predecesoras y predecesores. Hace unos días, en un artículo de Magisterio, decía cosas como:

"El modelo de enseñanza basado en la acumulación de datos no es productivo": ¿Cómo? ¿Qué es un modelo de enseñanza basado en la 'acumulación de datos'? ¿Un modelo en el cual se acumulan datos en discos duros, USB y Google Drive? ¿A qué se refiere? Mal empezamos... En el caso de los seres humanos, solo existe el aprendizaje que queda grabado en la memoria, sea de datos, conceptos, procesos... ¿Existe algún modelo de enseñanza que se base en, por ejemplo, pedir la memorización de los números del listín telefónico? ¿O de cronologías? Y lo de que no es productivo... ¿El modelo de enseñanza ha de ser 'productivo'? ¿De qué? ¿Para quién? Miedo da...

Decía también que está preparando los Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas con la "comunidad educativa". ¿Quién es la "comunidad educativa"? ¿Por qué en ninguna de las reformas me ha llegado nada sobre este debate? Yo estaría interesado en participar...

Y estos Reales Decretos han de servir para "preparar a los alumnos para los retos que han de afrontar, facilitar la aplicación de metodologías innovadoras, el trabajo colaborativo y ayuden a reducir el absentismo y el abandono temprano". ¿Sí? ¿Ha de ser esta su finalidad? ¿No debería de ser, por contra, establecer aquellos saberes y conocimientos, básicos y fundamentales, que ha de conocer un alumno que estudia en la España de 2021? ¿Y no deberíamos de establecer estos contenidos sobre la base de si son valiosos y forman parte de toda esa tradición cultural literaria, científica, artística que vale la pena conocer?

Sus primeras declaraciones no invitan al optimismo...

sábado, 6 de junio de 2020

En defensa de la transmisión

Photo by form PxHere


Uno de los temas que ha ido saliendo en los últimos artículos del blog es el de la función transmisora, cultural y académica de la escuela, que considero como la principal y propia de la escuela. Esta función transmisora de la escuela y la transmisión de conocimientos son el principal objeto de ataques de gurús y personajes del mundo educativo como Eduard Vallory o Richard Gerver.... 




Diversos tuits de Eduard Vallory sobre la transmisión
y de otros tuiteros comentando artículos suyos.

Pero, ¿es posible lo que estos personajes reivindican, el dejar de lado la función transmisora de la escuela? ¿Es posible, como dice Eduard Vallory, pasar de "un sistema de transmisión" a "un sistema de aprendizaje"? ¿Tiene sentido lo que afirman?

Para valorarlo, empecemos por ir a la definición de 'transmisión'. El diccionario de la RAE recoge como primera acepción:

transmisión:
1. f. Acción y efecto de transmitir.

Cuando buscamos la palabra 'transmitir' en el diccionario, las acepciones que aparecen que se ajustarían más al sentido educativo de la palabra serían la 1ª y la 3ª

transmitir:
1. tr. Trasladar, transferir.
3. tr. Hacer llegar a alguien mensajes o noticias.

Si ya nos vamos al latín y buscamos de dónde viene la palabra, vemos que viene del latín transmittere y significa "hacer llegar de un lado a otro": 'trans-': de un lado a otro y 'mittere': enviar.

Como vemos, el concepto 'transmisión' tiene que ver con el hacer llegar conocimientos de un lugar a otro. Los conocimientos que la humanidad ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo pueden estar en dos lugares: recogidos en los libros y bases de datos (también digitales) o bien en la memoria a largo plazo de las personas. 

El conocimiento es transmitido por parte del profesor a los alumnos. Para ello, es fundamental la relación personal. El alumno es el sujeto principal del aprendizaje y el maestro lo que hace es, a través de la relación personal con él, presentarle esos conocimientos verdaderos que están en los libros o en su memoria a largo plazo. El hecho de que el maestro los conozca previamente le permite anticiparse a las posibles dificultades que el alumno pueda tener en su aprehensión. 

Un primer aspecto que vemos es que se hace muy difícil el aprendizaje si dejamos de lado esta función transmisora. A veces, me parece que los que critican la transmisión se imaginan a un profesor que hace un discurso de 2 horas en las que no calla ni escucha a los alumnos en ningún momento, ni les pregunta, ni les evalúa... pero es que esta visión no tiene nada que ver ni con la instrucción directa ni con lo que hacemos los profesores que creemos en la transmisión. Los maestros que creemos en la transmisión sabemos perfectamente que es fundamental esa relación personal con el alumno alrededor del conocimiento.

¿Significa esto que no sea posible aprender de otras formas? No, uno puede, a través de la observación de los hechos naturales, inducir una ley general, como pasaría por ejemplo con la ley de la gravedad de Newton o el principio de flotabilidad de Arquímedes, pero esperar que todos los alumnos rehagan en la escuela el largo camino de varios miles de años de la humanidad significa desconocer la forma de aprender que tienen las personas y lo que se espera de la educación obligatoria, que es la capacitación cultural y académica de todos los alumnos. Luego, también es posible aprender de forma autónoma, por uno solo, leyendo un libro, viendo un vídeo... pero para ello hacen falta una madurez, una capacidad de autoregulación, un conocimiento del lenguaje que es muy difícil adquirir por uno solo y que no podemos esperar aplicar de forma generalizada.

Se ve, pues, que es muy difícil el aprendizaje rico, variado y completo que necesitamos hoy en día si se dejan de lado la transmisión y esta función transmisora de la escuela. Una escuela que no sea transmisora, no es posible, y si se plantea, llevará al fracaso escolar a muchos de los alumnos: ¿plantean una escuela en la cual los alumnos tengan que descubrir los grandes principios por sí solos? ¿No se dan cuenta que así es posible que muchos se queden fuera? Así los que salen ganando son aquellos que tienen estos aprendizajes fuera de la escuela: en la familia, en los espacios no formales... ¿Nos damos cuenta de que nos arriesgamos a dejar a gran parte de los alumnos sin los conocimientos básicos de Física, Lengua, Matemáticas, Historia.... si partimos de esta idea? No estoy diciendo que no haya que enseñar a los alumnos el uso del pensamiento inductivo a través de la observación de hechos específicos para establecer un principio general, que habrá que hacerlo, pero no podemos basar todo en ello.

Lo mismo pasa con afirmaciones como 'pasar de un sistema de transmisión' a un 'sistema de aprendizaje'. No tiene sentido oponer transmisión y aprendizaje, porque, si la transmisión se lleva a cabo, hay aprendizaje. ¿Cómo se puede decir que 'la transmisión no genera aprendizaje de calidad'? Defiendo la transmisión y defiendo que, una vez que un alumno ha aprendido un conocimiento, se le planteen retos en los cuales tenga que aplicarlo, utilizarlo, pensar sobre él para resolver una situación... ¿Por qué esta manía de oponer conceptos que no son contrarios de una forma maniquea? Porque, como he destacado, así solo se consigue perjudicar el aprendizaje de los alumnos y se quitan oportunidades precisamente a aquellos que menos las tienen, que son los alumnos que necesitarían una escuela transmisora de conocimientos que les ofreciera aquello que, por su situación socieconómica más desfavorecida, no tienen. Es lo que Gregorio Luri denomina el capitalismo cognitivo, la acumulación de conocimiento como valor. El conocimiento valioso y poderoso tiene y tendrá cada vez más importancia.

Es en este contexto que quiero defender el valor de la transmisión de conocimientos y de una escuela transmisora, que transmita un conocimiento poderoso, profundo y amplio a los alumnos, independientemente de su situación previa. Para ello, es clave que la escuela recupera esta función cultural y académica, y que modelo curricular vuelva a estar basado en los contenidos y en las disciplinas de conocimiento, no en las 'competencias', ese concepto vago que solo ha contribuido a diluir y debilitar esta función transmisora de la escuela. Como he comentado en otros artículos, solo un modelo curricular basado en los contenidos hace al alumno realmente 'competente'. ¿Por qué? Porque le permite tener unos esquemas cognitivos sólidos y profundos que puede aplicar a situaciones nuevas. Y para ello, es fundamental que la escuela sea transmisora.

lunes, 17 de febrero de 2020

El valor de las pruebas estandarizadas y de un currículum basado en el conocimiento

Photo by Annie Spratt on Unsplash
Una de las cosas que hecho en falta, tanto a nivel autonómico como estatal es que, desde las instituciones públicas, no se promuevan la creación y establecimiento de más pruebas estandarizadas, que permitieran conocer el nivel de los alumnos y compararlos con escuelas de su mismo contexto socioeconómico, y valorar si las decisiones tomadas a nivel didáctico y pedagógico ayudan a mejorar los resultados o si bien al contrario conllevan un descenso del nivel académico de los alumnos.

Un primer aspecto distorsionado es que las pruebas no son las mismas en todo el territorio español. Podríamos decir que la selectividad o PAU (pruebas de acceso a la universidad) lo son, pero los exámenes los diseña cada comunidad autónoma, con lo cual las pruebas varían de forma muy significativa de una comunidad a otra. Por lo que se refiere a pruebas de evaluación diagnóstica, el curso en que se hacen varía según la comunidad.

En el caso de Cataluña, existen dos evaluaciones diagnósticas: una al acabar 6º de primaria de lenguas (castellana, catalana e inglesa), matemáticas y ciencias naturales y otra al acabar 4º de ESO, que abarca los mismo ámbitos. Existen luego las Pruebas PACBAL sobre los componentes básicos de la lectura en catalán (desde P5 a 2º de primaria) y una nueva prueba con forma de proyecto que ha establecido este año el Departamento para 2º de primaria, pero ambas son de carácter voluntario.

¿Por qué no existen, entonces, más pruebas de evaluación al final de cada ciclo? ¿No podrían los poderes públicos establecer los contenidos académicos mínimos que tendrían que tener los alumnos al acabar cada curso o ciclo? ¿Qué ha de saber un alumno de matemáticas al acabar 2º de primaria? ¿Y al acabar ciclo medio? ¿Cuáles serían la fluidez, velocidad y comprensión lectoras óptimas al acabar 3º? ¿Qué se debiera de esperar por que se refiere a la expresión escrita al acabar 4º de primaria? ¿Y al acabar 2º de ESO?

Para ello sería necesario que los currículum se volvieran más concretos, sencillos, dejando de lado toda la jerga grandilocuente que contienen hoy en día pero entre la cual se hace difícil cribar realmente qué es lo importante. Y este es uno de los grandes problemas que tenemos: un currículum demasiado amplio, poco concreto, que se queda muchas veces en las competencias y valores generales pero que no concreta el cómo llegar a ellos. Tener unos objetivos y unos contenidos concretos para cada curso, con unas pruebas que nos ayudaran en la toma de decisiones permitiría orientar y mejorar de forma muy significativa la práctica docente y las decisiones en los claustros. 

¿Tanto nos costaría concretar qué contenidos académicos son culturalmente significativos? Y estoy hablando de que nos centremos en los principales ámbitos académicos: lengua, literatura, ciencias naturales y ciencias sociales y matemáticas. Porque esta falta de concreción genera importantes vacíos de conocimiento en la base cultural de nuestros alumnos. Cada vez más te encuentras con más alumnos que carecen de las nociones más básicas de geografía (continentes, países, ríos...), de historia, de literatura, de ciencias naturales... ¿Cómo vamos a poder establecer así esos lazos de copertenencia, de tener algo en común, de los que habla Gregorio Luri? Si las instituciones públicas dejaran de lado las luchas ideológicas y dieran valor a lo importante y propiamente escolar que es la enseñanza académica, sería posible una mejora educativa profunda. Y ahí serían de gran utilidad medidas como las pruebas estandarizadas que contrastasen que se trabaja lo fundamental con todos los alumnos. Aquellos con más dificultades son siempre los que más lo necesitan.

martes, 20 de agosto de 2019

Los efectos del 'Phenomenon based learning' en Finlandia

Fuente: https://onedio.co/content/drop-all-the-subjects-finland-is-about-to-revolutionize-the-world-of-education-12856

Me ha parecido muy interesante este artículo de Greg Ashman sobre los efectos que los cambios curriculares están teniendo en Finlandia. En el artículo, relata como Finlandia ha ido experimentando un progresivo declive desde el inicio de siglo en sus resultados académicos, como fruto de unas reformas ideológicas basadas más en lo que parece que puede funcionar o en la imagen que se quiere transmitir al exterior, que en la realidad de la investigación educativa y el aprendizaje. En el año 2015, el país escandinavo optó por la implementación del phenomenon based learning’, una nueva versión del ya tan manido 'aprendizaje basado en proyectos'.

Por lo visto, a través de la cuenta de Twitter de Paso Sahlberg's, a Greg Ashman le llegó esta historia sobre padres rellenando quejas contra el colegio 'Pontus School' por la forma en la que se está implementando el 'aprendizaje basado en fenómenos'. En el colegio en cuestión, se anima a los alumnos a que se conviertan en aprendices autónomos, creando sus propios planes de estudio y cambiando la estructuración del horario por clases por otra basada en cursos interdisciplinarios. Esto ha generado diversas situaciones que son las que están generando las quejas de los padres:

- Un ejemplo es el del alumno de 6º de primaria Aino Piironen. Para este, el tenerse que crear su propio plan de estudio se convirtió en un reto inasumible, después de que una epilepsia infantil le dejara con dificultades de memoria. El ambiente escolar poco estructurado hacia muy difícil que pudiera concentrarse, y habría necesitado más ayuda y dirección por parte del profesorado.

Otra dificultad le venía dada por la forma que tenían de comenzar el día, reuniéndose todos para hacer una 'gran asamblea' en la que decidían qué aprenderían en ese día. Aino afirma que 'no aprendía nada'. No ha sido hasta que ha cambiado a una escuela con un ambiente algo más 'tradicional' que ha empezado a mejorar.

- Un comentario de muchos de los padres es que es muy difícil que los alumnos sean capaces de hacerse su propio plan de estudios, especialmente en una etapa como la de primaria; o que sean capaces de recordar por sí solos las diferentes fechas de evaluación, de entrega de trabajos, etc. sin ser dirigidos de forma clara por los profesores

Hechos como estos han sido los que han provocado las quejas de los padres, que han sido desestimadas por parte de las autoridades educativas por venir de personas a las cuales, a su juicio, lo que les pasa es que son 'resistentes al cambio'. 

Y no es el primer aviso sobre los efectos del 'phenomenon based learning'; ya el año pasado un investigador de la universidad de Helsinki dio la voz de alerta sobre los efectos del 'phenomenon based Learning' en los resultados PISA, especialmente en matemáticas y ciencias.

No solo eso, el mismo Greg Ashman ha ido prediciendo que esta metodología contribuiría al declive en los resultados de Finlandia. ¿El motivo? Doble:
1. El uso generalizado del aprendizaje basado en proyectos ha sido ya probado en muchas ocasiones y ha fracaso a nivel de aprendizaje.
2. Va en una dirección opuesta a lo que conocemos de la psicología cognitiva.

De ahí que Ashman remarque que los padres no es que reaccionen contra el cambio, lo hacen contra métodos que está viendo que son totalmente inefectivos. ¿Realmente en España y en Cataluña queremos seguir apostando por una metodología, la del trabajo general por proyectos, que ha demostrado su inefectividad? 

Puede haber momentos y etapas en que el uso del aprendizaje basado en proyectos esté justificado, pero su promoción como la 'revolución educativa pendiente' o como 'el cambio necesario para una escuela avanzada' no está justificado. Los padres del colegio finlandés 'Pontus school' no es que se quejen por ser 'resistentes al cambio', sino porque constatan que la metodología que se está utilizando no funciona. Es posible que para algunos funcione, y sigan aprendiendo, pero también lo es que para la gran mayoría, posiblemente no lo haga, y más cuando es de una estrategia didáctica de la cual se tienen ya bastantes referencias a nivel de investigación. Sería bueno que a la hora de valorar la eficacia de una u otra estrategia didáctica no nos dejáramos llevar por la ideología sino por la evidencia.

domingo, 17 de febrero de 2019

Tradición y progreso en educación (XXVIII): Una reflexión sobre lo 'nuevo' y lo 'viejo' en educación



Durante estos día me he estado leyendo el nuevo libro de Gregorio Luri, 'La Imaginación Conservadora'. Es un libro profundo, que trata muchos y diversos temas de filosofía política, de historia... y que establece un diálogo muy interesante entre lo que es la modernidad y la tradición. 

Su lectura me ha hecho pensar sobre la siguiente cuestión: ¿cómo me podría considerar por lo que se refiere al pensamiento educativo? ¿Conservador? ¿Progresista? Vamos a verlo... En mi caso, defiendo el valor del conocimiento y de la función transmisora de la escuela. Creo que esta ejerce una función fundamental como mediadora entre la primera educadora, que es la familia y la sociedad, y como institución que ayuda a los alumnos al descubrimiento del amplio corpus de conocimientos que conforma la tradición cultural.

El respeto que tengo por esta función de la escuela hace que también valore positivamente toda esa serie de tradiciones, prácticas... que a lo largo del tiempo han formado parte de la escuela. La organización del currículum en áreas de conocimiento, la distribución del alumnado por edades, la instrucción del maestro a todo un grupo como forma más eficaz de distribución de los recursos educativos, el valor que doy al libro. 

¿Significa esto que sea alérgico al cambio? No. Estoy abierto al cambio siempre que sea tenga sentido y sea razonable. Lo que sí que pido es que parta de la práctica reflexiva, de la experiencia educativa y de la búsqueda de evidencias. Muchas de las prácticas tradicionales de la escuela han demostrado estar fundamentadas en la evidencia, mientras que otras no, pero hay que basarse en la evidencia de resultados para la toma de decisiones.

Lo que sí me rechina es cuando se habla de 'transformación educativa', 'cambio de paradigma'... ¿Por qué? Porque son planteamientos que suelen olvidar la importancia de las permanencias, de lo que se mantiene. No me gusta el innovacionismo que busca la novedad constante sin tener, como afirma Luri, la '... inteligencia para prever sus consecuencias' (p. 39 de La Imaginación Conservadora). ¿Hay que cambiar las cosas sin hacer el esfuerzo de pensar si el cambio será realmente bueno para los alumnos, para su aprendizaje? ¿Vamos a optar por algo que haya demostrado ya en el pasado que no ha funcionado? En este sentido, también 'me rechina' cuando se afirman cosas como: 'La neuroeducación afirma que...', 'El cerebro de los niños ha cambiado, ahora aprenden diferente', 'Tenemos que dejar la escuela y la clase tradicional'... porque son todas ellas afirmaciones que no parten del principio de realidad y de la evidencia de las permanencias en las personas. Los seres humanos seguimos aprendiendo igual que siempre, no es que haya cambiado algo de forma súbita con el paso del siglo XX al XXI en nuestra cognición.

Son planteamientos idealistas, que tienen un ideal a realizar como meta, pero que olvidan la realidad de la persona, de la escuela, de la sociedad... Puede parecer muy bonita la 'escuela del siglo XXI, abierta, en la que los niños deciden sus propios aprendizajes, se autoregulan, no hay aulas y el papel del maestro es de simple acompañante; en la que ya no hay asignaturas y el niño mismo decide cuándo trabajar'. Sí, pero es un planteamiento idealista que deja de lado el principio de realidad de cómo es la arquitectura cognitiva humana, del cómo aprendemos, de la realidad del conocimiento, de la persona...

En este sentido quizás me podría considerar conservador, pero abierto al progreso y a la mejora siempre que sea conveniente, adecuado y basado en evidencias. Creo que en el contexto actual de España es importante que cada vez haya más personas que, al menos en el ámbito educativo, defiendan esta forma de ver las cosas. Un pensamiento educativo conservador, que defienda las permanencias pero esté abierto a la mejora, huyendo tanto del reaccionario como del progresista que olvida lo permanente o el innovacionista. Especialmente hoy en día que parece que el devenir de la historia tenga que ser 'el cambio total hacia la escuela avanzada' que pregonan algunos grupos.

Pero tampoco me gustan las etiquetas, y lo que realmente me gustaría sería que existiera un debate educativo real, profundo... como el que empieza a haber en los países anglosajones. Llevamos ya varias leyes de educación tanto a nivel estatal como autonómico y el debate ha brillado por su ausencia. ¿Para cuándo un debate que vaya al fondo de los temas realmente importantes?

lunes, 7 de enero de 2019

A vueltas con la memoria y la educación



¿Por qué existe hoy en día esta manía con la memoria? Hoy en el Ara se publica una noticia sobre educación que dice: 'Educación convoca 5.505 plazas de oposiciones de maestro, que serán menos memorísticas'. Me parece muy bien que, por fin, se convoquen plazas de profesor para primaria, que han de servir para acabar con el altísimo número de interinos con el que se estaba trabajando en los centros, pero... ¿A qué viene la coletilla 'serán menos memorísticas'?

Realmente, ¿queremos profesores y profesoras con 'menos memoria'? ¿Queremos maestros que tengan menos conocimientos de didáctica, de las materias que tienen que impartir, de cómo tratar a los alumnos, de cuáles son las dificultades de los alumnos? Porque los conocimientos aprendidos, que quedan en la memoria, son fundamentales. Y la experiencia docente previa, que es práctica, también queda en la memoria. 

Luego viene la afirmación del director general del profesorado, Ignasi García Plata, de que quieren encontrar, 'no a los que saben más matemáticas, sino a los que saben explicarlas mejor'. ¿Realmente hay que oponer el conocimiento sobre las matemáticas al conocimiento didáctico para explicarlas? Ambos son totalmente necesarios. No es posible explicar matemáticas, por mucha didáctica que sepas, sin saber matemáticas, ya que la didáctica depende en gran parte del conocimiento que se explica; y al revés pasa lo mismo: para ser buen profesor de matemáticas, no solo hay que saber muchas matemáticas, sino también el cómo explicarlas. ¿Por qué no huimos de planteamientos maniqueos y nos fijamos en países como los asiáticos que dan importancia tanto al currículum como a la didáctica?

Luego viene la gran revolución: ahora en las pruebas de oposiciones se empezará por presentar la programación y la unidad didáctica, que valdrán el 70%, frente a la prueba práctica y el temario, que supondrán el 30% de la nota. Es un cambio que puedo entender y que ahora no entraré a discutir, pero suponer que de dar más importancia a saber hacer una programación y una unidad didáctica se podrá deducir la capacidad de una persona para articular un currículum por competencias me parece, como mínimo arriesgado. ¿Alguien ha visto esas unidades didácticas larguísimas, súperdetalladas que incluyen 1.000 y una competencias pero que, luego, es imposible llevarlas a la práctica? Y aún más, que es imposible replicar para abarcar todo el currículum.

Y además, para hacer una buena unidad didáctica y una buena programación... hay que tener un gran conocimiento del currículum, de la didáctica, una cierta experiencia de trabajo real en el aula... ¿y dónde están todos esos conocimientos aprendidos? En la memoria... El resto de medidas que se anuncian (de poder reclamar durante el proceso, etc. me parecen bien). Lo que quiero remarcar con este artículo es que determinados titulares efectistas, no nos ayudan, y que la reflexión sobre los cambios que se llevan a cabo tendría que ser más profunda. Me gustaría que existiera un debate vivo, más abierto, que nos permitiera valorar más a fondo las cosas y valorar si, realmente, los cambios que se proponen, van a permitir aquello que se dice. 

miércoles, 2 de enero de 2019

Sobre el aprendizaje y el trabajo por competencias



En este post, que es el primero del nuevo año 2019, quiero reflexionar sobre algunas de las debilidades del modelo de aprendizaje basado en competencias que se está implementando tanto en Cataluña como en España y que que creo que valdría la pena considerar.

Una de estas debilidades es el planteamiento que se hace de las competencias como opuestas a los contenidos. Ya han sido varias las formaciones dirigidas desde el Departament en las que he oído expresiones como que el nuevo currículum viene a 'superar' los contenidos, que hay que 'dejar' estos atrás, que con el nuevo decreto se 'abandona' ya por fin la evaluación basada en contenidos. Esta es una oposición que no tiene ningún sentido. El currículum existe como una base organizada de aprendizajes conceptuales, procedimentales... que han de servir para dar al alumno nuevas potencialidades. El buen maestro y los buenos sistemas educativos siempre han buscado que, aquello que los alumnos aprendían en el aula, pudiera tener una aplicación práctica en la vida real. Para ser 'competente' y tener, por, ejemplo, 'competencia lingüística', era, es y será necesario haber aprendido antes los conocimientos básicos de lengua: de vocabulario, de literatura, de escritura... 

Y estos son conocimientos que se aprenden a través de la práctica concreta y focalizada de la lectura, de la gramática, de la lectura de obras literarias, de la práctica de aspectos concretos de escritura... Lo mismo pasa con las matemáticas. Un buen dominio de ellas parte del trabajo de todos y cada uno de los pequeños conceptos que las forman: la numeración, la adición, las medidas... Como se ve, para ser competente en un ámbito de conocimiento acaba siendo necesario trabajar aspectos profundos del currículum más que hacer actividades 'por competencias' o 'globales'. Para mejorar la comprensión lectora o la escritura, lo mejor no será hacer más actividades de ese tipo, sino centrarse en dominar y trabajar los diversos aspectos que conforman tanto la lectura como la escritura.

Este es uno de los problemas que conlleva el nuevo sistema de aprendizaje por competencias. Este está provocando que nos centremos en estructurar el aprendizaje alrededor de las competencias, lo que acaba comportando que trabajemos aspectos superficiales sin llegar a los aspectos más profundos que llevan a tener éxito en un dominio concreto. Un ejemplo que citábamos antes: una de las subdimensiones de la competencia lingüística es la escritura. Para escribir bien, es necesario trabajar a nivel concreto aspectos básicos de sintáctica y de gramática, de significado... Sin embargo una de las cosas que acaba generando el nuevo enfoque es dejar de lado el trabajo de la gramática y el léxico para centrarse en cambio en la realización de actividades de escritura. Esta no puede, pero, mejorar, si no vamos a esos elementos básicos que articulan la coherencia y la cohesión. Otro ejemplo serían las matemáticas: para llegar a un buen nivel de dominio el mejor camino no es estar haciendo continuamente actividades competenciales o globales, sino hacer ejercicios concretos de cálculo mental, de práctica de cómo encontrar patrones, de cómo resolver un problema con dos partes... hasta que los alumnos tengan una buena fluidez en el dominio de diversos procedimientos matemáticos.

Algo que se pierde es la visión del currículum como 'narrativa', como un proceso que se construye a lo largo del tiempo y que acaba en el conocimiento como punto de llegada. Nos centramos en algo, en las competencias, que, paradójicamente, no vamos a mejorar solo por practicarlas de forma repetida, ya que ese no es el camino. Sería necesario, en cambio tener en cuenta esa narrativa del currículum para poder llegar realmente a esa mejora educativa.

Otra cuestión no menos importante que también tendríamos que tener en cuenta es que con el modelo basado en las competencias corremos el peligro de dar valor solo a aquello que 'sirve para algo'. Otros aprendizajes que no tienen un valor inmediato o que no pueden medirse con el nuevo sistema de evaluación por competencias, ¿dónde quedan? Pensemos: ¿dónde están la literatura, la historia, la gramática, el arte, la música en las diversas pruebas de nivel que se realizan en primaria y secundaria? Fijémonos en las dimensiones de conocimiento del medio de primaria: la historia, la geografía... tienen un papel muy reducido. ¿Y la literatura en las lenguas? En vez de abrirles las puertas a los 'nuevos mundos' de la historia y la literatura, vemos que, de forma paradójica, los alumnos tienen que, cada vez más, llevar a cabo rondas de actividades competenciales que acaban siendo áridas y sin alma.

Estas 2 cuestiones no podemos olvidarlas. La inferencia, la resolución de problemas, las diversas competencias... solo podemos enseñarlos de forma indirecta, a través de los componentes que las forman, como los elementos básicos de conocimiento, las reglas gramaticales o la fluidez en los procedimientos matemáticos. Aquí un problema es que el nuevo sistema de evaluación nos obliga a centrarnos en el producto final (las competencias), dejando de lado los elementos básicos. Esto lleva a que pierdan importancia y, de forma consecuente y en algunos casos, a que se dejen de trabajar y empeore el producto final.

Parece mentira que aquello que, por ejemplo, se tiene muy claro en el fútbol, que para mejorar en fútbol no basta solo con jugar a fútbol, sino que es necesario trabajar a través de la repetición un aspecto físico, otro técnico de control del balón, otro táctico de juego de equipo... no se tenga claro en educación. Es necesario que prestemos atención al largo plazo y a que hay muchos aprendizajes que se llevan a cabo de forma indirecta. Para ello es necesario un currículum con continuidad, que se desarrolle a lo largo del tiempo, y que evite el cortoplacismo. ¿Puede haber pruebas de 'competencias', que valoren la capacidad de desenvolverse en una cuestión determinada en un momento concreto? Sí, pero no pueden ser el único objetivo como nos está pasando actualmente.

No podemos olvidar que el objetivo del sistema educativo no puede ser tan solo la preparación de los ciudadanos para el mundo laboral, 'haciéndolos competentes', sino ha de ser también el abrirles las puertas a todo ese mundo literario, cultural, histórico... que conforma nuestras sociedades y que, aunque quizás no tiene un valor inmediato, sí que es valioso para las personas para ayudarles a situarse en el mundo.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Sobre el valor del conocimiento y de la función transmisora de la escuela



Una realidad con la que me encuentro de forma cada vez más habitual es con el progresivo descenso de los conocimientos culturales de carácter general de los alumnos. Cuando hablo de conocimientos culturales de carácter general me refiero a todos aquellos conocimientos que forman parte de nuestro acervo cultural común y que nos ayudan a situarnos y a entender el mundo que nos rodea. En esta categoría incluiría conocimientos como:
- Los cuentos populares, las leyendas, las poesías...
- Conocimientos sobre el mundo natural: los tipos y categorías de animales, los dinosaurios, los tipos de plantas, las estaciones.
- El conocimientos de los principales referentes de la historia: la prehistoria, los egipcios, los griegos, los romanos, la edad media, los descubrimientos...
- El conocimiento de nuestro entorno geográfico: Cataluña con sus geografía física y política, España, Europa...
- El funcionamiento de las principales leyes físicas: ley de la gravedad, el sonido, la electricidad...
- El arte, la música...

Suele ocurrir que cuando explicas alguna cosa relacionada con la historia o con algún lugar geográfico, o si hablas de algún descubrimiento científico importante, hay bastantes alumnos que no son capaces de situarlo. ¿Por qué? Porque no tienen construido ese esquema de conocimiento general que les permite integrar y poner en contexto los diversos aprendizajes que llevan a cabo. 

Con el progresivo adelgazamiento del currículum, muchos de estos conocimientos han ido desapareciendo de nuestras aulas. Y si se trabajan suele ser de forma deslavazada y puntual, cosa que evita que gran parte de los alumnos sean capaces de aprenderlos y de hacerlos suyos. Esto sitúa a algunos alumnos en clara desventaja ante sus compañeros, especialmente a aquellos que no tienen la suerte de tener un ambiente sociocultural en casa que los potencie y pueda cubrir las posibles carencias. Para situarse en el mundo con garantías de poder afrontar los diversos retos es fundamental el tener toda una 'red' de conocimiento básico general, y esta finalidad académica es una de las principales finalidades y responsabilidades de la escuela con la sociedad. ¿Posibilita esto nuestra escuela?

En los últimos tiempos he podido asistir a una interesante representación sobre los dinosaurios en la que se hablaba sobre las diversas épocas, etc.; he ido también a un museo de Arte. En ambos casos había muchas familias con niños participando de la actividad y esto me alegró, pero también pensé: ¿Qué será de aquellos alumnos que no tienen la suerte de poder asistir a lugares así si la escuela no se lo ofrece? ¿Y de aquellos que no disfrutan de una buena cantidad de libros en su casa? ¿Y con aquellos que no tienen conversaciones de nivel, en un registro culto, con sus padres que les ayuden a crecer?

Necesitamos una reforma del currículum orientada a concretarlo y secuenciarlo, que vaya a lo básico y fundamental. Y para ello es fundamental primero tener claro que existen una serie de conocimientos culturales comunes que son valiosos y que vale la pena transmitir. Aquí está uno de los grandes problemas de la escuela, el que se ha atacado y dudado de forma sistemática de su función transmisora. ¿Dónde están toda esa serie de conocimientos culturales, científicos, literarios, históricos... que nos ayudan a situarnos en el mundo y comprenderlo?

No nos damos cuenta, pero tengo la sensación de que con el nuevo currículum por competencias vamos cayendo poco a poco en utilitarismo y se da menos importancia a aquellas materias que no tienen una utilidad práctica inmediata como pueden ser la literatura, la historia, el arte, la filosofía... Pongamos el caso del estudio de la lengua. Cada vez existe más la tendencia a centrarse en el trabajo de la comprensión lectora, de la escritura, de la comunicación oral. Todos ellos son procedimientos fundamentales que es necesario que la escuela enseñe, pero... ¿Dónde queda el trabajo de la literatura en primaria? ¿Y el de la gramática? O el caso del conocimiento del medio: si se conoce el nuevo currículum por dimensiones que hay en Cataluña se ve claramente que la historia, la geografía... han perdido gran parte de su presencia. ¿Es importante la aplicación práctica de lo que se aprende? Sí. ¿Es importante trabajar la aplicación de conocimientos a nuevas situaciones? Sí. Pero uno de los peligros del nuevo currículum por competencias es que se deje de trabajar aquello que no tenga una finalidad inmediata práctica. Hay cosas que quizás no tienen un valor inmediato, pero si a largo plazo, ya que ayudan a construir nuestra base cultural.

Y como he dicho, habría que concretar. ¿Por qué no tenemos claro un mínimo de obras de narración, de teatro, de poesía, de fábulas... para cada curso? ¿Cómo puede ser que no tengamos claras qué obras literarias en las diversas lenguas es valioso conocer desde bien pequeños? ¿Y por qué no se aprende historia desde las primeras edades? ¿No tenemos claros una serie de hechos y referentes históricos que todo alumno debería de conocer? ¿Y en el caso de la música? ¿Y en el del arte?

Pongo como ejemplo 2 imágenes de la secuencia curricular del Core Knowledge:



Son son los títulos de los diversos temas, pero una observación a aquello que se aprende desde los primeros cursos nos permite constatar que es un currículum muy diferente del nuestro. Tengo dos de los libros que recogen el currículum de algunos de los cursos Core Knowledge y realmente vale la pena.