domingo, 24 de enero de 2016

'Escuelas creativas': vuelve Sir Ken Robinson



Estos días me he acabado de leer ‘Escuelas creativas’, de Sir Ken Robinson. Robinson no es santo de mi devoción (ya publiqué una reseña sobre él), pero leerlo resulta interesante para valorar en qué punto está situado el debate.

Pedí el libro en la biblioteca y me llegó al cabo de una semana. La portada, de entrada, te llama la atención: dos zapatos rojos que destacan en medio de una fila uniforme de zapatos blancos. En la contraportada, un titular tremendista: ‘Descubre por qué las escuelas actuales matan la creatividad’ y frases efectistas de los gurús que suelen acompañar a Gerver: Malala Yousafzai, Seth Godin, Howard Garner, Richard Gerver...

Robinson no escribe mal, aunque hay que reconocer que habla mejor que escribe. En el caso concreto de ‘Escuelas creativas’, nos encontramos ante un libro más completo que ‘El elemento’ pero que no aporta ninguna idea adicional respecto a lo que ha ido afirmando últimamente, tanto en sus libros como conferencias.

Sir Ken tiene una serie de ‘adversarios’: los exámenes normalizados, la normalización educativa, el sistema educativo que ve como un modelo industrial… El libro no es sino un martilleo continuo contra lo que él ve como la ‘escuela tradicional’. Una escuela que, a su juicio, deja a decenas de miles de personas fuera… Tiene ideas interesantes. Es cierto que hay que tener en cuenta a la persona, y que para sacar lo mejor de cada uno hay que valorarlo de forma personal, quererlo y buscar los mejores recursos que lo lleven a 'activarse' y salir adelante. Esto es cierto.

Sir Ken Robinson ve los síntomas, sí. Pero desde su tradición filosófica e ideológica es difícil encontar un remedio con el cual se puedan curar las dificultades que presenta el panorama educativo. A lo largo del libro se ve como se justifica, defendiéndose de los que le acusan de no concretar nada, de estar en contra de los conocimientos, de estar en uno de los bandos (escuela tradicional vs escuela progresista). Él dice que sí que concreta, que no está en contra del conocimiento… Pero uno de los rasgos de su pensamiento es lo confuso que es en sí. Sin plantearse más a fondo qué es el hombre, qué es la persona, qué queremos de ella, cuál ha de ser su fin, qué papel ha de tener la familia, qué es la escuela… Será difícil llegar a ningún sitio. El libro discurre en la tradicional retórica de Robinson. Es cierto que anima, y su lectura puede ayudar a plantearnos que para ayudar a los chavales hay que estar dispuesto a todo. 

La ‘traca', pero, te la encuentras en el epílogo. Robinson habla de 'educación personalizada', sí. Pero no una ‘educación personalizada’ basada en la tradición filosófica realista, aristotélica y tomista, que ve a la persona en toda su globalidad, de la cual son herederos personalistas como Jacques Maritain, Juan Pablo II… No. Su ‘educación personalizada’ está basada en el modelo inmanentista y racionalista propio de los últimos siglos. Se basa en ese centrarse en los intereses del alumno mal entendido propio de gran parte de la escuela progresista de la últimas décadas. Hay que tener en cuenta a la persona del alumno: su situación, sus intereses y necesidades… Pero ello no puede convertirse en el centro del acto educativo.

Esto queda especialmente claro cuando cita a algunos de sus referentes de ‘educación personalizada':
- Jean Jacques Rousseau: padre del ‘buenismo educativo’, con una visión del hombre profundamente alejada de la realidad.
- Pedagogos y filósofos constructivistas como Piaget, Vigotski...
- Steiner, desarrollador del método educativo de las escuelas Waldorf: un método educativo ‘humanista’ que tiene rasgos propios de la masonería, el panteísmo y el espiritismo….
- A.S. Neill, el fundador de la escuela de Summerhill, una escuela basada en una visión de la persona profundamente alejada del realismo y del humanismo cristiano.

Robinson se ‘apropia’ del término ‘educación personalizada’ atribuyéndola a pedagogías de corte progresista las cuales habitualmente han dejado de lado la realidad sobre la persona, primando la ideología…

Por supuesto que hay que apostar por la ‘educación personalizada’. Pero la ‘educación personalizada’ real es una educación que se plantea los fines de la educación, que se plantea cómo es la persona y que busca tener en cuenta todas sus dimensiones, necesidades y potencialidades. No se queda en una mera visión inmanentista como la que plantean ciertos pedagogos...

Espero aportaciones y debates sobre el artículo y el libro... Este tiene ideas interesantes que se pueden discutir, pero me ha disgustado y preocupado la base filosófica que he visto.

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