miércoles, 25 de julio de 2018

¿Por qué Jaydon no puede leer? El triunfo de la ideología sobre la evidencia en la enseñanza de la lectura (I)

Hoy recojo en el blog la traducción al castellano de un artículo de Jennifer Buckingham, Kevin Wheldall y Robyn Beaman-Wheldall que me parece fundamental para considerar el cómo orientar la enseñanza de la lectura. Gran parte de las cosas que se comentan (sobre la enseñanza de la lectura, sobre la formación del profesorado, sobre las universidades...) podrían aplicarse totalmente a nuestro caso (aunque sea más fácil aprender a leer en castellano y catalán que en inglés por la transparencia ortográfica que tienen estos dos idiomas). Como es bastante largo, recojo la traducción en dos posts. El artículo original puede leerse aquí, y fue publicado en el Policy Magazine.



¿Por qué Jaydon no puede leer? El triunfo de la ideología sobre la evidencia en la enseñanza de la lectura (I)

La actual y arraigada tasa de analfabetismo entre los niños australianos es innecesaria y evitable. Escrito por Jennifer Buckingham, Kevin Wheldall y Robyn Beaman-Wheldall

Todos los gobiernos de Australia reconocen la importancia de la alfabetización. Se han gastado billones de dólares en programas dirigidos a la mejora de la alfabetización de los niños en edad escolar solo en la última década. Estos programas han estado habitualmente focalizados en los estudiantes con un rendimiento más bajo y en aquellos que tienen un mayor riesgo de tener un bajo éxito en lectura; estudiantes provenientes de contextos socieconómicos bajos y estudiantes indígenas.
A pesar de esto, los tests nacionales e internacionales muestran que la media de resultados sigue estática, sin ninguna reducción de la proporción de estudiantes en los niveles más bajos de resultados ni tampoco ningún incremento de los que tienen más éxito; claramente, la tendencia no es la mejor. Los alumnos de contextos socieconómicos favorables y los estudiantes indígenas siguen estando fuertemente sobrerepresentados en el grupo de los estudiantes con los niveles más bajos de lectura tanto en primaria como en secundaria.

Esta falta de mejora, a pesar de una inversión muy importante de recursos económicos y humanos, nos puede llevar a pensar de que estos bajos resultados son algo estructural, intratable. Sin embargo, la investigación de alta calidad y estudios de caso de escuelas concretas contradicen esta conclusión. Con una enseñanza de calidad y una intervención efectiva y temprana, la mayoría de estudiantes pueden alcanzar los niveles más altos de éxito lector y son así menos los que se quedan atrás en el aprendizaje de la lectura, independientemente de su contexto familiar. El problema, es que hay demasiados niños que no están recibiendo una buena enseñanza de la lectura. Existe una persistente brecha entre la investigación y la práctica que ha evitado que se adopten de forma general métodos realmente efectivos de enseñar a leer, con consecuencias muy negativas en los alumnos.

Todos los países de habla inglesa han tenido el mismo problema cuando han tenido que pasar del conocimiento a la acción, pero la vigencia de esta brecha depende en gran parte de la política gubernamental. En el Reino Unido, en el cual la normativa alrededor de la enseñanza de la lectura es ahora altamente prescriptiva como resultado del informe Rose de 2006, hay señales de una mejora en los niveles de lectura. La mejora ha sido menos en los EE.UU., donde las directrices eran ambiciosas pero difíciles de implementar. Con políticas ambiguas, Australia y Nueva Zelanda languidecen al final de la lista de las naciones de habla inglesa en el informe PIRLS de 2011. Este ensayo investiga el cómo la elevada evidencia científica que existe alrededor de la enseñanza de la lectura tiene que influenciar todavía a la enseñanza que se hace de esta en Australia.

¿Qué es una enseñanza de la lectura efectiva?

Es importante distinguir entre enseñanza de la lectura y alfabetización. La lectura se refiere a la habilidad de descodificar, reconocer y dibujar un significado a partir de la palabra escrita. Este es un proceso específico y medible. La alfabetización, en el lenguaje educativo, es un término más amplio que incluye 'comprensión oral, lectura, expresión oral, escritura y la creación oral, escrita, visual y digital de textos, utilizando y modificando el lenguaje con diferentes propósitos en diversos contextos'. Este ensayo es sobre la enseñanza de la lectura, particularmente, sobre la enseñanza inicial y compensatoria de la lectura. La enseñanza inicial y la compensatoria de esta son dos ámbitos altamente especializados e investigados de estudio. Aunque los principios de la enseñanza efectiva de la lectura se aplican de forma general, son vitales en los primeros años y para los lectores con dificultades.

Grandes diferencias de opinión entre los educadores sobre lo mejores métodos de lectura fue lo que llevo a las 'Guerras de la lectura', con un bando que defendía los métodos basados en la enseñanza de la asociación entre sonidos y grafías y otro que apostaba por la 'intrucción global'. Esta es una falsa dicotomía. La enseñanza de la relación entre sonido y grafía, cuando se hace bien, ofrece a los lectores iniciales las habilidades y los conocimientos para descodificar y leer cualquier tipo de palabra (palabras familiares y desconocidas), evitando que tengan que recordar todas las palabras del inglés solo de vista. Los métodos globales se centran en que los niños utilicen sus habilidades lectoras en contexto, disfrutando de la experiencia de leer y apreciar el significado de las palabras.

Desafortunadamente, los defensores del método global niegan la importancia de las habilidades de descodificación en el aprendizaje de la lectura, y claman que la lectura se aprenden de forma natural, como el habla. En el enfoque global, la descodificación, si se enseña, es solo de forma incidental y en contexto. Por ejemplo, la Asociación de profesores de Nueva Gales del Sur recomienda que cuando los niños se encuentren con una palabra desconocida, sean animados a 'predecirla' o imaginársela, aunque se conoce desde hace tiempo que predecir la lectura de las palabras utilizando el contexto y los dibujos como pistas tiene una escasa probabilidad de acierto, especialmente cuando el texto se vuelve más complejo. Una enseñanza específica de la descodificación es considerada solo como último recurso.

Los defensores de una enseñanza de la lectura basada en la evidencia, a pesar de que se piense lo contrario, no defiende que se enseñe solo a descodificar, sino que defiende esta enseñanza como uno de los componentes esenciales que hay que considerar en la enseñanza de la lectura. La enseñanza de la asociación entre grafías y letras es un componente esencial de la instrucción inicial en la lectura, totalmente necesario pero insuficiente por sí solo. Los buenos programas de lectura ponen el mismo énfasis en desarrollar habilidades que lleven a la comprensión u la respuesta analítica.

Hay un amplio y robusto cuerpo de evidencia científica sobre cómo los niños adquieren las habilidades lectoras pronto y rápido. La enseñanza eficaz de la lectura tiene 5 grandes componentes o ideas: conciencia fonológica, descodificación, fluidez, vocabulario y comprensión. También está demostrado que como mejor adquieren los niños estas habilidades es a través de la instrucción explícita, con explicaciones claras, demostraciones y ofreciendo guía a los estudiantes para desarrollar estas habilidades.

La enseñanza de la lectura que incorpora estas 5 grandes ideas y que las enseña de una forma clara y sistemática es efectiva para todos los alumnos. Es, sin embargo, particularmente efectiva para aquellos que tienen más riesgos de tener dificultades para aprender a leer (estudiantes de contextos económicos desfavorecidos, estudiantes de grupos indígenas y los niños). A pesar de que la descodificación es solo uno de los componentes que hay que tener en cuenta, hay que prestarle especial atención. Hay muchos profesores y programas de lectura que enseñan a descodificar, pero que no reflejan la evidencia sobre la mejor forma de enseñar la descodificación. La bibliografía sobre el tema muestra que la descodificación se enseña mejor siguiendo el método sintético, que es muy estructurado, secuencial y explícito, y empieza por los bloques más pequeños del lenguaje como las letras, combinaciones de letras y sus correpondientes sonidos. La enseñanza implícita o accidental de la descodificación no es una enseñanza que esté basada en la evidencia.

¿Por qué tantos niños siguen teniendo dificultades para aprender a leer?

Según afirman los investigadores en enseñanza de la lectura, el enfoque global ha dominado su enseñanza en las escuelas Australianas durante los últimos 30 años. Esta opinión se ve respaldada por la cantidad normativas y artículos universitarios de notorios expertos en lectura tanto en las facultades de educación com en las asociaciones de profesores. A pesar de los esfuerzos a corto plazo y de la retórica positiva, ningún gobierno en Australia ha implementado todavía políticas que puedan llevar a una adopción general de un enfoque de enseñanza de la lectura basado en la evidencia. Lo más habitual ha sido dar un paso hacia delante y, a continuación, tres hacia atrás. En el 2009 el gobierno de Nueva Gales del Sur publicó tres artículos científicos sobre la enseñanza de la lectura, centrándose en los elementos de la instrucción que habitualmente son más incomprendidos: la conciencia fonológica y la descodificación. Estos documentos fueron alabados por los expertos en la enseñanza de la lectura y crearon un cierto optimismo de que el cambio podía estar al caer. En 2012, después del cambio de gobierno, estos documentos fueron eliminados de la web del departamento de educación y ahora solo se pueden conseguir a través de una petición especial. En el 2010, el departamento de educación de Nueva Gales del Sur implementó en diversas escuelas públicas un programa de instrucción inicial de la lectura que clamaba estar basado en la investigación; sin embargo, no parecía estar basado en una enseñanza de la lectura basada en la evidencia como es entendida en la literatura científica.

A diferencia del insignificante impacto positivo que han tenido los programas impulsados a nivel general, sí que se ha constatado una mejora significativa en escuelas individuales como el resultado de iniciativas lideradas por las escuelas. Es el caso de la Bellfield Primary School (cerrada en el 2010), de Ballajura Primary School y de Innisfail East State School; todas mostraron mejoras significativas en sus niveles de lectura después de optar por métodos de enseñanza explícitos. Los programas compensatorios de lectura MiniLit y MultiLit (programas comprensivos que incorporan las 5 'grandes ideas' de lectura) ofrecen más evidencia del poder de la buena instrucción. Diversas versiones de estos programas han sido utilizadas en centros piloto, escuelas y gabinetes de reeducación por más de una década. Numerosas evaluaciones llevadas a cabo durante este tiempo muestran que los niños aceleran su progreso lector, alcanzado de forma habitual niveles de lectura en la media de su edad y, en ocasiones, por encima.

Si conocemos qué funciona para enseñar a los niños a leer, ¿cuál es el problema?

Muchos profesores no utilizan los métodos más efectivos para enseñar a leer

Aunque no se han llevado a cabo auditorías comprensivas de las lecciones de lectoescritura en las escuelas, las encuestas y los proyectos de investigación ofrecen evidencia probada de que la calidad de la enseñanza de la lectura varía de forma significativa entre las escuelas Australianas. Un estudio sobre la instrucción inicial en la lectura llevado a cabo sobre una base de 200 clases encontró amplias (significativas estadísticamente) diferencias en el progreso lector. Los profesores más efectivos (determinados por el progreso en la media lectora de sus clases) utilizaban un enfoque altamente estructurado para introducir la descodificación y, entonces, aprovechaban para orientar ese conocimiento para favorecer la generalización. Un estudio sobre 33 escuelas católicas de primaria en Victoria encontró un fuerte énfasis en la enseñanza explícita de la descodificación y un amplio uso de programas comerciales de enseñanza de esta pero constató también una falta de integración de este componente en actividades más ricas de literatura y escritura.

Métodos con un bajo grado de efectividad se siguen utilizando de forma amplia. Un sondeo llevado a cabo entre los profesores de educación especial en base a una muestra nacional de escuelas declaró un importante uso de prácticas basadas en la evidencia pero también un uso de moderado a alto de intervenciones con poca base científica. El programa de intervención temprana de la lectura que se utiliza más es Reading Recovery. En Nueva Gales del Sur es el único programa que es financiado completamente por el gobierno estatal, a pesar de que no incluye todos los componentes de una enseñanza de la lectura efectiva y basada en la evidencia y de que existen hallazgos de investigaciones que cuestionan su eficacia con los niños que presentan las dificultades de lectura más severas. Es una intervención lectora que se basa principalmente en programas individuales, que son caros y están entonces disponibles tan solo para un número limitado de estudiantes. En un modelo alternativo, 'Response to Intervention', se ofrece primero soporte a los lectores con dificultades en pequeño grupo, reservando el trabajo individual para aquellos que presentan dificultades más serias. Este modelo ofrece una relación de coste-efectividad más ajustado, pero ha sido usado raramente.

Quizás la mejor evidencia de esta enseñanza inefectiva es la gran cantidad de niños que no llegan a conseguir los niveles más básicos de lectura después de 3 años de escolarización. En los test NAPLAN de 2012, 38.000 niños de 3º (el 13,8%) estaban en o por debajo del (muy bajo) nivel mínimo esperado de lectura. Esta cifra no incluye los estudiantes que quedaron exentos del examen, como los niños con discapacidades o los nuevos migrantes. Esto es el equivalente a 100 escuelas de nivel medio de primaria repletas de niños plenamente capaces a nivel cognitivo pero incapaces de leer a pesar de haber recibido aproximadamente unas 1.200 horas de enseñanza de la lectura. Hay miles más de niños con graves dificultades lectores en los cursos superiores.

La evidencia de los métodos más efectivos de enseñanza de la lectura y de la descodificación en particular ha empezado a llegar a algunos maestros y escuelas. Diversas investigaciones han certificado actitudes positivas alrededor de la enseñanza de la descodificación entre los profesores en prácticas y que se están preparando en las encuestas desde 2005. Existe una creciente conciencia en las escuelas de la necesidad de la enseñanza de la relación entre grafías y sonidos que se puede ver en el creciente mercado de programas comerciales orientados a la enseñanza de la descodificación. Los principales creadores y distribuidores de programas de este tipo afirman que miles de colegios de Australia han comprado el programa Jolly Phonics y otros igual de populares, como THRASS o el Spalding Method. Pero de acorde a los asesores de producto, más ventas de este este tipo de programas no se han traducido en mejores resultados por diversas razones. Entre ellas, que estas compras no siempre significan que los productos sean bien utilizados e, incluso, usados lo más mínimo. La formación, que se centra en el uso de los recursos, es insuficiente, especialmente para los profesores con lagunas importantes en el conocimiento de la estructura del lenguaje. La investigación descrita debajo certifica que esto es típico.

El 'efecto Pedro' en las habilidades lingüísticas: uno no puede dar lo que no tiene

En la Biblia, cuando un mendigo pide al apóstol Pedro dinero, él contesta que no p uede dar lo que no tiene. En el contexto educativo, el 'efecto Pedro' significa que 'uno no puede enseñar lo que no sabe'. Los bajos requisitos para acceder a la profesión docente han provocado que muchos de los profesores más jóvenes tengan habilidades lingüísticas que son inadecuadas para enseñar a leer de forma efectiva.

Esta visión es respaldada por sondeos de investigación que muestran que los profesores de las facultades de educación universitarias y de las escuelas de bachillerato tienen poca confianza en las habilidades lingüísticas personales de los profesores que empiezan. La mitad del personal de las escuelas de bachillerato afirmaba que los profesores noveles iban algo justos en preparación, y solo el 4% decía que estaban bien preparados a nivel lingüístico. De la misma forma, formadores de profesores de 'Focus groups' de la National Inquiry into Teaching Literacy constataban que muchos de los estudiantes que se formaban para ser profesores carecían de las habilidades lingüísticas necesarias para ser buenos maestros y necesitaban instrucción explícita ellos mismos sobre conceptos metalingüísticos. El informe también refería que no todas las universidades solicitaban a los profesores en formación que solucionaran este problema para graduarse.

Estudios llevados a cabo en el Reino Unido, los Estados Unidos y Australia han certificado de forma repetida que existe una proporción importante de profesores jóvenes que tiene un conocimiento insuficiente de la metalingüística -construcciones básicas del lenguaje como la conciencia fonológica o la morfología- como para ser capaces de usarlos en su enseñanza. Por ejemplo, un estudio en Victoria encontró que tan solo el 9% de los profesores en prácticas y en 18% de los profesores en servicio conocían que la palabra 'box' tiene 4 sonidos. Solo el 38% de los maestros en prácticas y el 52% de los que estaban en servicio podían identificar la correcta definición de lo que es una sílaba. Igualmente, un estudio llevado a cabo en Queensland encontró que los profesores en prácticas tenían una conciencia floja y rudimentaria de los elementos del lenguaje previos y básicos que permiten aprender la descodificación.

Parece, por lo tanto, que el panorama ha cambiado. La importancia de la conciencia fonológica y de la descodificación en la enseñanza de la lectura parece que esté ampliamente reconocida entre los maestros, pero se ve que muchos de ellos no tienen las habilidades lingüísticas necesarias o los requisitos profesiones y el conocimiento práctico necesario para enseñarlas bien.

La formación de maestros no los prepara para usar la enseñanza efectiva de la lectura

El informe de 2005 NITL concluyó que los maestros no estaban 'equipados de forma adecuado con el conocimiento basado en la evidencia y la estrategias prácticas' para enseñar las habilidades lectoras más básicas. Una auditoría de la investigación encontró que en casi todos los grados de 4 años de educación primaria, menos del 10% del tiempo en las asignaturas obligatorias era utilizado en la preparación de la enseñanza de la lectura. En la mitad de los grados de primaria, el tiempo que se dedicaba a la enseñanza de la lectura era inferior al 5%. La auditoría no valoraba el contenido de los cursos, dejando abierta la cuestión de si este tiempo reducido era utilizado de forma inteligente. En una entrevista a un diario en 2008, el director de la investigación Ken Rowe afirmó que no había cambiado nada en las universidades desde que esta se había llevado a cabo porque:

"Los proveedores de educación universitarios y aquellos que se encargan de desarrollo profesional de los maestros, con escasas excepciones, están todavía difundiendo los disparates posmodernistas sobre cómo aprenden los niños a leer".

Muchos otros estudios australianos certifican esta valoración. Tres cuartos de los profesores en prácticas de la universidad de Queensland afirmaban que no se sentían bien preparados para enseñar a leer y que no habían recibido ningún tipo de formación en descodificación. En una encuesta a profesores también en prácticas de Victoria, más de la mitad afirmaban que en sus grados se defendían aproximaciones a la enseñanza de la lectura basadas en el método global, y expresaban una baja confianza en su habilidad de enseñar a leer a estudiantes con dificultades de aprendizaje o indígenas. Una encuesta nacional a profesores que empezaban encontró que muchos estaban descontentos con su preparación práctica para enseñar a leer; la principal crítica era 'demasiada teoría, no suficiente instrucción'.

domingo, 15 de julio de 2018

Tradición y progreso en educación (XVI): de la 'Revolución educativa' en nuestro país



Desde hace unos años, se viene diciendo que, en Cataluña, estemos en una nueva "revolución educativa" con, entre otras cosas, la implementación de reformas como la de la enseñanza por competencias. El año pasado, por ejemplo, se cambió el sistema de calificación de primaria a uno nuevo por competencias y, de cara al curso que viene, esta medida se extenderá a la educación secundaria (lo comenté en este artículo).

Esto supondrá que se extienda a secundaria la evaluación de las áreas curriculares siguiendo el complicado sistema de áreas, dimensiones, subdimensiones... que ya ideó nuestro Departament d'Ensenyament para primaria. Desaparecerán las notas numéricas y se tendrán que expresar los resultados siguiendo la nueva nomenclatura: Logro excelente, notable, satisfactorio o no-logro (AE, AN, AS, NA en catalán).

Como ya he comentado otras veces en el blog, uno de los problemas de esta nueva corriente pedagógica es que se centra en el saber hacer pero no el conocer; por ejemplo, hace que pierdan importancia las asignaturas que ayudan al alumno a configurar su saber como la historia, la filosofía... En el área de conocimiento del medio, por ejemplo, se pasan a evaluar subdimensiones como 'mundo actual', 'salud y equilibrio personal', 'tecnología', 'ciudadanía'. Aquí, ¿Dónde queda el conocimiento de la historia del propio país y del mundo? ¿Y de la geografía del lugar en el que vivimos? ¿Y el conocimiento de lo que determina un ser vivo? Por poner un ejemplo...

Uno de los principales problemas es que dejan de evaluarse conocimientos y pasan a considerarse actitudes y comportamientos de los estudiantes. Si los conocimientos no se evalúan, estos quedan devaluados, en favor de unas competencias que, en muchos casos, son subjetivas. No digo que no haya que valorar el grado de transferencia de los aprendizajes que se llevan a cabo en el colegio, y el si los alumnos son capaces de aplicarlos a otras situaciones, pero esto ya debería de formar parte del grado de dominio de cada una de las áreas. 

Me sorprende también que no nos demos cuenta del utilitarismo que hay detrás de estos planteamientos. ¿La educación ha de servir solo para preparar para unas competencias que han determinado como útiles para el mundo laboral? ¿O ha de servir para algo más? Yo creo que la educación tiene que capacitar al hombre para conocer y hacer suyo todo el rico acervo que conforma la tradición cultural, filosófica, científica, histórica... Para ayudarlo a situarse en el tiempo y en el momento que vive. Y no veo que el modelo competencial vaya en esta línea. Paradójicamente, para ser creativos necesitamos un amplio abanico de conocimientos, de experiencias...

Luego, ¿por qué esa alergia a que el alumno sepa su media numérica en la evaluación de las asignaturas? Entiendo que en primaria no tenga por qué saberla, al menos en los cursos inferiores, pero... ¿en secundaria? Es que se confunden calificación y evaluación. Las notas numéricas nos sirven para situarnos con respecto al grupo, al grupo con respecto a la escuela, a la escuela con respecto a las demás escuelas... Y no son un problema. Valoran con cierta objetividad el grado de dominio de un tema para situaciones en que la selección, el corte... son necesarios. ¿Preferimos que los futuros médicos sean seleccionados por una entrevista que valore su grado de empatía y colaboración (aunque hayan aprobado de forma raspada) o por unas pruebas exigentes? Sé que las pruebas no siempre serán suficientes y que habrá una pequeña minoría que aunque destaquen académicamente les falten otras habilidades, pero aun así me parece el mejor sistema. Yo empezaría por las pruebas y luego ya valoraría el grado de empatía...

Además, que haya calificaciones numérica no implica que no demos importancia a la evaluación para el aprendizaje, formativa. Por ello, me parece una excusa mala que se cambie la forma de calificar para 'implementar el sistema por competencias'.

Luego, me sorprendió leer este artículo en el Diari Ara en el que se criticaban las pruebas PAP (pruebas de aptitud pedagógica; os invito a que les echéis un vistazo, el nivel es de secundaria). De los 3.238 estudiantes que se presentaron, solo las aprobaron el 59% (4 de cada 10 las suspendieron). El director adjunto de Escola Nova 21, Boris Mir, era el que se encargaba de criticarlas diciendo que eran demasiado académicas y evitaban que personas con 'vocación' pudieran acceder a los estudios. ¿Cómo? Como un diario serio escribe esto... ¡Pero si son pruebas de mínimos! ¿Por qué se nos trata así a los maestros? ¿Defendaríamos que para ser piloto de avión fuera suficiente solo con la 'vocación' (aunque no viéramos 3 en un burro o no supiéramos prácticamente leer)? ¿Seguros? Igual que queremos médicos o pilotos preparados, los maestros también tienen que estarlo. No basta con la 'vocación'.

Por esto me hace gracia cuando oigo hablar de la 'revolución educativa' en Cataluña. Si me parece que no sabemos hacia dónde vamos, incluso más que en el resto de España. Leía también hace poco en un artículo de Gerard Romo lo siguiente, sobre las pruebas de 4º de ESO:

"Los alumnos de 16 años catalanes realizaron el mes pasado las pruebas de Competencias Básicas. Y su máximo responsable, el Sr. Joan Mateo Andrés, doctor en pedagogía, con un sueldo de 80000 euros, decidió considerarlas superadas con sólo 2.5 puntos. Gracias a ello, "sólo" las suspenden un 14% del alumnado.  Porque el 37% del alumnado está por debajo del 5, y no es aceptable semejante nivel de fracaso escolar.


¿Y porqué no es aceptable? Porque nos comparamos con España. Porque siempre nos comparamos con España. Porque estamos obsesionados con España. Porque si nosotros hacemos trampas, ellos harán más trampas que nosotros, y para eso tenemos nuestro propio sistema de evaluación del sistema educativo, con nuestro propio máximo responsable, con su sueldazo de 80000 euros anuales, ¡Para hacer nosotros más trampas que ellos! para poner el suficiente en el 2.5 y decir que sólo el 14% de nuestros alumnos no las superan. El 37% no, sólo el 14. Qué cutre todo, qué poco griego."


Me preocupa sinceramente que esto pueda ser cierto, y tengo la sensación de que esto pasa con muchos otros aspectos. Otro ejemplo: desde hace 4 años se estaba haciendo una prueba de evaluación diagnóstica de lenguas y matemáticas al acabar 3º. Llevábamos ya 4 años haciéndola y empezaba ya a servir para tener una cierta muestra de resultados, ver qué se podía cambiar... ahora, sin embargo, el Departament decide cambiarla por otra que hará al final de 2º después de un año de pruebas.  ¿Por qué este cambio ahora? Y me acaba de llegar que el gobierno central quiere reintroducir otra al acabar 4º... Por favor, ¿pueden ponerse de acuerdo? Estoy a favor de las pruebas de evaluación diagnóstica, pero lo que nuestro sistema educativo necesita de forma cada vez más urgente es algo de estabilidad y que dejemos de optar por ideas peregrinas cada 4 años.

jueves, 12 de julio de 2018

Sobre la nueva revista 'research ED': ¿Para cuándo en nuestro país?



La semana pasada me llegó el primer número de la revista de divulgación sobre investigación educativa researchED, y su lectura ha sido una grata sorpresa. Es la primera publicación (además de la revista Nomanis de Australia, más enfocada a la lectura) que veo que, de forma general, parte de una perspectiva basada en la evidencia a la hora de valorar los diversos temas educativos.

En el primer número se han recogido artículos sobre temas como:
- El valor de la instrucción directa explícita
- El mito de los estilos de aprendizaje
- Una crítica a las ideas de Silicon Valley que presentan a la tecnología como la salvadora de la educación
- La importancia de los hábitos
- La memoria de trabajo y la teoría de la carga cognitiva
- La importancia de la enseñanza de la descodificación (asociación grafía - sonido) en los primeros años
- Lo fundamental que es que el último año de educación infantil sea una preparación para la primaria, con un enfoque más académico

El researchEd es una organización de divulgación de la investigación educativa que fue iniciada en el año 2013 por Tom Bennet con la colaboración de Helene O'Shea. Sus objetivos son:

  • Hacer crecer la literatura y conocimiento existentes sobre investigación educativa, con el objetivo de que los profesores puedan tener las herramientas necesarias para contrastar y entender la calidad de la investigación con la que se encuentre.
  • Ayudar a la creación de lazos de colaboración entre personas que tengan estos objetivos.
  • Remover los obstáculos que impiden o dificultan que la investigación sobre educación pueda llegar al aula. 
  • Confrontar las ideas educativas dudosas, no basadas en la evidencia o que en el pasado ya dieron muestra de resultados negativos (por ejemplo, los mitos educativos como los estilos de aprendizaje o las inteligencias múltiples)
Desde hace unos años, organizan eventos en los que se comparten experiencias educativas que van en la línea comentada antes; en ellos, presentan experiencias sólidas, se critican mitos educativos o ideas no contrastadas, se apuntan nuevas líneas de investigación...

Con research ED colaboran personas de prestigio contrastado a nivel internacional como:
- Daniel Willingham
- Paul Kirschner
- Daisy Christodoulou
- Carl Hendrick
- Pedro de Bruyckere
- Jennifer Buckingham
- Joe Kirby
- Greg Ashman
- Daniel Muijs
- David Didau
- Andrew Old
- Nick Rose
- Claire Stoneman
Y muchos más.

Visto el plantel, me pregunto: ¿No sería posible organizar una publicación similar en el ámbito hispanohablante? 

Si esto no es posible, ¿No podríamos, al menos, proponer a research Ed el sacar una versión traducida de la revista para el ámbito hispanohablante (aunque fuera online)? 

Para ello, de entrada, sería necesario contar con ayuda. Si hiciera falta, yo sería el primero que me comprometería a traducir al castellano un artículo de forma trimestral e incluso estaría bien que se pudieran implicar personas del ámbito hispanohablante que trabajan en esta línea, de investigación educativa basada en evidencias, que las hay. ¿Quién está conmigo? ¿Alguno se anima? Porque en el contexto actual con el que nos encontramos en nuestro país se hace cada vez más importante que se empiece a partir de una visión que esté basada en las evidencias.

sábado, 16 de junio de 2018

Sobre la importancia de la memoria de trabajo en nuestra práctica docente



En otros artículos del blog he hablado sobre la memoria de trabajo y la importancia que tiene tenerla en cuenta a la hora de valorar las actividades que utilizaremos en el aula. Clare Sealy publicó hace unos días en su blog 'Oldprimarytimer' un artículo muy interesante en el que valoraba cómo tenerla en cuenta para mejorar nuestra práctica en el aula. Me pareció que el post recogía ideas muy importantes que valía la pena recoger y difundir. En este artículo recojo una adaptación de las ideas que me parecieron más significativas.

De la importancia de la memoria de trabajo

Cuando aprendemos algo, aquello que nos enseñan pasa primero por nuestra memoria de trabajo. La memoria de trabajo es el lugar en el cual pensamos. A pesar de esto, hay muchos profesores no tienen en cuenta que esta tiene una capacidad limitada. Solo podemos pensar sobre unas cuantas cosas a la vez. Cuando intentamos abarcar más cosas, caemos en lo que es conocido como 'sobrecarga cognitiva'.

El papel de la memoria a largo plazo

Sin embargo, hay una forma de solucionar esto: la memoria a largo plazo. Esta, a diferencia de la memoria de trabajo, es amplia y vasta. Cuando algo pasa a nuestra memoria a largo plazo, podemos devolverlo a la memoria de trabajo cuando queramos pensar sobre ello. Podemos recordar, y sobre cosas sobre las cuales hemos pensado diversas veces, el recordar se vuelve automático y supone poco esfuerzo. Un ejemplo es la lectura. Los que leéis este artículo, podéis leer las palabras con un esfuerzo mínimo ya que la lectura se ha hecho para vosotros automática. Esto significa que tenéis la capacidad cognitiva de poder dedicar vuestra memoria de trabajo a pensar sobre el significado de las palabras que leéis más que a descodificarlas.

Las implicaciones para los profesores

Esta arquitectura cognitiva tiene implicaciones para los profesores. Tenemos que considerar la carga cognitiva involucrada en aquello que enseñamos y tener en cuenta la naturaleza limitada de nuestra memoria de trabajo. Esto supone que, por ejemplo, necesitamos presentar la información en pequeños pasos.

Otra implicación es que tenemos que asegurarnos de que los estudiantes piensan realmente sobre aquello que queramos que recuerden (más que sobre el formato de la clase, los compañeros del grupo...). Un tercer aspecto que tener en cuenta es que ya que queremos que los estudiantes recuerden lo que les enseñamos, tendremos que darles muchas oportunidades de recordar lo que les hemos enseñado a partir de su memoria a largo plazo

Estas 3 implicaciones, pero, no las tenemos siempre en cuenta. Por ejemplo, no dividimos las tareas en suficientes pasos pequeños porque somos expertos en aquello que enseñamos, y nos olvidamos de que los alumnos no han automatizado los diversos pasos de tareas más complejas.

Nuestra tarea como profesores: posibilitar los aprendizajes básicos

A la hora de considerar la enseñanza de habilidades o conceptos complejos como puede ser la hora, la división, la redacción de una descripción, o la escritura de oraciones... deberíamos de considerar esta necesidad de dividir las tareas en pequeños pasos, dando las oportunidades suficientes de práctica a nuestros alumnos. Y no solo esto. Hay muchos aprendizajes básicos que hay que asegurar durante los primeros años, porque son las piedras angulares de aprendizajes posteriores. Si queremos que nuestros alumnos sean realmente pensadores críticos e independientes, que sepan resolver problemas... tenemos que esforzarnos por asegurar que los aprendizajes básicos y fundamentales los lleguen a dominar y los automaticen, de forma que la memoria de trabajo puedan dedicarla al pensamiento creativo, a la resolución de problemas....

Pongamos el caso de alguien que aprende a conducir. Al principio, el cambiar de marcha, mirar retrovisores, señalizar... es un horror, y requiere un gran esfuerzo. Al cabo de un año, en cambio, son todas tareas que se vuelven automáticas y nos podemos centrar en el recorrido que queremos seguir, etc. 

¿Y cuáles son esas habilidades básicas que posibilitan otros aprendizajes, que tienen que ser aprendidas hasta automatizarlas? Algunas son las siguientes:

  • El cálculo mental: todos los grupos de números relacionados entre sí; las sumas básicas que dan 10, sumar 2 a un número, sumar 1, restar 2, restar 1, los dobles...
  • Las tablas de multiplicar
  • La descodificación: las asociaciones entre sonidos y grafías
  • La fluidez lectora
  • La caligrafía
  • El decir la hora
  • Las mayúsculas y los puntos
  • Los días de la semana, los meses del año...
  • Los mapas de Cataluña, España, Europa...
Sí, hay una cierta reticencia a practicar la mayoría de estas habilidades, muchas de las cuales son vistas como aprendizajes repetitivos, aburridos... ¡pero son fundamentales! Y habrá muchos niños y niñas que no las aprendan de forma automática. ¿Estamos seguros de querer provocar que nuestros alumnos, más adelante, no sean capaces de resolver problemas complejos porque veíamos el aprenderse las tablas como una 'regurgitación'? ¿O queremos que nuestros alumnos no sean capaces de leer con fluidez porque nos parecía que el aprendizaje de la relación entre sonido y grafía era aburrido? ¿O que no sean capaces de escribir textos complejos porque veíamos el trabajo de la caligrafía poco motivador? Por contra, es fundamental en nuestra tarea como maestros que posibilitemos que todos nuestros alumnos dominen estos aprendizajes básicos que les ayudarán a que su carga cognitiva puedan utilizarla en los temas y aprendizajes importantes.

jueves, 14 de junio de 2018

Un apunte: el eterno retorno de determinadas ideas educativas



Hace unos días, Tom Bennet citaba en Twitter este interesantísimo texto que el pedagogo americano William Bagley escribió en 1934:

"Si quieres ser aplaudido en una convención educativa, vocifera tópicos sentimentales sobre los sagrados derechos del niño, resaltando especialmente su derecho a conquistar la felicidad por medio de la libertad. Es probable que te ganes un aplauso extra si te lamentas de la crueldad de los exámenes y los deberes, mientras condenas de manera elocuente alguno de los estereotipos favoritos del abuso, como el latín, las matemáticas (la geometría, especialmente), la gramática, el currículum tradicional, la compartimentación del saber por materias que han de ser memorizadas, la disciplina y cosas semejantes. Entonces, podrás ser justo merecedor de una ovación".

Este texto, de hace casi un siglo, se recoge en el fantástico 'Progressively worse', de Rob Peal, y nos debería de servir para ponernos en perspectiva. Muchas de las ideas que se repiten de forma sistemática hoy en día no son nada nuevas:
- El que 'no hay que coartar la libertad del niño'
- La afirmación de que 'lo que ha de guiar el aprendizaje del alumno son sus intereses'
- El que 'la escuela del siglo XXI dejará la compartimentación por asignaturas para optar por un aprendizaje holístico'
- El afirmar que 'la gramática no sirve para nada, hay que aprender a comunicarse'
-  La crítica al valor de la memoria y del conocimiento: 'la memoria no sirve de nada estando todo en internet'
- El ataque a los deberes o exámenes: 'los deberes son una pérdida de tiempo'

Este tipo de ideas, ¡ya se repetían hace casi un siglo! Deberíamos de preguntarnos: ¿son realmente innovadoras? ¿Antes de optar por una idea, o por una medida... la valoramos de forma crítica? ¿Reflexionamos sobre aquello que hacemos o sobre lo que pretendemos hacer? Cuando valoramos nuestra práctica docente, ¿la juzgamos por la realidad de sus resultados o por la altura de sus intenciones?

Si no llevamos a cabo este ejercicio de reflexión, acabaremos seguramente repitiendo ideas, propuestas... muchas de las cuales tienen ya un largo recorrido, y alguna no precisamente positivo.  Me preocupó, por ejemplo, ver que el Diario 'Ara' en Cataluña publicaba el otro día un reportaje con el siguiente título (traducido al castellano):

Alumnos, maestros y expertos: clamor por una nueva selectividad

La comunidad educativa quiere evaluar más habilidades y menos conocimientos y huir del modelo memorístico

Era una amplio reportaje en el que se criticaba el presunto 'modelo memorístico' de nuestra selectividad, y se abogaba por un modelo que optara por menos conocimientos y más por las llamadas 'habilidades del siglo XXI'. Me planteé diversas preguntas:

¿Cómo que 'clamor' por una nueva selectividad? Yo en ningún lugar he oído de ese clamor y estoy metido en educación. Creo que la selectividad, es un elemento muy bueno de clasificación y de selección, para unas carreras que tienen unos requisitos, un número de plazas...

¿Cómo que quieren evaluar más habilidades? Si las habilidades como escribir, leer... son un tipo de conocimiento procedimental, vinculado a ámbitos determinados de conocimiento. ¡Simplemente, no es posible! Y si dicen de evaluar las mal llamadas 'habilidades del Siglo XXI' como la colaboración, la creatividad... estas, no se pueden medir de forma objetiva, y su valoración sería mucho más subjetiva.

¿Huir del modelo memorístico? Si solo se aprende aquello que queda en la memoria, que es el residuo del pensamiento...

En fin, era un artículo que no había por donde cogerlo, que caía en algunos de los tópicos que comentaba antes. Es una lástima que aquellos que dirigen las políticas y el liderazgo educativo, no se guíen más por esa práctica reflexiva que es tan necesaria.