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martes, 13 de junio de 2017

'Seven myths about education', de Daisy Christodoulou


He empezado a leerme un nuevo libro sobre educación Daisy Christodoulou: 'Seven Myths about education', anterior a 'Making good progress', el gran libro que ha escrito sobre evaluación. La investigadora inglesa se caracteriza por escribir con una prosa clara y sencilla, que ayuda a entender aquello que escribe. Ojalá se traduzca alguno de sus libros al castellano.



En el libro, ofrece una provocadora crítica de una serie de principios que conforman lo que sería nuestra actual 'ortodoxia educativa'. Los siete mitos son:

1. Los hechos o datos impiden la comprensión.
2. La instrucción dirigida por el profesor es pasiva.
3. El siglo XXI básicamente lo cambia todo.
4. Siempre puedes buscar lo que necesites saber (en internet, en el móvil...).
5. Deberíamos de enseñar habilidades transferibles (pensamiento crítico, colaboración...).
6. Los proyectos y habilidades son la mejor forma para aprender.
7. Enseñar conocimientos es adoctrinar.

Seguro que a la mayoría os suenan todas estas ideas. Son principios que se repiten una y otra vez desde los principales altavoces de la 'innovación educativa' (Escola Nova 21, Horitzó 2020, Gervers, Robinsons, Prenskys, César Bona...). Estos principios impregnan gran parte de las propuestas innovadoras y se caracterizan por una escasa fundamentación científica.

Son ideas que, como explica Christodoulou, tienen poco de nuevas, y llevan ya décadas o más tiempo en los ambientes educativos, hundiendo algunas sus raíces en Rousseau, Dewey... Cada cierto tiempo, pero, vuelven a presentarse con un nombre o forma nuevos. A pesar de la abundante experiencia que muestra su falta de fundamentación, la mayoría de maestros es incapaz de articular una crítica razonada a estos principios.

Otra cosa que se olvida es que estas ideas se basan en una concepción filosófica de la realidad y de la persona que tiene como referentes, de forma sucesiva, a Jean-Jacques Rousseau, el idealismo alemán de Hegel, a John Dewey, que bebía de las fuentes de estos dos filósofos, Paulo Freire...

Como comenta la autora, el término más apropiado para referirse a estos mitos sería quizás el de 'formalismo educativo', ya que muchas de estas ideas parten del presupuesto de que es más importante la forma que la sustancia. Son ideas que podríamos etiquetar como 'posmodernismo', ya que como este tienen en su corazón un profundo escepticismo sobre el valor de la verdad y del conocimiento. Son ideas que han crecido en los ambientes del constructivismo pedagógico y filosófico que se ha hecho especialmente importante en la segunda mitad del siglo XX.

Esto me lleva a plantearme algunas preguntas. Escuelas como las de inspiración cristiana, que deberían de basarse en posturas que nazcan del humanismo cristiano y del realismo filosófico, ¿son conscientes de que al optar por determinadas ideas educativas están optando por principios que se alejan de lo que debiera de ser su concepción del mundo y del hombre? No solo eso, sino que se opta por ideas que se alejan profundamente de la evidencia científica. Para reflexionar.



Todos estos mitos los va desgranando uno a uno: primero habla de su evidencia teórica (qué aspectos los hacen plausibles o creíbles), a continuación habla de su presencia en las aulas y acaba explicando por qué no son ciertos y son mitos.

Estoy disfrutando mucho con el libro, que recomiendo a todo aquel que quiera reflexionar sobre sus prácticas educativas. Como siempre, abogo por una práctica educativa quese basa en el realismo y en la evidencia e investigación científicas. Iré comentando...

Un par de referencias por si queréis saber más:

- Artículo en el diario 'The guardian' sobre la autora:

- Entrevista en inglés en youtube:

domingo, 22 de enero de 2017

Tradición y progreso en educación (IX): El formalismo y el naturalismo



La entrada de hoy quiero dedicarla a hablar sobre el formalismo y el naturalismo. Estas son dos de las ideas fundamentales de lo que es conocido como 'progresivismo educativo', y hunden sus raíces en la filosofía de Jean Jacques Rousseau, en la escuela progresista americana de John Dewey de inicios del siglo XX... Son ideas que se han ido prolongando en el timpo, hasta llegar a nuestros días representadas por movimientos como Escola Nova 21, Rosa Sensat... y muchos otros personajes que reciben un amplio eco en el panorama educativo actual. En su libro 'La escuela que necesitamos', Eric Donald Hirsch dedica un largo capítulo (Crítica de una cosmovisión, pp.129-212) a tratarlas a fondo. 

El formalismo es la idea de que el conocimiento factual, de hechos, no es importante. Son las habilidades formales (pensamiento crítico, creativo, estrategias de comprensión, colaboración... muchas de ellas encajan con las denominadas 'habilidades del siglo XXI' que traté en el último post) las que habría que desarrollar en la escuela.

Esta es una idea que es plausible porque es cierto que existe una cierta habilidad general en leer y adquirir nuevas habilidades con facilidad. Las habilidades formales podemos y debemos integrarlas en los diversos aprendizajes. Pero se equivoca al despreciar el conocimiento factual, porque esta 'habilidad general' se basa precisamente en el conocimiento; cuanto más conocemos, cuantas más experiencias tenemos en nuestra memoria a largo plazo, más fácil nos es aprender cosas nuevas. Y no solo eso, sino que las habilidades específicas siempre requieren conocimientos específicos. Por ejemplo, para colaborar, es necesario tener una serie de conocimientos sobre cómo colaborar de forma efectiva, cómo ajustar nuestro comportamiento al de las personas con las que estamos, sobre cómo son las personas con las que trabajamos. Como se ve, no tiene sentido oponer conocimiento factual y habilidades formales.

Los expertos son expertos porque conocen un montón de conocimientos sobre su materia; cuando trabajan en nuevo aprendizaje pueden utilizar lo que ya saben para aprender cosas nuevas. En cambio, los inexpertos, que se inician en el aprendizaje de una área o habilidad, necesitan buscar las cosas: no tienen los conocimientos sobre el área que les permitan pensar como un experto de forma eficiente. Para pensar como un experto necesitas experiencia, y eso comporta tener un amplio abanico de conocimientos. Por poner un ejemplo, para pensar como un médico experto, tienes que tener un amplio rango de conocimientos sobre el cuerpo humano, de las posibles enfermedades... Y no solo eso, sino que a más experiencia de posibles situaciones que tengas, más experto serás en ello. ¿Habilidades formales? Sí, pero siempre basadas en el conocimiento.

La otra idea es el naturalismo. El naturalismo es la idea de que la educación se desarrolla de forma natural, como el desarrollo de una planta. Los maestros solo tienen que hacerse entonces a un lado y dejar que la 'planta' se desarrolle a su ritmo.

Como el formalismo, esta es una idea que es plausible porque describe el cómo aprendemos la parte oral de nuestra lengua materna. Un niño que está aprendiendo hablar, no necesita que nadie le enseñe a mover la lengua para articular los diversos sonidos. Pero es una idea equivocada cuando la aplicamos a todos los aprendizajes que se llevan a cabo en la escuela, porque no hay nada natural en la adquisición de la lectoescritura, la numeración, el conocimiento académico... Uno puede estar toda su vida observando un manzano y no aprender nada sobre la fotosíntesis o la ley de la gravedad. 

Es bastante habitual oír decir que, por ejemplo, las lenguas hay que aprenderlas de forma natural: comunicándose, relacionándose... y no trabajar la gramática, el léxico, la sintaxis. Es cierto que no hay que basar la didáctica de la lengua exclusivamente en la gramática y en la sintaxis. Es muy importante trabajar la expresión y la comprensión oral, pero no podemos dejar de lado los aspectos fundamentales de estructura y uso de la lengua que nos enseñan la gramática, la sintaxis, la escritura... y que nos permiten utilizar los registros más elaborados de la lengua. Cada vez es más habitual encontrarse a niños y niñas en los cursos superiores sin las nociones básicas de gramática que permiten elaborar un texto con sentido, conectar diversas frases, aprender normas de ortografía más complejas... Sin ellos será muy difícil conseguir un cierto dominio del lenguaje. 

Esta idea la explicita Greg Ashman en su blog 'Filling the Pail' cuando, basándose en una teoría de David C. Geary distingue entre conocimiento primario y conocimiento secundario:



Me parece que es una distinción interesante. Como se comenta, los chavales necesitan ser instruidos en el arte de la escritura, en la resolución de problemas matemáticos... Porque son conocimientos secundarios, los cuales no adquirimos de forma biológica y natural, sino solo a través de la instrucción.

Para concluir, es importante que aprendamos a valorar la presencia de estas dos ideas - formalismo y naturalismo - detrás de las diversas propuestas pedagógicas que se nos puedan plantear, ya que su presencia es un buen índice de la evidencia de éxito que podrán tener. ¿En qué nos podemos fijar? En cómo valoran el conocimiento y el currículum; en la visión del conocimiento y de su adquisición, en si se basan en el constructivismo y el aprendizaje por descubrimiento...