lunes, 2 de noviembre de 2015

Sobre la importancia de la lectura y otros temas: ¿lectura analógica vs lectura digital?


Llevaba un tiempo proponiéndome escribir un nuevo artículo para el blog. El inicio de curso ha sido, sin embargo, duro y denso, y cuesta sacar un momento para hacerlo.

Uno de los temas recurrentes en educación acostumbra a ser el debate entre la lectura en papel y la lectura digital. Se acostumbra a oponer ambas, cosa que me parece un error, ya que son dos habilidades muy distintas. ¿Por qué?

1. La lectura en papel, analógica facilita la atención. El papel, el hecho de que el libro sea físico… Ayuda a trabajar un elemento tan fundamental hoy en día como lo es la atención.

2. La lectura digital requiere un número de habilidades mayor: saber focalizar la atención en un aspecto, aprender a buscar las fuentes de los textos que leamos, evitar el pasar de aplicación a aplicación...

El aprendizaje de la lectura se ha de llevar a cabo con materiales en papel: la adquisición de la conciencia fonológica, de la entonación, del vocabulario… Son habilidades básicas que hay que adquirir primero. El trabajo en papel nos facilita la atención, el evitar elementos distractores… Los estudios demuestran que los niños que sacan mejor partido de la lectura digital son los que tienen una mayor competencia en lectura analógica.

El uso intensivo de la lectura digital se debería retrasar al momento en que el chaval tenga bien asentado el aprendizaje de la lectoescritura. Entonces, de forma progresiva, se debería de ir introduciendo esta de forma complementaria a la lectura en papel.

Y esta introducción ha de ser una introducción pensada, razonada, teniendo claro a dónde se quiere ir. Tenemos que enseñar a los alumnos a discriminar la información que se encuentra en internet, a distinguir y valorar las fuentes, a ser capaces de llevar a cabo una lectura atenta, profunda y pausada del texto digital. ¿Lo hacemos? Muchas veces no. 

Y aquí tenemos que actuar y tomarnos muy en serio nuestra tarea de educadores. Marc Prensky acuñó el término de ‘nativo digital’, oponiéndolo (cayendo en el reduccionismo habitual de muchos de los grandes ‘gurús’) al 'inmigrante digital’ y al pretendido sistema en que este ha sido educado y educa. Prensky, como tantos otros, no se ha parado a pensar hacia dónde quiere ir, el porqué, el qué es la persona. Fruto de esto, muchos ‘inmigrantes digitales’ se han quedado ‘parados’, ‘bloqueados’, viéndose incapaces de guiar a los ‘nativos digitales’ (muchos dicen: ¿Cómo voy yo a enseñarles, si lo saben todo?). Pues no, podríamos decir que estamos ante una generación de ‘huérfanos digitales’, que utilizan los medios digitales desde pequeños pero de forma realmente poco efectiva (muchos no saben buscar información en google, o encontrar una palabra en un diccionario, o buscar alternativas a un problema…). Aquí el papel de los ‘inmigrantes digitales’ (padres y profesores) es clave. Tenemos que educar, enseñar, sin miedo, teniendo claro que el ser humano es un ser personal, relacional, y que la persona no cambia. Siempre necesitará de esa relación personal para crecer, para desarrollarse.

Insisto: es clave el tener claros los fines de la educación. Aquellos que dicen que el conocimiento no tiene sentido porque internet está llena de información y hay que centrase en las ‘habilidades’ hacen un flaco favor a la educación.

En este sentido, la lectura se convierte en un elemento clave en la formación, por cómo permite el crecimiento y maduración de la persona. Tenemos que enseñar a leer en papel, en digital… Aprovechando todos los elementos de siempre que funcionan bien y todos aquellos nuevos que nos pueden ayudar.

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