Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de enero de 2025

¿Hay que hacer las clases 'divertidas' y 'relevantes'? Un hilo de Pritesh Raichura.

Foto por Adonyi Gábor formulario PxHere

El otro día leí un hilo en 'X' de Pritesh Raichura, que es directivo y profesor de Ark Soane Academy. El hilo me gustó porque se aleja de la visión habitual de 'divertido y relevante' (la pregunta inicial es irónica), y no me he podido resistir a traducirlo y compartirlo,

¿Cómo puedes hacer  tu clases divertidas y relevantes? Un hilo con grandes consejos a continuación:

En primer lugar, divertidas. La mejor manera de hacer las clases divertidas en enseñar a los alumnos TAN bien que sientan que tienen éxito en aquello que aprenden. Segmenta los contenidos complicados en partes más pequeñas, enseña cada parte, practícala, consigue que la dominen. Usa la repetición y la práctica para que dominen los elementos fundamentales. Tener éxito en el aprendizaje es divertido. Bajar el nivel, no lo es.

Cuando los alumnos pueden cantar las tablas de multiplicar de forma fluida, dibujar la estructura de los electrones de los primeros 20 elementos de tabla periódica o bien recitar los poemas de memoria tendrán un IMPULSO real. Hazles MONTONES de preguntas. Cada respuesta correcta merece ser elogiada. El conocimiento es realmente divertido.

¿Y sobre la relevancia? No te preocupes. En un principio, puede parecer divertido centrarse en los intereses actuales de los alumnos, pero esto es paternalista y limitante. Ofrece a todos los alumnos un currículum ambicioso, no uno 'relevante'. Enséñales bien y, entonces, Shakespeare se VUELVE relevante.

El trabajo del profesor es enseñar lo mejor de lo que se ha pensado y dicho. Todos los alumnos se merecen heredar este conocimiento y las grandes conversaciones asociadas. No hay ningún alumno que, de forma automática, disfrute de los contenidos difíciles. Todos los alumnos se merecen, no obstante, un currículum que les permite aprender aquello que es difícil.

La pregunta al principio del hilo era irónica. Las preguntas que tendríamos que estarnos haciendo son: ¿Cómo puedo enseñar un currículum ambicioso a todos los alumnos? y ¿Cómo puedo mejorar la cultura escolar de forma que todos los alumnos aprendan más y mejor?

A continuación, el enlace al post original de Pritesh Raichura, para que podáis consultarlo y seguirlo:


domingo, 7 de octubre de 2018

Tradición y progreso en educación (XXVI): Algunos mitos sobre el 'aprendizaje profundo'



Uno de los principales mitos educativos con los que nos encontramos hoy en día es que, para que haya aprendizaje tiene que haber desorden, los niños tienen que poder hablar cuando quieran, las mesas tienen que estar puestas en grupo y no orientadas a la pizarra y el profesor: solo en un contexto así los alumnos podrían desarrollar de verdad las habilidades de pensamiento crítico, de colaboración. Esta idea, sin embargo, no es cierta. En un entorno en el que las mesas estén orientadas hacia el profesor porque se piensa que es lo mejor para que los alumnos puedan atender a las explicaciones, escuchar, ver la pizarra... también es posible desarrollar habilidades como el trabajo en grupo o el pensamiento crítico; aún más, un entorno altamente estructurado y organizado suelen ser la mejor opción para desarrollar habilidades como las comentadas.

En este sentido, me pareció muy bueno el post de 'The Effortful educator' al respecto. Este publicó un artículo sobre esta cuestión a raíz de la imagen con la que se acompaña el post, que he traducido al español porque me parece que vale la pena poderlo leer:

¿Ha de depender el aprendizaje de una plegaria?

Hoy, en Twitter, Tom Bennet compartió la imagen inferior con el comentario: "Reza porque tus hijos vayan a la primera clase."

Este tuit fue la chispa del inicio de un intenso debate entre diferentes miembros del mundo educativo de Twitter y creó cierto revuelo. Aquí está el link al tuit original de Mr. Bennet. Como profesor en ejercicio, me gustaría dar mi opinión al respecto sobre esta situación por 2 razones:

1. Creo que es una conversación importante.
2. Es mi blog y en él publico lo que me da la gana

El primer aspecto que llama la atención de la imagen son las asunciones implícitas que deeperlearning4all.org hace de la 'clase tradicional'; que los alumnos se sientan en silencio, no hablan y nunca hacen ninguna de las cosas que tienen lugar en la clase del 'aprendizaje profundo". Sin embargo, cuando pienso en los seis descriptores asociados con las clase de 'aprendizaje profundo', no veo ninguno que no pueda ser alcanzado en la 'clase tradicional'. Ninguno. Es un poco presuntuoso decir que los estudiantes que están en la 'clase tradicional' leyendo, escuchando y aprendiendo no se pueden convertir en 'aprendices para toda la vida', desarrollar una mentalidad positiva o pensar de forma crítica de una forma colaborativa con y sobre el material. Simplemente, no es cierto.

Mi clase seguramente sería etiquetada como una 'clase tradicional', pero en ella mis estudiantes tienen de forma diaria la oportunidad de interactuar oralmente, autoevaluarse, comprobar lo que han aprendido con un compañero o con un grupo, preguntar sobre lo que he explicado o sobre otras cuestiones, etc. La imagen, de forma bastante incorrecta, contribuye a extender el mito de que las 'clases tradicionales' son de alguna forma ambientes inferiores para el aprendizaje, especialmente como la pizarra en la 'clase tradicional' indica (matemáticas 101), si el material es fundamental para comprender a fondo problemas más complejos de cursos superiores.

Me preocupa también el mensaje que esto envía a los profesores y directivos. Especialmente en el ambiente tuitero americano existe un empuje generalizado para dejar de lado la enseñanza y disposiciones de aula tradicionales y optar por disposiciones de aula más flexibles, entornos 'maker' y creativos dentro del aula. Dejad que sea claro, no soy 'anticreatividad', 'antitecnología' ni 'anticolaboración'... pero sí que soy 'proaprendizaje', y rechazo dañar el ambiente de aprendizaje por la diversión. Dejad que me centre en la creatividad. La creatividad es imposible sin conocimiento. No puedes ser creativo sin tener conocimientos previos. Los aprendices noveles, que están adquiriendo el conocimiento para ser creativos, aprenden mejor en clases más organizadas, con menos distractores externos

Donde mejor se recoge esto es en el contexto de la 'clase tradicional'. El profesor es el experto y los alumnos los noveles. Sé que esta afirmación le erizará los pelos a más de uno, y que muchos creen que tienen que limitarse a 'ser el guía que acompaña' y a no ser un 'sabio en el escenario', pero solo escuchadme y pensad... ¿Cómo se puede pedir a los aprendices noveles que enseñen a otros y sean creativos con el conocimiento que están empezando a comprender? No pueden hacerlo bien, y quizás están dañando su aprendizaje y el de otros por enseñar incorrectamente a sus iguales. Aprovecharían el tiempo de forma más eficiente y efectiva si un experto les comunicase el conocimiento, evaluara su aprendizaje y entonces se movieran ya hacia aplicaciones de lo aprendido.

Casi puedo oír a los profesores veteranos decir: "Claro, por supuesto. Enséñales primero y déjales entonces colaborar, crear, etc. Es algo que va añadido". No estoy seguro de que esto sea lo que los que son nuevos para la profesión oyen y ven en Twitter. Me temo que lo que ven en los blogs, redes sociales, webs... es la expectativa de unos alumnos que están continuamente hablando, creando, colaborando. La realidad de la mayoría de clases no es esta por más que de 45 a 90 minutos al día. Cuando empecé a dar clases 12 años atrás no existían ni Twitter ni Pinterest... Y estoy bastante contento. No puedo dejarme de imaginar  la presión que los nuevos profesores sienten cuando ven las clases de otros y oyen sobre sus clases dinámicas.

Por lo tanto, un mensaje para el profesor novel y el formador de profesores: relájate. Conoce tu materia. Enseña tu asignatura de forma clara y directa. Dar conocimiento es lo mejor que puedes hacer por tus alumnos. Sí, las relaciones son importantes. Sí, el bienestar del alumno también importa. Si estableces claras límites y expectativas claros en tu clase y te das a conocer poco a poco, tus estudiantes te respetarán y establecerás una buena relación con ellos.

Una última clarificación: el conocimiento previo importa. Enseño AP Psychology y mis estudiantes llegan con una comprensión muy reducida de lo que trabajamos. Si enseñas en cambio a un curso de estudiantes que tienen un conocimiento ya bien asentado, entonces la cosa cambia.

Por lo tanto, para acabar me gustaría parafrasear Jon Bon Jovi (y a Tom Bennet un poco):

“Woah, sit down in your chair

Woah, learning on a prayer

Take some notes, you’ll retrieve it I swear

Woah, learning on a prayer”


Como habréis podido ver después de su lectura, es un artículo soberbio. Tendemos a confundir la clase efectiva con aquella en que las mesas están por grupos, hay ruido, en la que el profesor no habla... No es así. Como comenta Blake Harvard En una clase en la que los pupitres estén mirando a la pizarra es posible también que haya trabajo cooperativo, por parejas, autoevaluación, desarrollo del pensamiento crítico, de la creatividad... Y será muchas veces la mejor opción, ya que es la que facilita más el prestar atención y escuchar al maestro en los primeros pasos de aprendizaje. 

Post original de Blake Harvard:

sábado, 25 de agosto de 2018

Tradición y progreso en educación (XXI): La metacognición, el conocimiento y el pensamiento



Entendemos como 'metacognición', la reflexión sobre el conocimiento y sobre el cómo pensamos... ¿Es esta algo importante y valioso por lo que haya que optar en nuestras aulas? Sin lugar a dudas, el trabajo de la metacognición y el desarrollo del pensamiento crítico son elementos que están hoy en día de moda. Constantemente se nos insiste en el pensamiento crítico como una habilidad fundamental del siglo XXI, en la importancia de que los alumnos sean buenos pensadores... ¿Pero, que hay de cierto en todo esto?

John Hattie, en su libro 'Visible Learning', sitúa la metacognición y las estrategias de autoregulación entre las acciones por las que puede optar el maestro con un efecto notable, de alrededor de 0.60.  Podríamos incluir también en este grupo de estrategias metacognitivas otras como el 'andamiaje' (scaffolding en inglés, el orientar y dar soporte a los alumnos en cada uno de los pasos del proceso de aprendizaje), con un 0.82, el 'feedback' (dar a los alumnos un retorno sobre el proceso de aprendizaje: cómo lo han hecho, qué tienen que mejorar...), con un 0,70 y algunas más.

Como se ve, son unas estrategias que, por sus efectos, posiblemente valga la pena utilizar en el aula, ya que están al nivel de otras de reconocida valía como la instrucción directa (que tiene un 0.60). Sin embargo, me parece que se tienden a aplicar sin la reflexión necesaria sobre la práctica para que salga bien. ¿Por qué? Porque para llegar a un aprendizaje profundo, para conseguir que nuestros alumnos aprendan a pensar bien... el primer paso fundamental es que tengan los conocimientos básicos, y muchas veces se oponen el aprendizaje de los elementos básicos (datos, conceptos, procedimientos) y el pensamiento crítico.

Como hemos comentado en otras ocasiones, la memoria a largo plazo es la base de todo el aprendizaje, porque solo lo que queda en ella se ha aprendido y es la base para desarrollar nuevos aprendizajes. En este sentido, es importante tener en cuenta los diversos niveles de profundidad del conocimiento: desde el primero, que se basa en el simple recordar, al último, que se basa en la aplicación a nuevos contextos, en la reflexión sobre ellos, de los conocimientos aprendidos. En este sentido me parecen muy interesantes los diversos desarrollos de los distintos niveles de profundidad del conocimiento de Webb, que ya comenté en alguna otra ocasión en el blog:





Cada uno de estos niveles del conocimiento es importante que lo tengamos en cuenta, sin querer ir demasiado rápido e ir directamente al último. Sin un dominio y un conocimiento de los esquemas conceptuales básicos no conseguiremos que nuestros alumnos lleguen a profundizar. Toda secuencia didáctica ha de permitir que el alumno vaya progresando en el dominio de la materia. Empezaremos con las habilidades básicas, conocimientos y conceptos fundamentales: vocabulario, fechas, fórmulas..., trabajando al principio la memorización, la comprensión. Y acabaremos con las habilidades complejas: pensamiento crítico, comparación, creatividad, resolución de problemas. Claro que no nos quedaremos en el nivel más básico, pero para llegar a las habilidades últimas, pasaremos por los diferentes niveles, permitiendo que los alumnos elaboren sus esquemas conceptuales.

Y el problema es que muchas veces nos saltamos los primeros pasos porque queremos llegar directamente al último. Por ejemplo, si queremos que nuestros alumnos comparen las 2 guerras mundiales, y que establezcan similutudes y diferencias, o que escriban un texto creativo imaginando que habría pasado de no haberse tomado determinada decisión... el primer paso fundamental será que las conozcan bien: las causas, cómo fue su desarrollo, las consecuencias... Los alumnos serán capaces de elaborar una buena respuesta, de reflexionar de forma crítica... solo si tienen los conocimientos previos fundamentales sobre los cuales pensar. Y los tienen que tener en su memoria a largo plazo. Si han de comparar 2 elementos complejos a partir simplemente de la información que hay en internet, lo tendrán muy difícil. Pongamos que les pidiéramos comparar la Guerra de Sucesión Española y la Guerra de los 30 años sin saber nada de ellas. ¿Serían capaces? ¿Serían significativas sus conclusiones sobre el contexto histórico?

De ahí que sea absurdo afirmar como hacen algunos que el conocimiento de datos, conceptos... es irrelevante porque puede buscarse todo en internet. No. Internet es una gran fuente de información que hay que saber utilizar, y un aprendiz experto podrá utilizarla de forma efectiva, pero para que los alumnos puedan pensar de forma crítica, profunda y significativa sobre las cosas es necesario primero que las conozcan y que tengan una estructura conceptual en su memoria a largo plazo que se lo permita. ¿Cuál es el mejor modo de desarrollar el pensamiento reflexivo, crítico y de orden superior? Empezar trabajando el conocimiento básico. Luego pasremos al pensamiento más complejo y elaborado.

Luego está otra cuestión, que es la de la transferencia. No existen habilidades de pensamiento generales, que se puedan transferir de un área a otra y se enseñen de forma general (como comenté en este artículo). ¿Por qué? Porque el pensamiento sobre un área está estrechamente vinculado a esa misma área de conocimiento. Uno puede ser experto en el ámbito de la historia y ser capaz de comparar, relacionar.. hechos de diversas épocas, pero eso no le hará capaz de pensar de forma crítica sobre física nuclear si no tiene los conocimientos mínimos necesarios. Se pueden conocer de forma general las estructuras generales qué pasos hay que seguir para comparar dos conceptos, o para escribir una argumentación defendiendo una postura, o para debatir... pero la habilidad de pensar de forma crítica y sobre lo aprendido acaba dependiendo, en el fondo, de lo que conocemos y de nuestras estructuras conceptuales de conocimiento.

Para concluir, ¿es bueno trabajar el pensamiento crítico, la metacognición? Sí, ya que es el paso siguiente a cuando se tienen los conocimientos básicos y los conceptos sobre un tema, pasando a profundizar sobre lo aprendido. Pero este trabajo hay que incluirlo en el momento adecuado de la secuencia didáctica, una vez alcanzado el aprendizaje de los datos, conceptos, procedimientos... básicos que son la base para llegar a los niveles de dominio superiores.