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lunes, 18 de agosto de 2025

Una conferencia de Katharine Birbalsingh

 


La semana pasada descubrí que Katharine Birbalsingh estuvo en uno de los primeros Research ED de Chile, organizado por la asociación Aptus. Aptus, en la línea de la labor que realiza Research ED en el ámbito anglosajón, busca promover una educación basada que utilice prácticas educativas basadas en la evidencia y en la investigación científica.

Me parecía interesante compartirla por varios motivos: en primer lugar, aunque la conferencia es en inglés, está bien subtitulada al castellano. En segundo lugar, en la descripción del vídeo está el acceso directo a la presentación que utilizó la directora de Michaela para hacer la presentación.

Verla hablar llama la atención, porque habla desde la convicción, de forma clara y segura, demostrando que tiene muy clara su visión educativa. En la conferencia, empieza comentando una idea muy importante: a la hora de valorar el éxito de una escuela, no nos hemos de fijar en aquellos alumnos con buen nivel académico o que viven en familias acomodadas a nivel económico. Aquellos que nos marcarán y a partir de los cuales podremos valorar si realmente lo hacemos bien son los alumnos que carecen de recursos económicos y culturales en su hogar o bien aquellos que realmente tienen dificultades de aprendizaje.

Katharine sabe que va a contracorriente, y destaca que NO hay que hacer lo que hacen todos los demás. El profesor ha de ENSEÑAR, ha de ser responsable de conocer aquello que enseña y transmitirlo a sus alumnos, enseñando de forma explícita. Aquí, puede poner el ejemplo de Michaela, la escuela que dirige, en la cual consiguen unos de los mejores resultados del Reino Unido, poniéndose al nivel de las grandes escuela privadas cuando Michaela es una escuela pequeña a la cual asisten alumnos de barrios de clase media-baja de Londres. Michaela sí que funciona como ascensor social (una función que la escuela en España está perdiendo).

En la siguiente parte de la conferencia, Birbalsingh destaca la importancia que tiene la consistencia, el hecho de que todo el centro tenga una misma cultura: en los deberes, en la exigencia, en las expectativas, en los exámenes... este es uno de los ejes que quizás nos falta a veces en las escuelas en España, donde cada profesor parece que vaya por su cuenta. El liderazgo del equipo directivo aquí es fundamental, para crear una cultura en la cual todos actúen de forma similar: que exista la posibilidad de darse feedback, reuniones diarias del equipo directivo... es importante.

Imagen obtenida de: 
https://www.telegraph.co.uk/news/2024/01/18/trial-katharine-birbalsingh-battle-for-future-britain/

El siguiente punto es la importancia de la 'desintoxicación digital'. Esta es una de las líneas clave de Michaela. No solo no están permitidos los dispositivos móviles, sino que desde hace años hacen campaña porque los padres no se los compren a sus hijos, e intentan ayudarlos de diversas formas, como ofrecerles que los dejen en el centro. Así se consigue que la interacciones entre los alumnos mejoren, que se lea y se escriba más...

A continuación hace una breve explicación de los principios clave de la instrucción explicita: hacer preguntas, el cómo se llevan a cabo las explicaciones... Aquí pone el dedo en la llaga en un punto clave: ¿conseguimos que TODOS nuestros alumnos piensen la mayor parte de la clase, que trabajen y aprendan? ¿Nos conformamos con que estén en silencio (lo cual no significa que estén aprendiendo)? ¿Tenemos claro que tenemos que darles conocimiento y enseñarles y es nuestra responsabilidad volver a trabajar un punto que no sepan? ¿Tenemos claros los objetivos antes de una clase y volvemos sobre ellos?

La sesión acaba con unos apuntes muy interesantes sobre el ethos y la importancia de que la cultura sea común a toda la escuela. Esto solo se consigue poco a poco y a través de las relaciones que se establecen en la escuela...

Bien, os animo a escuchar la conferencia, porque seguro que podéis sacar algunas ideas para el nuevo curso. Espero poder retomar en los próximos días, aunque sea solo por unas semanas, las publicaciones en el blog, incidiendo en el tema de las expectativas.

Conferencia de Research ED Chilehttps://www.youtube.com/watch?v=utSsDwBirbo

viernes, 23 de agosto de 2024

La verdadera equidad: Michaela Community School

Photo by Jonathan A Jones, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>,
via Wikimedia Commons

Durante el día de ayer se conocieron los resultados de las pruebas GCSE en Inglaterra y otros países que siguen el sistema británico. Estas pruebas se realizan al acabar la secundaria, en lo que sería un equivalente a nuestros 4º de ESO. Las puntuaciones van del 1 al 9 (antes era por letras, siendo 'A*' la máxima calificación posible).

Pues, en la línea de sus resultados de los últimos años, tanto en los GCSE como en los 'A-levels' (el equivalente a nuestra selectividad), los resultados de Michaela Community School han vuelto a ser extraordinarios, teniendo en cuenta el contexto socioeconómico en el cual está situado la escuela. Algunos datos, recogidos del perfil de X de su directora, Katharine Birbalsingh:

Como se ve, el 84% de las notas estuvieron entre el 7 y el 9 (la equivalencia en España sería entre el notable y el excelente; 7,5-10). Más del 50% de las notas fueron '9', y el 89% de alumnos consiguieron, al menos, algún '9' (la nota máxima). Estas notas, si se tiene en cuenta el contexto socioeconómico del barrio en el cual está situado Michaela, son extraordinarias. La escuela está situada en Wembley, en un barrio de las afueras de Londres, con un número muy elevado de población inmigrante y en situaciones económicas precarias. Cuando pude visitarla, hace un par de años, pude confirmar esto. Los edificios e instalaciones son sencillas, y las familias y alumnos que van son en su mayoría inmigrantes.

Sin embargo, toda la escuela respira una misma cultura de respeto al otro, de trabajo, de atención... En la visita que nos hicieron de clase en clase todavía recuerdo la concentración que mostraban todos los alumnos y alumnas, trabajando de forma atenta y sin distraerse cuando entrábamos. El ritmo de las clases era muy intenso, y veías a todos trabajar en todo momento, fuera de forma individual, fuera escuchando, escribiendo, hablando con un compañero... La comida fue un momento sinceramente impresionante. Los invitados comimos con los alumnos en el rato de comer, y me llamó la atención el cuidado, interés y educación que mostraron los alumnos durante toda la hora de la comida.

Estos resultados nos tendrían que hacer reflexionar. En Michaela, alumnos que, en otra escuela sería muy difícil que tuvieran éxito, lo consiguen, y esto les abre oportunidades de las cuales carecerían en otro contexto. Que alumnos de un contexto socioeconómico así obtengan resultados que igualan o superan los de las escuelas privadas tradicionales inglesas (solo hace falta darse una vuelta por los resultados de algunos de los College tradicionales) nos debería hacer pensar. 

El sistema educativo catalán (y el del resto de España) lo que está consiguiendo es una equidad por debajo, en la cual solo se consigue que baje el nivel de todos los alumnos. Esto hace que solo aquellos alumnos cuyas familias puedan compensar lo que no se trabaja en la escuela con extraescolares de idiomas, deporte, música, matemáticas, con visitas culturales, viajes... puedan tener un éxito real. ¿Por qué no optar por un modelo que dé posibilidades reales a todos los alumnos?

Como ya he comentado en otros posts, no comparto todas las prácticas de Michaela, y algunos aspectos los trabajaría de otra forma, ya que me parece que quizás se recurre en exceso a una perspectiva conductista; ahora bien, el ejemplo que supone y la evidencia de que tiene buenos resultados, nos debería, al menos, de servir para replantearnos lo que hacemos y darnos cuenta de la importancia que tiene la existencia de una cultura académica, compartida, que valore el conocimiento, el trabajo, el respeto a los demás... y en la cual se tenga la expectativa de que todos los alumnos pueden tener éxito. Para esto, hace falta tener un currículo y un modelo claro, partiendo de una filosofía de la educación que tenga sentido.

Por esto, en el título del artículo, hablaba de 'la verdadera equidad', porque me parece que solo así realmente se posibilita que todos los alumnos puedan tener éxito, y la escuela ejerza de ascensor social. Creo que es con escuelas como Michaela como se puede conseguir esa equidad, no con las propuestas de la Fundació Bofill, que se quedan simplemente en maquillar los números, pero sin incidir nunca en lo que realmente aprenden todos los alumnos. Ojalá lea este post algún miembro del Departament d'Educació de Catalunya y, aunque solo fuera para conocer el modelo, fueran a visitar Michaela.

miércoles, 23 de agosto de 2023

'The Power of Culture: 'Digital Detox' (desintoxicación digital) en Michaela School

Foto por Mohamed Hassan formulario PxHere

El libro 'The Power of Culture' es un libro escrito por múltiples manos en el que profesores, personal de administración y servicios, la misma Katharine Birbalsingh explican su experiencia y reflexionan sobre diversos aspectos de Michaela Community School. Es una defensa del carácter único y singular de la escuela: su firme creencia en la autoridad, la cultura de la gratitud, el por qué motivo enseñar a los grandes hombres de la historia, la filosofía... frente a las teorías críticas que dicen que hay que desterrarlos de as aulas.

Uno de los capítulos que me ha parecido más interesante es el de 'Desintoxicación digital' (Digital Detox), de Samuel Hurst, ya que ataca un problema que ya es de plena actualidad en los centros en nuestro país: la adicción que muestran nuestros alumnos a las pantallas, con todo lo que ello comporta. En este post del blog haré un comentario - resumen, ya que muchas de las ideas me parece interesantes, especialmente por lo diferente de la visión que se plantea con respecto a lo que se suele defender en España actualmente.

Una de las preguntas que Hurst hace siempre a los alumnos de su curso es si estos tienen o no smartphone. ¿Por qué lo hace? Porque ve que el denominador común de casi todos los problemas que tienen sus alumnos es el exceso de uso o el mal uso de los 'teléfonos inteligentes'. Ve cómo los padres se suelen dar cuenta de que el smartphone supone un problema, pero no suelen establecer la línea de causalidad entre el mal uso del smartphone y los problemas en el colegio. 

Samuel Hurst ve esto en mucha gente, incluso en sus amigos, y destaca como son muy pocos los que entienden lo destructivos que son los smartphones para la paz, felicidad y éxito de los alumnos que enseña. Destaca a continuación algunas de las situaciones que le refieren los padres: alumnos distraídos con videojuegos en vez de hacer los deberes en línea de matemáticas, conversaciones continuas de WhatsApp, bullying entre alumnos, consumo excesivo de Youtube... Después de estar dos años siendo tutor y cinco siendo profesor de matemáticas, constata que los smartphones son mucho más peligrosos que cualquier distractor que pudiéramos tener hace años por dos motivos básicos:

a) Son adictivos y dañan seriamente los cerebros de nuestros alumnos.

b) Las redes sociales son extremadamente peligrosas para el bienestar y las relaciones de nuestros alumnos.

Es interesante cuando, a continuación, Hurst explica cómo este exceso de uso está afectando especialmente a las clases sociales más desfavorecidas. La clase media-alta es la que primero se está dando cuenta de esto, y pone ejemplos como los de las familias de los gurús de Silicon Valley, que son las primeras que están alejando la tecnología de sus casas. Pone ejemplos como Steve Jobs, que prohibía el acceso de sus hijos a iPads, o el de la familia Gates, que no dejó tener teléfonos móviles a sus hijos hasta los 14 (y que se arrepintieron de habérselos dado posteriormente).

Hace a continuación un comentario interesante cuando afirma: "El tipo de smartphones que tenemos ahora son diferentes de cualquier otra tecnología que ha habido antes". Cita aquí a una escritora americana, Catherine Price, a la cual no conocía, que tiene un libro How to Break Up with your Phone, en el cual cita a un antiguo encargado de producción de Google: "Tu teléfono en los 70 no tenía a 1000 ingenieros al otro lado que lo estaban rediseñando para ser más... persuasivo". Así, estas compañías que diseñan los teléfonos, pero también los programadores de apps como Snapchat, Instagram y WhatsApp están haciendo estos dispositivos más y más adictivos para que los niños simplemente no puedan dejarlas de lado. Recogen cantidades ingentes de información sobre gustos individuales y grupales que usan para manipular a la gente, incluidos los niños.

Pone a continuación el ejemplo de 'Dopamine Labs' (unos laboratorios que aparecieron y desarrollaron un código para mantenernos enganchados a las apps), los cuales crearon una app para retrasar 12 segundos la apertura de cualquier red social y animar así a la gente a no perder el tiempo. La AppStore decidió no permitir que se publicara. 

Este uso excesivo de los dispositivos digitales (smartphones, iPads, Play Stations, consolas...) tiene efectos en los alumnos muy importantes. A nivel académico, reducen la capacidad de concentración, fundamental para el aprendizaje. Pone el ejemplo de como estos afectan a la memoria de trabajo. Un alumno que estudia un tema, que hace unos deberes o unos cálculos y, a la vez, recibe notificaciones en el WhatsApp de clase, juega a un videojuego o escucha música, no puede concentrarse en aquello que hace, sobrestimulando su memoria de trabajo y evitando que aquel aprendizaje llegue a la memoria a largo plazo. Explica como muchos padres no entienden que sus hijos saquen malas notas cuando se pasan horas sentados con los libros delante; no son conscientes de esto, de que la multitarea hace que esas horas que pasan sentados con el libro del colegio delante, pero también con el smartphone, con el ordenador... no sirvan para nada.

El mal uso perjudica el rendimiento académico, pero arruina también las relaciones personales: Hurst destaca como el 90% de los problemas entre alumnos le vienen por el uso de los smartphones. Un ejemplo que pone es el de los grupos de WhatsApp de clase, con 30, 40 personas (algunas que no forman parte del grupo, desconocidos... ). Cualquier discusión entre adolescentes, broma, abuso... puede acabar en un grupo de WhatsApp que lo magnifica y destroza al alumno afectado. No solo eso: ve también cómo cada vez hay menos contacto personal real entre amigos. Al revés de lo que pueda parecer, tener smartphone no conecta al adolescente más con sus iguales y gente de su edad, sino que lo aísla. Otro tema es el contacto con desconocidos: una cosa que ve es que prácticamente todo alumno con redes sociales habrá hablado en alguna ocasión con desconocidos (con los peligros que esto tiene).

¿Y qué hace Michaela? Michaela tiene, en primer lugar, unas normas muy claras sobre el móvil. Se pueden consultar en su web. Los smartphones están prohibidos: no pueden llevarse al centro y no pueden usarse. Si alguno lo llevara y, por lo que sea, lo usase o sonara, es confiscado y es devuelto al final del trimestre (y si se retira a final de trimestre, marcan un mínimo de 16 semanas para que los alumnos estén sin él).

Pero no solo esto, en Michaela tienen claro que es una batalla complicada, ya que depende de las familias, pero llevan a cabo diversas iniciativas para combatir esa adicción a la tecnología. Estas son algunas:

- Animan a los padres desde que llegan al centro a que no le compren un móvil a su hijo en ningún caso. Les comentan que su hijo no debería de tener un teléfono móvil hasta los 18 y, quizás, entonces, un smartphone. La misma Katherine Birbalsingh se lo comenta a los padres de Year 6 (6º de primaria) que llegan al centro: "No deis a vuestros hijos un smartphone" y todo el claustro va en la misma línea. Insistiendo, han reducido de un 56% a un 30% los alumnos con smartphone en Year 6.

- Hacen reuniones de 'Digital detox = desintoxicación digital', en las cuales la directora les describe los diversos problemas que genera el uso de los smartphones (los comentados antes) y ponen ejemplos de casos reales de alumnos y familias que han mejorado gracias a ser capaces de dejar atrás la adicción.

- No solo esto; en muchos casos la excusa de las familias para no dejar el smartphone es la preocupación por la seguridad del hijo. Les animan entonces a comprar un 'brick phone' (un móvil sin internet, que solo permite llamadas, de los antiguos). En la tienda del colegio los venden por 9,99 libras (les cuestan 14) porque quieren animar a los padres y alumnos a que den pasos en dejar la adicción. Los alumnos que renuncian al smartphone y optan por el 'brick phone' mejoran, sin excepciones, tanto a nivel académico como personal.

- En conversaciones personales con los alumnos que tienen smartphone, les animan a ponerse límites de tiempo de uso, cada vez más reducidos. Se lo plantean como reto, cuando tienen exámenes... algunos lo consiguen y los resultados son muy buenos.

- 'Digital drop off': en el colegio han comprado una caja de seguridad en la cual animan a los alumnos a dejar los móviles voluntariamente. Unos días, unas semanas, durante los períodos de exámenes... Implican también a las familias. Algunos alumnos consiguen darse cuenta de su adicción y se comprometen a dejarlo durante el período establecido.

- 'Blocking distraction clinic': otra de las iniciativas que hacen es hacer un taller con familias en el cual enseñan a los padres a bloquear las distracciones del smartphone de sus hijos. Les enseñan a poner filtros, las Apps de redes sociales que hay que bloquear o eliminar, cómo limitar el tiempo de pantalla...

Como se ve, las medidas que toman son a diversos niveles y siempre orientadas a reducir y conseguir que sean cada vez más los alumnos sin una adicción a las pantallas que cada día es más grande y que se convertirá en un motivo de preocupación en los próximos años. En próximos posts del blog espero comentar otros capítulos interesantes del libro.

Bibliografía:

Michaela. The Power of Culture. Edited by Katharine Birbalsingh. John Catt Educational Ltd.

sábado, 8 de abril de 2023

Resumen de una visita a Michaela Community School

Photo taken from Time
(https://time.com/5232857/michaela-britains-strictest-school/)

Este mes de febrero pude visitar Michaela Community School. En este artículo destacaré algunas de mis principales impresiones.

Para llegar a Michaela hay que coger el metro y bajarse en la estación de Wembley Park. Al bajar del metro y cruzar el puente se ve al fondo el estadio de Wembley. Aunque el estadio y sus alrededores parezcan los de una zona buena de Londres, el colegio está en uno de esos barrios del norte caracterizados por un elevado número de familias con dificultades socioeconómicas. Michaela por fuera es un edificio grande, de varias plantas, como podría serlo cualquier otro instituto de Londres o España, con una zona reducida para el patio.

Photo from Jonathan A Jones (taken from Wikipedia)

Entrar en el colegio ya impone. Hay una zona de espera desde la cual se ve todo el espacio de la secretaría del colegio, en la cual trabajan entre 8 y 10 personas. A esa zona te van a recoger los alumnos que hacen de guía, porque la visita la llevan a cabo enteramente alumnos del colegio. Nos distribuyeron a los profesores visitantes por grupos de dos y fueron ellos los que nos acompañaron visitando clases de todos los cursos y edades.

Al entrar en la primera clase, lo primero que me sorprendió fue el ritmo de trabajo. Cuando entramos, no se interrumpió la clase, sino que los alumnos visitantes nos llevaron al final del aula en silencio y ni el profesor ni los alumnos se distrajeron por nuestra presencia. Estuvimos unos 5 minutos en esta primera clase (los alumnos que nos guiaban iban con un cronómetro) y, como he comentado, el ritmo fue lo que más me sorprendió. Todos los alumnos estaban pendientes de la tarea participando, escribiendo... y no era una 'lección magistral', no. La primera clase que visitamos fue de Historia, y vi por vez primera lo que es una clase real de instrucción explícita activa y dinámica. El profesor explicaba cosas y los alumnos iban tomando notas o marcando en unos cuadernillos que tenían (booklets). Las explicaciones eran breves (1-2 minutos). A continuación, pasaban a resolver 1 ejercicio de forma individual en silencio. Luego, compartían rápidamente con la pareja y se trabaja con todo el grupo.

¿Qué me sorprendió más aquí? La agilidad y fluidez de las transiciones. Aquello con lo que en España podemos perder 5-10 minutos, en Michaela se hacía de forma fluida y rápida. Explicación - trabajo - compartir en parejas... Con una palabra, el profesor o profesora conseguía que todos estuvieran atentos y cambiaran rápidamente de actividad. Y no era una autoridad basada en el miedo, sino en unas expectativas altas. Todos los alumnos estaban atentos, aprendiendo en un ambiente de orden.

La comprobación de la comprensión fue otro elemento que me llamó vivamente la atención. Los profesores comprobaban de forma sistemática si los alumnos habían entendido el concepto en concreto, se volvía a explicar si veían que no se había entendido... y no solo lo que se aprendía, sino también la comprensión de las actividades.

Los alumnos se ponían a trabajar todos a la vez. Es cierto que Michaela tiene una política muy exigente de expectativas (que quizás no sería posible replicar en un contexto cultural diferente), pero ver cómo se aprovechaba cada minuto de aprendizaje da que pensar. En la gran mayoría de aulas de España, de 45-50 minutos que dura una clase, podría decir que 15-20 se pierden en transiciones. En Michaela, no. Este ambiente de trabajo, de compromiso y de concentración se reprodujo en todas las clases que visitamos: Inglés, Francés, Estudios Religiosos, Biología, Matemáticas... conseguir este ethos común no es nada fácil.

Los alumnos y alumnas que nos acompañaban, llevaban diversas chapas en sus americanas (en Michaela se lleva uniforme). Les preguntamos y nos explicaron que eran certificaciones que recibían en función a diversos méritos: conseguir la máxima puntuación de forma sostenida durante un tiempo, estar diversos meses sin ausencias justificadas... No solo eso, algunos como nuestros guías tenían una que los certificaba como guías del colegio. 

Un aspecto que hay que destacar es el contexto socioeconómico del centro. La mayoría de sus familias son de clase socieconómica media-baja, con padres inmigrantes que desconocen el idioma, hogares unifamiliares... Es un centro con una altísima tasa de inmigración. En este contexto, que los alumnos y alumnas puedan disfrutar de experiencias de éxito y que se los reconozca resulta fundamental para su autoconcepto y exigencia personal.

Después de la visita guiada, pudimos compartir el patio con los alumnos de los diversos cursos y los profesores que los vigilaban. Es un patio pequeño al cual van saliendo por cursos. Una vez allá vimos el mismo ambiente que en cualquier otro centro, quizás con la pequeña diferencia de que en Michaela se detectaba una 'seguridad', un autocontrol que hace del centro un espacio seguro para los alumnos ante posibles acosadores: unos hablaban, otros jugaban a ping-pong, a pelota... 

Mientras estábamos en el patio, hablamos con alguno de los profesores. Una de las preguntas fue sobre la diversidad: ¿cómo se lo hacían para atender a los alumnos con dislexia, con TDAH, con TEA? Los profesores del centro nos comentaron que no hacían excepciones, y aplicaban las mismas normas para todos. A los alumnos con dificultades les podía costar más, pero a la larga todos eran capaces de llegar a unos mínimos, ya que era más lo que les unía que lo que les separaba. No solo eso, el ambiente de trabajo, con altas expectativas, ayudaba a maximizar el aprendizaje de todos. Una visión alternativa e interesante sobre cómo enfocar el tema de la diversidad en el aula.

La rapidez en hacer las filas fue otro elemento que destacar. Al cambiar de clase, se va por los pasillos en silencio, cada alumno por su lado, y cuando hay que hacer filas para entrar en el edificio después del patio, o para salir del comedor todos los alumnos las hacen rápidamente. En las 3 horas que estuvimos no hubo gritos en ningún momento ni profesores que perdieran el control de los alumnos. Las altas expectativas y un sistema de gestión del comportamiento consistente hacen que no sea necesario y que los alumnos lleguen a un alto nivel de autocontrol que facilita un ambiente plenamente focalizado en el aprendizaje.

Por supuesto, no vimos un móvil en todo el tiempo en el cual estuvimos en el centro. Michaela tiene una política de control de los móviles muy exigente, por la cual aquellos que lo saquen se exponen a sanciones importantes y a su retirada. Pero no solo eso, sino que para ayudar a alumnos y familias, les ofrecen que puedan dejar los móviles en un espacio protegido del centro cuando vean que necesitan desconectar de él: por exámenes, por adicción... mientras en España algunos apuestan todavía por el uso del móvil como 'herramienta educativa', en Michaela tienen claros los efectos perjudiciales que estos tienen.

Para acabar, llegó el momento del 'Family Lunch'. En Michaela, tanto profesores como alumnos comen juntos, visitantes incluidos. Nos llevaron al comedor, donde la comida empezó con la recitación de un poema en voz alta (creo recordar que fue 'Invictus', de William Ernest Henley). Después de ello, nos sentamos y los alumnos y alumnas empezaron a servir a sus compañeros: agua, platos, cubiertos, comida... Una profesora encargada explicó en voz alta el tema de conversación de ese día: los compañeros de piso cuando uno estudia en la universidad lejos de su casa. Después de explicar algunas anécdotas, dio inicio a la conversación y la comida. En la mesa, cada adolescente fue explicando su visión, con todos escuchando atentamente (a mí también me escucharon con atención). Durante todo el rato, me llamó la atención como tenían interiorizados hábitos como el dar las gracias, escuchar mirando a los ojos, interesarse cuando acababas...

Al acabar, vino el turno de las 'appreciations', el dar gracias. Primero, todos los miembros de la mesa explicaron a quién agradecían algo por ese día. Luego, varios alumnos/as elegidos al azar dieron gracias a personas concretas en voz alta delante de todos. Este hecho, el fomento de la gratitud de forma decidida, me chocó profundamente. No estamos acostumbrados ni a dar gracias ni a animar y fomentar a nuestros alumnos a que las den.

Hasta aquí mi resumen de la visita. Ciertamente, el modelo que plantea Michaela Community School es rompedor, y va a contracorriente. Es posible como ya he comentado que no todo lo que hacen sea replicable en un contexto social y cultural diferente, pero ver un colegio con un Ethos tan diferente y potente, que cree decididamente en el conocimiento, en que con expectativas altas todos los alumnos pueden llegar más lejos me dio mucho que pensar. 

Michaela con sus resultados académicos en los últimos años ha mostrado que yendo a contracorriente y con una cultura diferente es posible conseguir grandes resultados; unos resultados que igualan en muchos casos los de las grandes escuelas privadas de Londres a las cuales asisten los hijos de las élites londineses, mientras que el alumnado de Michaela es un alumnado de clase media-baja. Más información, aquí.

Es cierto que algunos aspectos pueden ser controversiales, y que puede haber un exceso de conductismo en el enfoque que toma Michaela de algunas cuestiones, pero ojalá hubiera en España colegios o experiencias similares, que fueran a contracorriente y que, como Michaela, a la hora de considerar el aprendizaje, la gestión del aula y el conocimiento partieran de la psicología cognitiva (práctica de recuerdo, instrucción directa, comprobar la comprensión...) y de autores como Doug Lemov o Tom Bennet... La visita, valió la pena, y certificó muchas cosas de las comentadas en otros de los artículos del blog sobre Michaela Community School.

Otros artículos del blog sobre Michaela:

1. Sobre el éxito de Michaela Community School: 

https://unestelalalba.blogspot.com/2019/08/sobre-el-exito-de-michaela-community.html

2. Donde trabajar duro y ser amable forma parte del currículum:

https://unestelalalba.blogspot.com/2019/11/donde-trabajar-duro-y-ser-amable-forma.html

3. Entrevista a una figura que va a contracorriente: Katharine Birbalsingh

https://unestelalalba.blogspot.com/2018/09/entrevista-una-figura-que-va.html

4. El escándalo de Michaela Community School: ir a contracorriente:

https://unestelalalba.blogspot.com/2020/05/el-escandalo-de-michaela-community.html

5. Sobre el éxito de Michaela Community School: el poder de la gratitud:

https://unestelalalba.blogspot.com/2019/08/sobre-el-exito-de-michaela-school-ii-el.html

6. Reflexiones sobre Michaela Community School:

https://unestelalalba.blogspot.com/2020/06/reflexiones-sobre-michaela-community.html

lunes, 29 de junio de 2020

Reflexiones sobre Michaela Community School (1): El 'ethos' de Michaela, la gratitud y la humildad

Font: https://mcsbrent.co.uk/ethos/

Durante esta semana he empezado a leerme el nuevo libro editado por Katharine Birbalsingh y el equipo de profesores de Michaela Community School: "The Power of Culture". Es un libro que, desde el primer capítulo, supone un desafío a las ideas que conforman la ortodoxia educativa en Cataluña y en España, y llevo no más de 120 páginas de las casi 400 que tiene el libro.



Uno de los capítulos que me ha hecho reflexionar más es el escrito por James Sibley, sobre el 'Ethos' de Michaela: "Being Michaela": Our Ethos. En él, Sibley plantea los 3 elementos que conforman la 'columna vertebral' de la escuela:
1. El sentido de comunidad y de pertenencia
2. La responsabilidad personal
3. La gratitud y la humildad.

De estos 3 elementos, el que me ha llamado más la atención, por la encendida defensa que hace, es este último. ¿Por qué? Pues porque una de las cosas que se repite de forma habitual en nuestras latitudes es que "la escuela ha de estar centrada en el alumno", pero este "estar centrada en el alumno" es entendido, en muchas ocasiones, como un poner en el centro la voluntad e intereses del niño en todo momento, sin valorar previamente si el que siga sus emociones o que se centre solo en lo que le interesa aprender es lo mejor para él o los demás. En este sentido, en el contexto social se tienden a reivindicar constantemente los derechos: derecho a hacer lo que uno quiera, a opinar de lo que se quiera, a tener lo que se quiera... pero, por contra, la reivindicación de los deberes no es ni mucho menos tan popular. Y aquí es donde la reflexión de James Sibley me parece más importante. Dice (traduzco el texto):

"Los niños no nacen siendo agradecidos o humildes. Esto no es su culpa: ellos simplemente no se dan cuenta del impacto que tienen sus acciones en los demás. Nunca ven a la persona encargada de limpiar recogiendo su basura y no son conscientes de que, al no tirarla en su sitio, provocan que el día de esta persona sea peor y su trabajo se alargue por culpa de sus pequeños actos evitables de egoísmo y privilegio. Los alumnos no empatizan con los demás de forma automática porque quizás piensan que son mejores que ellos. Sin la humildad, los alumnos engranan su mundo alrededor de su estatus, de su riqueza y de su autoconcepto de superioridad. Si estos son los elementos que valoras más, no valorarás el esfuerzo de la persona encarga de limpiar

Para evitar esto, los alumnos necesitan que les enseñemos a ser agradecidos. La gratitud no es algo que se desarrolle de forma automática. Claro que espero que algunos de ellos acaben siendo ricos y famosos, pero también espero que aprendan a ser humildes y que, aunque sean especialmente talentosos en algo, tienen una suerte extraordinaria. Espero que aprendan a dar gracias por tener unos buenos padres, unos buenos profesores, grandes amigos o un buen jefe. Espero que aprendan a dar gracias por las oportunidades que reciben y por las personas que les ayudan en su camino.

Si les falta humildad, es muy difícil que quieran devolver un servicio o que no miren a los demás por encima del hombro. La humildad lleva a la gratitud, la que, a la vez, fomenta un mayor respeto por los demás y una satisfacción más profunda con la propia vida. Enseñar a ser agradecidos de forma explícita tiene que ver con ayudar a nuestros alumnos a ser felices en un mundo de materialismo puro, un mundo que da valor a tener más que los demás. Estar buscando constantemente el tener más no es la mejor forma de afrontar la vida. Enseñando a nuestros alumnos a ser agradecidos, los estamos ayudando a poder llevar en el futuro vidas más gratificantes. La humildad y la gratitud son dos componentes esenciales para vivir una vida feliz y satisfactoria."

Es una reflexión que creo que nos debería de hacer pensar: ¿qué tipo de alumnos y de personas está fomentando el sistema de valores que tenemos en las escuelas? Tantas dinámicas de 'educación emocional', ese 'poner al alumno en el centro' que se cacarea en tantos proyectos educativos... ¿están llevando a una sociedad solidaria, en la que se ponga el foco en el servicio a los demás, en la cual la humildad y la gratitud estén de moda? ¿Cuidamos este trato con los demás? Pensémoslo un poco: ¿están limpias nuestras calles? ¿Nos damos cuenta cuando hay que ceder el paso a alguien, o el sitio en un transporte? ¿Se preocupan nuestros alumnos por dejar los espacios, clases, patios... limpios? Claramente no: el individualismo es cada vez más el esquema por el que se mueven tanto las nuevas generaciones como los más adultos. Quizás estamos provocando lo contrario. 

sábado, 2 de mayo de 2020

El escándalo de Michaela Community School: ir contracorriente


Estoy leyéndome el libro de Gregorio Luri, "La escuela no es un parque de atracciones", y el otro día llegué al capítulo en el cual habla sobre Michaela Community School. En estas, me topé con el tuit que he puesto como encabezado de este artículo de su directora, Katharine Birbalsingh, con un interesante vídeo que resume algunos rasgos de la filosofía de la escuela. Ya he comentado en algunas ocasiones, que algunas de las cosas que planta las aplicaría de forma diferente, pero ello no quita que sea un ejemplo inspirador.

Photo by Tim Mossholder on Unsplash

Un primer punto que destaca es que, en Michaela, los maestros lideran, tienen el papel protagonista de dirigir el aprendizaje de los alumnos. Los alumnos, en este contexto se sienten seguros para aportar, para contestar... porque saben que los maestros están con ellos, y no los dejarán solos. Este es un primer punto que me gustaría destacar y reivindicar. En un contexto como el actual, en el que parece que los maestros tengamos que limitarnos a ser simples 'coach' o 'generadores de oportunidades de aprendizaje', se agradece que haya alguien que reivindique el papel del maestro como director de orquesta. ¿Por qué no? Que el profesor dirija, ¿significa que los alumnos estarán desmotivados, apáticos, que no desarrollarán las 'habilidades del siglo XXI'? No, al contrario, disfrutan, porque se sienten seguros, y es precisamente en un contexto así que pueden crecer y desarrollar las competencias necesarias.

En segundo lugar, destaca que los maestros que trabajan en Michaela creen que pueden cambiar las cosas. ¿Y cómo? Pues a través del conocimiento, de la disciplina, del creer que los alumnos pueden llegar más allá... y de esta forma consiguen que alumnos y alumnos de un barrio desfavorecido de Londres crean en sí mismos, y puedan acabar su escolarización con resultados equiparables a los de las escuelas privadas tradicionales inglesas. Aquí entra el concepto de 'responsabilidad personal'. Frente al pesimismo y al determinismo social de algunas corrientes sociológicas y filosóficas según las cuales todo queda determinado por el contexto familiar en el que naces, por el color de tu piel, por tu nacionalidad... en Michaela defienden esa idea del poema de William Ernest Henley que resumen sus últimos versos:
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul

Sigue a continuación defendiendo que, frente a la crítica al presunto 'academicismo' de Michaela, que estaría centrado solo en pasar exámenes, ellos creen realmente en el desarrollo global de sus alumnos y alumnas. ¿Por qué? Porque enseñan gratitud, porque enseñan lo que es el deber, sentido de comunidad, de familia, siendo capaces de compartir en un ambiente de seguridad en el cual no se sentirán ridiculizados por dar las gracias. De esta forma, general un verdadero sentido de comunidad.

Aquí conecto con el capítulo de Gregorio Luri en el que habla sobre Michaela. Dice Gregorio:

"La Michaela pone en cuestión todos y cada uno de los dogmas de la ortodoxia pedagógica. Es, por lo tanto, una escuela sin complejos y me atrevería a decir que, en los tiempos que corre, muy innovadora. Pero nada de esto tendría sentido si no fuera, además, muy rigurosa. No la traigo a estas páginas como modelo que imitar. Cada escuela debe construirse reflexivamente según sus recursos y necesidades. La traigo como una prueba más de que hay vida escolar más allá de la ortodoxia." (Luri 2020:206).

Y dice más adelante:

"Su intención era organizar con rigor un programa completo de instrucción explícita, donde el maestro, de pie al frente del aula, habla mucho y bien y los alumnos escuchan con atención, hacen preguntas pertinentes, memorizan mucho, creen compatible la competitividad y la solidaridad, conceden una gran importancia a los hábitos y al orgullo legítimo y practican evaluaciones rigurosas" (Luri 2020:207).

Estos dos párrafos son muy inspiradores, porque resumen gran parte de los considerados anatemas de la moderna pedagogía. Siguiendo el ejemplo de Michaela, creo que es cada vez más importante que los profesores, que cada vez somos más, que no comulgamos con los dogmas de la ortodoxia pedagógica, planteemos aquello en lo que creemos en el debate público. Principios como:

- Que la instrucción explícita es superior al aprendizaje por descubrimiento en la mayoría de situaciones.
- Que los deberes, especialmente en las edades superiores, son una gran herramienta de mejora de los resultados.
- Que la memoria es fundamental para el aprendizaje. Y el memorizar.
- Que la competitividad y la cooperación son compatibles.
- Que los exámenes son una herramienta fenomenal para el aprendizaje (como demuestran los estudios).
- Que la evaluación calificadora y la formativa no tienen por qué oponerse.
- Que los libros de texto pueden ser una muy buena herramienta utilizados como material básico de una asignatura.
- Que la organización del conocimiento por asignaturas es lo mejor para facilitar el aprendizaje.
- Que el hecho de que el profesor dirija el aprendizaje y esté al cargo del aula no tienen por qué contradecirse con el hecho de poner al alumno en el centro.
- Que la educación emocional, por sí sola, no mejora las emociones de los alumnos.
- Que el trabajo y la repetición de habilidades y conocimientos básicos como la escucha atenta, la lectura, el cálculo, la caligrafía... ponen la base para otros aprendizajes posteriores.

Y podríamos seguir añadiendo bastantes más. En este sentido, tenemos que reivindicar en los diversos debates que puedan aparecer el valor de aquello que sabemos que funciona, aunque vaya a veces contra lo que diga la 'ortodoxia', y sin dejar de buscar, de la misma forma, el fundamento científico y filosófico, que existe, a esos principios. ¿Quién se apunta?

Bibliografía:
Luri, G. (2020). La escuela no es un parque de atracciones: Una defensa del conocimiento poderoso (1st ed.). Barcelona: Editorial Ariel.

domingo, 8 de diciembre de 2019

researchED Rome (2): 'How to be a great teacher', Katharine Birbalsingh

Fuente: https://oecdedutoday.com/working-hard-and-being-kind/

'How to be a great teacher', Katharine Birbalsingh

La sesión de Katharine Birbalsingh en el researchED fue muy interesante. Katharine Birbalsingh, la directora de Michaela Community School, es una persona que transmite convencimiento y que cree y practica aquello que dice. Su conferencia estuvo orientada a explicar a grandes rasgos los principales elementos que conforman la filosofía de Michaela.

Empezó destacando que, para cambiar el mundo, hay que ir contracorriente, y son 3 los elementos claves: conocimiento, motivación y éxito. Aquí remarcó que no son los niños los que han de liderar el aprendizaje, sino que tenemos que serlo nosotros, los profesores. Si queremos que sean pensadores críticos es necesario que les demos el conocimiento sobre el cual pensar primero. Cuando esto es realidad, son capaces de cosas increíbles, pero es necesario que nos demos cuenta de la importancia de lo básico para en base a ello poder construir. A partir de aquí, fue desarrollando los diversos puntos:

1. Cree en lo que dices y di lo que piensas. La consistencia es fundamental, y esta la perciben los alumnos y el resto de profesores. Si decimos cosas en las que no creemos, el profesorado y los alumnos son conscientes. Ser consistentes es difícil, pero es fundamental en toda entidad educativa.

2. Acabar siempre lo que se empieza.

3. Muestra que los quieres y que valoras las relaciones. Las relaciones, por supuesto, son fundamentales. Y en Michaela es así. Altas expectativas y una disciplina exigente no están reñidos con el respeto necesario que hay que mostrar a los alumnos.

4. No te creas todo lo que oyes sobre Michaela. A veces hay que revisar y corregir algunos libros. Los organizadores de conocimiento no son LA solución. Aquí destacó que no hay 'soluciones mágicas'. Los organizadores de conocimiento (que usan mucho en Michaela) pueden ser útiles, pero con ellos solos no se solucionará todo. Hay muchos más elementos que tener en cuenta. Destacó el valor de combinar el aprendizaje de las cosas de memoria con el pensamiento crítico.

5. Saber prescindir de lo que no hace falta e ignorar aquello que no tiene valor.

6. El aprendizaje ha de ser el objetivo en el colegio. La felicidad es una consecuencia del aprendizaje (qué importante es no alterar el orden de estos 2 factores, como tendemos a hacer en España).

7. Rousseau estaba equivocado: tenemos que 'meter cosas en sus cabezas' (conseguir que aprendan cosas haciendo que pasen a estar en su memoria a largo plazo).

8. Hay que cuidar el ritmo y las preguntas que hacemos en las clases (pace and questioning).

9. Cree en la alabanza y el castigo cuando sean necesarios. SÉ CONSISTENTE. La mejor forma de mejorar la autoestima no es con lecciones de autoestima; es ayudando a los alumnos a aprender más. ¿Si alguien se equivoca? Quizás tendrá un negativo o un aviso. Y hay que ser consistente con lo que les digamos.

10. Pide deberes al 100% de los alumnos. ¿Alguien faltó? Tiene que estar claro qué pasa cuando no se hacen. SÉ CONSISTENTE.

11. Valora cada minuto de clase: hay que empezar desde el minuto 0. Sé consistente. Han de acostumbrarse a trabajar duro desde el principio y creer en el profesor. Tienen que estar constantemente trabajando. 

12. Comparte las buenas prácticas y daros soporte mutuamente. El deber de los directivos es hacer aquello que sabemos que es bueno para el aprendizaje.

13. Restringe la tecnología. Prohíbe los teléfonos móviles.

14. La voz del alumno vs la autoridad. ¿Quién lidera el aula? La opinión del alumno no es siempre lo más importante.

15. Sé valiente. Es normal que quizás no caigas bien a algún alumno en algún momento; no podemos pretender agradar a todos.

A continuación explicó los elementos claves del Ethos en Michaela:

- Responsabilidad personal: somos dueños de nuestro destino.
- No podemos fallar a los alumnos. Es nuestro deber y obligación.
- Sé estoico también cuando es difícil.
- Tenemos que estar en la cima de la pirámide (del esfuerzo y el trabajo duro).
- Ser agradecido al trabajo duro.
- No hay problema con los errores, sé valiente.
- Trabaja duro, sé amable

Y acabó destacando la importancia de cuidar las relaciones: teniendo rutinas claras, felicitando al que trabaja duro, aplicando consecuencias al que no y teniendo presente esos pequeños detalles con los alumnos que todo buen profesor cuida (un saludo, una felicitación, acordarse de algún detalle personal...), en la línea de lo que comentó Tom Bennet. Una charla muy interesante.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Donde "trabajar duro" y "ser amable" forma parte del currículum. Artículo de Andreas Schleicher sobre Michaela Community School

Font: https://www.thetimes.co.uk/article/inside-the-strictest-school-inbritain-n2333rf5v

Andreas Schleicher se ha caracterizado en los últimos años por, desde la OECD, promover prácticas que partían del aprendizaje basado en el descubrimiento como el aprendizaje basado en proyectos, etc. Ello, a pesar de que los últimos informes PISA indicaban que aquellos países que utilizaban prácticas fundamentadas en la instrucción explícita o directa tendían a tener mejor resultados (los del Este de Asia, por ejemplo) y otros que habían optado por métodos más globales como Finlandia tendían a empeorar sus resultados.

Por ello es muy significativo e importante el artículo que el mismo Schleicher publicó ayer sobre Michaela Community School, la escuela de Londres que, con un enfoque totalmente distinto al común (exigencia, altas expectativas, currículum basado en el conocimiento, uso de la instrucción directa y de los principios de la psicología cognitiva), ha conseguido mejorar de forma muy importante sus resultados, convirtiéndose en una de las mejores del Reino Unido. La publicación de este artículo por parte de Schleicher es una buena noticia, dado que quizás suponga el inicio de un cambio de tendencia en la evolución de las prácticas educativas a nivel internacional. Por ello, he decidido traducir el artículo del mismo Schleicher al castellano:

El lugar en donde 'trabajar duro y ser amable' forma parte del currículum
por Andreas Schleicher

Uno de los descubrimientos mas debatidos de PISA ha sido el de que las prácticas de instrucción dirigidas por el profesor tienden a predecir el éxito del alumno mejor que las centradas en el alumno*. Algunos consideran que esto es solo una casualidad estadística; pero sin embargo se ha convertido en un hallazgo persistente y consistente, que se repite en el tiempo. Otros sugieren que simplemente este tipo de enseñanza es más habitual en los países con alto grado de logro del Este de Asia, que consiguen buenos resultados en PISA por otras razones; pero el patrón se puede ver claramente tanto en el Este Asiático como en el Oeste. También otros sugieren que la enseñanza dirigida por el profesor solo prepare bien para los exámenes basados en el recuerdo y la memorización. Pero no es sobre esto sobre lo que se basa PISA. Para tener éxito en PISA los estudiantes tienen que ser capaces de extrapolar aquello que conocen, pensar más allá de los límites de las diversas disciplinas académicas, aplicar su conocimiento de forma creativa en situaciones nuevas y demostrar estrategias de aprendizaje efectivas.

Quizás ha llegado el momento de dejar de confrontar la enseñanza dirigida por el profesor y las prácticas orientadas al alumno, clamando que una está pasada de moda y es opresiva mientras que la otra es innovadora y vanguardista. Ambos enfoques tienen claramente su lugar.

Un sitio que ha construido su éxito basándose en el modelo de enseñanza dirigido por el profesor es Michaela Community School, que está en Wembley Card, un barrio desfavorecido del norte de Londres. En todas las clases que observé, los profesores dejaban claros los objetivos de aprendizaje, estructuraban sus clases de forma clara y hacían preguntas que estimulaban el pensamiento de alto nivel. No se perdía el tiempo, porque los estudiantes sabían que era lo que se esperaba exactamente de ellos. No existía ese aprendizaje por repetición que se suele asociar habitualmente a la instrucción explícita, sino que los estudiantes eran desafiados en todo momento a encontrar formas alternativas de resolver problemas, de comunicar sus procesos de pensamiento y resultados concisamente. Y porque los estudiantes en Michaela aprenden a estudiar y trabajar duro desde el primer día, no tienen que agobiarse practicando para los exámenes al final, perdiendo un valioso tiempo con su preparación. Como era de esperarse, los resultados de los exámenes GCSE en Michaela son muy buenos y la OFSTED, la oficina del gobierno del Reino Unido para los estándares educativos, reconoce la calidad de la educación en Michaela como espectacular, algo que no suele verse en el barrio.

Los alumnos necesitan apreciar que el éxito requiere trabajo duro, pero Michaela se asegura que los alumnos que están teniendo dificultades reciban también el soporte que necesitan.... PISA también muestra que el clima disciplinario está estrechamente asociado con el éxito académico y la sensación de bienestar de los alumnos.

La educación en Michaela se construye sobre la comprensión de que el aprendizaje es secuencia, y que dominar tareas previas es el fundamento del éxito de otras posteriores. Para los profesores esto significa que no modifican los objetivos de aprendizaje, que son los mismos para todo el grupo, pero hacen todo lo que haga falta para asegurar que todos los estudiantes aprendan el material de formas que les sean apropiadas. En una clase de matemáticas que observé, un profesor ofreció a un alumno 3 oportunidades de consolidar su comprensión de las fracciones; y preguntándole sobre sus procesos de pensamiento consiguió que no solo el estudiante, sino toda la clase, avanzara. Porque todos los estudiantes tienen éxito en la compleción de cada tarea sucesiva, el resultado es una variación más reducida y un menor impacto del contexto socioeconómico en los objetivos de aprendizaje.

Mientras que la memorización es una parte importante de las prácticas de aula en Michaela Community School, no se basa solo en la reproducción de hechos y figuras, sino en la comprensión de que una base amplia y polifacética de conocimientos es la base y el fundamento para desarrollar una opinión informada y diferenciada. Lo vi durante la comida en la cual estuve en una 'mesa de familia' con un grupo de alumnos de 6º. Los alumnos estaban despiertos, curiosos  y se preocupaban por los otros. Proveniendo de contextos étnicos y sociales muy diferentes, compartían una identidad y un lenguaje sobre el aprendizaje y estaban muy orgullosos de su colegio. Discutían el tema de la comida del día: qué supone correr una maratón, con gran interés y energía mientras me acribillaban a preguntas sobre mi vida y la educación. Las altas expectativas que le pone la escuela no los agobian, sino que los hacen más ambiciosos. Tienen como objetivo Oxford y Cambridge. Me escuchaban y se escuchaban de forma atenta, y se preocupaban de que todos tuviéramos suficiente para comer. Después de que se recogieran los platos, los alumnos de cada mesa ofrecieron 'apreciaciones' a sus compañeros, profesores y padres, agradeciendo a alguien que hubiera sido especialmente servicial con ellos.

Cuando me reuní con Katharine Birbalsingh, la directora y fundadora de Michaela, después de la comida, ella resumió la habilidades que busca desarrollar entre estos niños "trabajando duro y siendo amable", una aspiración que es tan poderosa como sencilla. Los alumnos necesitan valorar que el éxito requiere esfuerzo, y Michaela también se asegura de que todos los alumnos que tienen problemas reciban la ayuda que necesitan. La disciplina es una parte fundamental de esto, todos los detalles de la jornada escolar son diseñados para maximizar el aprendizaje y minimizar los distractores. Incluso la transición entre clases sigue un protocolo estricto, con los alumnos yendo en silencio de una clase a otra. Francamente, esta es la parte en la que me siento incómodo con el enfoque de la escuela, y elegiría un ambiente diferente para mis niños. Pero, como Birbalsingh explica, esto elimina el espacio para conductas sociales dañinas que eclipsan el aprendizaje en tantas escuelas.

Lo que es destacable es que no hay nadie en Michaela gritando o imponiendo la disciplina a través de la presión externa. En vez de ello, la disciplina es creada a través de la estructura, la predictibilidad y el autodominio. Los niños y niñas con los que me encontré parecían contentos y seguros. Y esto, otra vez, está en consonancia con una de las principales lecciones de PISA: un ambiente disciplinario positivo es uno de los mejores predicadores de mejores resultados educativos y sociales. Los alumnos aprecian un ambiente escolar donde el Bullying es inusual, en el que no se sienten raros o fuera de lugar y donde establecer relaciones genuinas y respetuosas con los profesores es la norma. PISA muestra también como el clima disciplinario está estrechamente asociado al éxito académico y al bienestar de los alumnos.

La directora Birbalsingh escuchó los resultados de la investigación de PISA con gran interés, pero ella fundamentó los resultados de su escuela en algo más sencillo: el sentido común.

Bibliografía:

sábado, 22 de septiembre de 2018

Entrevista a una figura que va a contracorriente: Katharine Birbalsingh, directora de Michaela Community School


En alguna otra ocasión he comentado en el blog la experiencia de Michaela Community School, una escuela de secundaria del Reino Unido la cual, en un barrio de una zona desfavorecida de Londres, ha conseguido unos grandes resultados aplicando ideas y métodos educativos que van, en cierta medida, a contracorriente.

El otro día me llegó a través del Twitter de @martinidemar (Berta García de la Vega) esta interesante entrevista a su directora: si tenéis algo de tiempo, vale la pena verla (está en inglés). Katharine Birbalsingh es neozelandesa, hija de padre neozelandés y de madre jamaicana, y fue la principal impulsora de la escuela. Se formó en el sistema educativo inglés y algo que le llamó la atención desde el principio fue que en el mundo educativo anglosajón es difícil encontrarse con lo que ella llama 'valores conservadores': responsabilidad personal, perseverancia, competitividad...

Como explica en la entrevista, desde que entró en educación, vio que había cosas que no funcionaban: faltas de respeto, bajas expectativas con los alumnos de contextos socioeconómicos desfavorecidos, el poner etiquetas para justificar el fracaso escolar de determinados alumnos (por ser de familias inmigrantes, de familias de madre soltera...). Y empezó a escribir un blog. En seguida le llamó la atención que hubiera personas que, por comentar la situación de la educación inglesa, explicar lo que no funcionaba... la acusaran de conservadora, ya que ella se consideraba y se considera liberal y progresista en muchos aspectos sociales.

Un poco más adelante hizo un discurso en la convención conservadora en la que criticó la ideas comentadas ante: las bajas expectativas, la cronificación del fracaso escolar.... y la importancia de trabajar a fondo, de cambiar las ideas y de no excusarse en el contexto familiar. Fruto de esta intervención, al cabo de poco tiempo tuvo que renunciar al trabajo que tenía en el sistema público por la presión que se levantó en su contra. A pesar de ello, recibió miles de correos dándole las gracias. Con ciertas dificultades, consiguió el apoyo y recursos necesarios para organizar la Michaela Community School, que ha demostrado un gran éxito.

¿Cuál era su objetivo? Conseguir para todos escuelas que ofrecieran igualdad de oportunidades; que posibilitaran que todos los alumnos, independientemente de su extracto social y situación familiar, tuvieran éxito. Poco a poco, la escuela ha ido asentándose y tiene cada vez más alumnos, recibiendo visitas de profesores de todo el mundo.

¿Qué ideas defiende?
a) El valor de la autoridad, de estar al cargo, para posibilitar un ambiente educativo sano y que permita el aprendizaje.
b) El valor del conocimiento. Para desarrollar el pensamiento crítico es fundamental el conocimiento. Defiende la existencia de una serie de conocimientos comunes.
c) El autocontrol, como elemento que nos hace libres.
d) La importancia de tener altos estándares de comportamiento: esperar que el alumno escuche al profesor, a los compañeros, que se respeten unas normas...
e) Critica también el uso de smartphones en las escuelas, como un elemento que distrae al alumnado y estropea la convivencia.

En fin, quien quiera saber más puede escuchar la entrevista. Me parece interesante reflexionar sobre el hecho de que habría que evitar etiquetar como conservadoras o progresistas a las diferentes ideas educativas. Defender una educación basada en el conocimiento, en la que se respete el principio de autoridad... no debería de ser considerado 'conservador' en el sentido político del término.

Las ideas y metodologías educativas tendrían que ser valoradas en función de su efectividad y resultados, no tanto de la etiqueta que se les pone.  Para los alumnos de contextos socieconómicos desfavorecidos, por ejemplo, es fundamental el que se tenga de ellos expectativas altas, que se les pueda ofrecer toda la base de conocimientos, culturales, científicos... que por su contexto familiar quizás no pueden conseguir. ¿No es esto lo más progresista? Personalmente no comparto quizás todos los modos e ideas que defiende, pero es un referente que tendríamos que tener en cuenta.