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domingo, 20 de octubre de 2019

14 mitos educativos que hay que conocer

Photo by Nicole Honeywill / Sincerely Media on Unsplash


El otro día, Anthony Radice publicó un interesantísimo post en el que detallaba y explicaba 14 mitos educativos que, por más que se intenta, se resisten a desaparecer. Su blog, que lleva el sugerente título de 'The Traditional Teacher: wisdom rediscovered for the twenty-first century', vale la pena seguirlo (él es profesor de inglés y de literatura). No me he podido resistir a traducir la lista que elaboró, por su interés y por la actualidad que estos tienen también en nuestro país:

Mito 1: Recuerdas mejor las cosas cuando las descubres por ti mismo

El aprendizaje por descubrimiento solo funciona cuando ya eres un experto. A nivel escolar, los alumnos necesitan una instrucción completamente guiada. Esto se debe al hecho de que el proceso de descubrimiento sobrecarga la memoria de trabajo. Los alumnos pueden estar implicados de forma intensa en proyectos de aprendizaje por horas y no aprender prácticamente nada.

Mito 2: Aprendes mejor con tu estilo preferido de aprendizaje

Este es uno de los mitos educativos más persistentes. Puede ser que prefiramos ciertas formas de aprendizaje sobre otras, pero esto no significa que sean las más efectivas. El método más efectivo de aprendizaje depende no tanto del que aprende como del material que hay que aprender.

Este mito es particularmente persistente porque apela a la verdad de sentido común de que todas las personas son diferentes: todos somos individuos únicos. Mientras que esto es cierto, la arquitectura del cerebro es consistente y, por tanto, las formas de aprendizaje más efectivas son consistentes y permanentes en diversos individuos. Todos tenemos una memoria de trabajo limitada y una memoria a largo plazo casi ilimitada.

Mito 3: Puedes mejorar tus habilidades generales de pensamiento

El pensamiento depende del conocimiento. Tu puedes pensar bien sobre algo de lo que sabes mucho. Las habilidades generales de pensamiento no existen. Las aplicaciones y actividades de 'entrenamiento cerebral' no son la panacea educativa que quieren aparentar.

Mito 4: Tú puedes medir el aprendizaje

El éxito de un alumno en una lección o test puntual no es ninguna garantía de que haya aprendido el material. Pueden obtener una calificación de 10 y olvidar todo lo aprendido en unos días o incluso horas. El aprendizaje a largo plazo solo tiene lugar a través de la práctica repetida, espaciada que no puede ser observada en una sola actividad de aplicación.

Mito 5: No es necesario memorizar ahora que tenemos Google

Tenemos que distinguir entre conocimiento e información. En Internet tenemos toneladas de información, pero no se convierte en conocimiento porque no la hemos asimilado en nuestras mentes. Es solo después de asimilarla que se convierte en conocimiento y podemos pensar sobre ella. Pensemos en la adquisición del lenguaje. ¿Es alguien capaz de expresarse en un lenguaje que no conoce si tiene que buscar la mayoría de palabras que necesita usar?

Mito 6: Como profesional, sé cuánta práctica necesitan mis alumnos

Como expertos en las materias que enseñamos, tendemos a subestimar la cantidad de práctica que necesitan nuestros alumnos. Cuanto mejor conocemos algo, más tendemos a asumir que otros lo aprenderán con poca práctica. Como un 'antídoto' a esta 'ceguera del experto', los profesores deberían de estudiar los materiales diseñados por Siegfried Engelman y su equipo, publicados por National Institute for Direct Instruction, que tienen un historial probado de éxito y basados en el principio de que las clases deberían de ser aproximadamente un 80% de revisión y el otro 20% de nuevo material.

Mito 7: Los alumnos aprenden mejor cuando se centran solo en una materia

Es mucho más relajante para los profesores estar un trimestre entero con un solo tema, pero es desastroso para el aprendizaje a largo plazo de los alumnos. Tenemos que intercalar los temas que estudiamos con revisiones habituales de temas anteriores, sino los alumnos no llevan a cabo la práctica que necesitan y su conocimiento del material previamente estudiado irá desapareciendo. De nuevo, es interesante estudiar los cursos de Direct Instruction para ver ejemplos de como intercalar materiales nuevos y viejos de forma efectiva. La DI utiliza un itinerario de aprendizaje que se basa en la práctica frecuente de materiales enseñados previamente.

Mito 8: Los alumnos aprenden más con experiencias memorables

Tenemos que distinguir entre la memoria episódica y la semántica. La memoria episódica esta formada por recuerdos de eventos. La memoria semántica, por su lado, es de información, independiente de experiencias asociadas. Es esta última, la memoria semántica, la que necesitamos para construir la memoria a largo plazo de nuestros alumnos. Si creamos clases que están llenas de experiencias muy variadas, los alumnos recordarán estas, pero no el material que las experiencias iban a enseñar en un principio. Su memoria de trabajo habrá estado pendiente de procesar las experiencias nuevas, con poco espacio para procesar y aprender el material nuevo que queríamos que se aprendiese.

Todavía más allá: si queremos maximizar el retorno de aprendizaje según el tiempo invertido, tenemos que establecer rutinas y ajustarnos a ellas, de forma que los alumnos puedan prestar el máximo de atención al material académico que queremos que aprendan y el mínimo de atención al método con el que se está aprendiendo.

Mito 9: Los alumnos necesitan aprender de sus errores

Aprendemos aquello que hacemos de forma repetida. Por ello, tenemos que prever en qué puntos de la lección pueden equivocarse los alumnos para asegurarnos de que comentan el mínimo número de errores. Si los alumnos dedican tiempo de clase a cometer errores, se volverán buenos en cometer errores, precisamente. Están aprendiendo, pero no aquello que nosotros queremos. Sus ideas equivocadas se asientan y se incrustan en su memoria a largo plazo, creando problemas que serán difíciles de deshacer posteriormente.

En una buena clase, los alumnos comenten pocos errores. Habitualmente, en curso de Direct Instruction, la mayoría de los alumnos consiguen un 10 en prácticamente todo el material porque todas las tareas que realizan son preparadas de forma concienzuda a través de la práctica repetida hasta que llegan a su dominio.

Mito 10: La comprensión es lo importante, no la memorización

Los alumnos pueden comprender algo sin haberlo dominado o ser capaces de aplicarlo de forma fluida. La mayoría de nuestros alumnos saben, por ejemplo, que los nombres propios tienen que llevar mayúsculas, pero muchos de ellos no aplican esta regla de forma consistente. Esto es porque no han practicado el poner mayúsculas a los nombres propios hasta que se ha convertido en un hábito. Cuando algo es memorizado a fondo y su recuerdo es automático, lo alumnos no tienen siquiera que pensar sobre ello. Necesitamos que los alumnos practiquen no solo hasta que lo hacen bien, sino hasta que no se equivocan.

Mito 11: Es una pérdida de tiempo para los alumnos repasar contenidos que ya han aprendido

Las cosas que conocemos realmente bien son cosas que hemos practicado incluso después de aprenderlas. Esto es lo que hacemos con nuestra lengua materna, hasta que llega el punto de que la conocemos también que no podemos olvidarla. Imagínate olvidar que ese mueble de 4 patas donde comemos se llama 'mesa'. No podríamos aunque lo intentáramos. Esta es la medida del auténtico dominio y no se consigue cambiando rápidamente de tema, sino a través del sobreaprendizaje.

Mito 12: Deberíamos de avanzar a los alumnos exitosos cuando obtienen el 100%

Los principios de la práctica repetida y el sobreaprendizaje se aplican a todo el mundo, independientemente de la habilidad. La mejor forma de entender esto es que hagas el esfuerzo de dominar un tema con el que no estés familiarizado. Eres un profesional inteligente. Fíjate solo en la cantidad de práctica que necesitas para dominar algo hasta que lo puedes aplicar de forma fluida. Y, ¿si algo te sale bien un día, significa ello que lo vayas a hacer bien el siguiente?

Mito 13: Los alumnos necesitan trabajar en grupos para desarrollar sus habilidades de trabajo en grupo

Las habilidades de trabajo en grupo se desarrollan de forma normal a través de las experiencias ordinarias y de cada día. Las clases deberíamos de dedicarlas a actividades que construyen conocimiento que los alumnos no adquirirán de otra forma.

Cuando un alumno es incapaz de trabajar en grupo, las causas suelen ser más morales que intelectuales. Los colegios han de enseñar a los alumnos virtudes como el autocontrol y la perseverancia de forma que el egoísmo o la pereza no les impida trabajar de forma productiva con otros.

Mito 13: Los profesores han de dejar que florezca la bondad natural de los niños

Este es uno de los mitos más dañinos y peligrosos, no solo en educación, sino de forma más amplia en nuestra cultura. Deriva de las idas de los escritores románticos, que sostenían que el niño era inocente y sagrado, y que creían que la educación formal interfería en su bondad natural.

Los niños no son 'buenos por naturaleza'. Necesitan que se les enseñen buenos hábitos. Han de practicar, por ejemplo, el autocontrol, como cuando un profesor les pide que escuchen en silencio les guste o no. Con el tiempo, a través de la práctica repetida, el autocontrol se convierte en un hábito que les servirá durante toda la vida,

No solo esto, si somos indulgentes con los niños y les permitimos que hagan lo que quieran, crecerán egoístas y perezosos, teniendo vidas infelices y poco exitosas.


El post original, aquí: 
https://thetraditionalteacher.wordpress.com/2019/10/14/fourteen-educational-myths/

sábado, 7 de abril de 2018

La persistencia de los mitos educativos



El otro día me llegó este post de Paul A. Kirschner y Mirjam Neelen. Después de leerlo, además de reírme un poco, concluí que no podía estar más de acuerdo. 

En él, hablan sobre los mitos educativos, y los comparan con los 'zombies' ya que, a su juicio, son aproximaciones a la enseñanza y el aprendizaje que siguen existiendo incluso después de que haya sido demostrado a lo largo del tiempo que no son ciertas. Estos, se convierten en 'enfoques e intervenciones educativas que se van moviendo a través del tiempo y del espacio, son capaces de influenciar el cómo enseñamos, no están basados en el pensamiento racional y se alimentan del aprendizaje humano' (consiguen que los alumnos aprendan menos). Y, especialmente... ¡Es casi imposible erradicarlos!

En este grupo podríamos incluir multitud de ideas algunas de las cuales tienen ya su antigüedad pero que cada cierto tiempo van apareciendo. Por ejemplo, el libro de Bruyckere, Kirschner y Hulshof 'Urban myths about learning and education' es una buena referencia. Podemos citar mitos como:

- Los estilos de aprendizaje (visual, kinestésico, auditivo...)

- La pirámide sobre la efectividad del aprendizaje

- El que, con toda la información en internet al alcance de un clic, el conocimiento ya no es importante

- El que se aprende mejor si descubres las cosas por ti mismo que si te las explican (el aprendizaje por descubrimiento)

- El aprendizaje basado en problemas como estrategia didáctica universal

- El paradigma de las inteligencias múltiples

- La parte izquierda del cerebro es analítica, la derecha es creativa

- El que los conocimientos ya no son importantes y sí lo son, en cambio, las habilidades

- Que la escuela mata la creatividad

- El que la escuela del futuro será una escuela sin asignaturas, aulas, en la que los alumnos decidirán libremente lo que quieren hacer...



Algunas de estas ideas son ya de inicios del siglo XX, de la época de John Dewey. Muchas de ellas han conseguido irse presentando una y otra vez ante la opinión pública con pequeños cambios de nombre, de términos... Y se han vuelto a imponer. Las ideas de la escuela progresista de John Dewey son en gran parte las mismas que guían la reforma educativa Sueca de los años 60, la 'renovación pedagógica' de finales de los 80, la LOGSE española, y las encontramos en muchas de las propuestas que se hacen hoy, en el año 2018.



Kirschner y Neelan citan una serie de causas que para ellos son las que hacen que sea tan difícil acabar con estos mitos:

1. En primer lugar, la función que juegan los mitos en la cultura y la sociedad, como elementos que expresan, dan vigor y codifican las creencias sociales.

2. La sobreabundancia de información. En nuestras sociedad modernas en las que hay en muchas ocasiones una saturación de información tendemos a dar más credibilidad a aquello que nos viene de diversas fuentes.

3. El efecto 'Photoshop'. Kirschner y Neelan lo definen como el hecho de que cualquier autodeclarado experto puede publicar cualquier cosa que quiera. Estos expertos (o charlatanes educativos o expertos charlatanes), convergen en nosotros desde todas las direcciones, a través de cualquier medio, desde todo nicho. Cuando leí esta definición, me puse a reír, porque hay semanas en las que literalmente te sientes así: un programa en La Sexta contra los deberes, el Ara o el País que claman contra los exámenes y las asignaturas, Tonucci cargando contra la parte académica de la escuela, que si Sugata Mitra, que si Eduard Vallory...

El repiqueteo es 'constante y sonante' y se hace difícil, al menos en nuestro país, poder aportar ideas diferentes al debate educativo porque, por ejemplo, en el ámbito político, por lo que se refiere a las ideas de fondo, todos los partidos se dejan llevar por estos mitos educativos. Y la investigación que se hace en alguna universidades no llega al ámbito escolar y del aula.



En este contexto, se hace necesario que aquellos que apuestan por una educación basada en las evidencias, por la práctica reflexiva... hagan pública su apuesta, y que cada vez sean más las voces que apuesten por una práctica educativa basada en la investigación, en la formación, en la experiencia y evitar que estos 'zombies educativos' revivan una y otra vez. Libros como el citado antes de Bruyckere, Kirschner y Hulshof, 'Seven myths about education' de Daisy Christodoulou... pueden ser un buen punto de inicio.

Cada vez hay más investigación, y en las última décadas ha habido ámbitos que han sido estudiados en profundidad: la psicología cognitiva, el cómo aprendemos, el aprendizaje de la lectura, la efectividad de las diversas estrategias didácticas... Están los metaanálisis de John Hattie, hay abundante bibliografía de sistemas educativos comparados. Sabemos cuál es la mejor forma de enseñar a leer y los principales componentes que tener en cuenta, sabemos de la eficacia de la instrucción directa, de la práctica repetida y espaciada, conocemos que el aprendizaje cooperativo con unas condiciones concretas de responsabilidad individual e interdependencia positiva funciona, se ha constatado la importancia de tener currículums claros y paso a paso, conocemos que la metacognición es importante, sabemos del papel fundamental de la memoria... Partamos de aquello que conocemos y difundámoslo.

Referencias:

1. Artículo de Paul A. Kirscher y Mirjam Neelan: 
2. Libros:
- Seven myths about education, de Daisy Christodoulou:
- Urban myts about learning and education, de Bruyckere et al.:

martes, 13 de junio de 2017

'Seven myths about education', de Daisy Christodoulou


He empezado a leerme un nuevo libro sobre educación Daisy Christodoulou: 'Seven Myths about education', anterior a 'Making good progress', el gran libro que ha escrito sobre evaluación. La investigadora inglesa se caracteriza por escribir con una prosa clara y sencilla, que ayuda a entender aquello que escribe. Ojalá se traduzca alguno de sus libros al castellano.



En el libro, ofrece una provocadora crítica de una serie de principios que conforman lo que sería nuestra actual 'ortodoxia educativa'. Los siete mitos son:

1. Los hechos o datos impiden la comprensión.
2. La instrucción dirigida por el profesor es pasiva.
3. El siglo XXI básicamente lo cambia todo.
4. Siempre puedes buscar lo que necesites saber (en internet, en el móvil...).
5. Deberíamos de enseñar habilidades transferibles (pensamiento crítico, colaboración...).
6. Los proyectos y habilidades son la mejor forma para aprender.
7. Enseñar conocimientos es adoctrinar.

Seguro que a la mayoría os suenan todas estas ideas. Son principios que se repiten una y otra vez desde los principales altavoces de la 'innovación educativa' (Escola Nova 21, Horitzó 2020, Gervers, Robinsons, Prenskys, César Bona...). Estos principios impregnan gran parte de las propuestas innovadoras y se caracterizan por una escasa fundamentación científica.

Son ideas que, como explica Christodoulou, tienen poco de nuevas, y llevan ya décadas o más tiempo en los ambientes educativos, hundiendo algunas sus raíces en Rousseau, Dewey... Cada cierto tiempo, pero, vuelven a presentarse con un nombre o forma nuevos. A pesar de la abundante experiencia que muestra su falta de fundamentación, la mayoría de maestros es incapaz de articular una crítica razonada a estos principios.

Otra cosa que se olvida es que estas ideas se basan en una concepción filosófica de la realidad y de la persona que tiene como referentes, de forma sucesiva, a Jean-Jacques Rousseau, el idealismo alemán de Hegel, a John Dewey, que bebía de las fuentes de estos dos filósofos, Paulo Freire...

Como comenta la autora, el término más apropiado para referirse a estos mitos sería quizás el de 'formalismo educativo', ya que muchas de estas ideas parten del presupuesto de que es más importante la forma que la sustancia. Son ideas que podríamos etiquetar como 'posmodernismo', ya que como este tienen en su corazón un profundo escepticismo sobre el valor de la verdad y del conocimiento. Son ideas que han crecido en los ambientes del constructivismo pedagógico y filosófico que se ha hecho especialmente importante en la segunda mitad del siglo XX.

Esto me lleva a plantearme algunas preguntas. Escuelas como las de inspiración cristiana, que deberían de basarse en posturas que nazcan del humanismo cristiano y del realismo filosófico, ¿son conscientes de que al optar por determinadas ideas educativas están optando por principios que se alejan de lo que debiera de ser su concepción del mundo y del hombre? No solo eso, sino que se opta por ideas que se alejan profundamente de la evidencia científica. Para reflexionar.



Todos estos mitos los va desgranando uno a uno: primero habla de su evidencia teórica (qué aspectos los hacen plausibles o creíbles), a continuación habla de su presencia en las aulas y acaba explicando por qué no son ciertos y son mitos.

Estoy disfrutando mucho con el libro, que recomiendo a todo aquel que quiera reflexionar sobre sus prácticas educativas. Como siempre, abogo por una práctica educativa quese basa en el realismo y en la evidencia e investigación científicas. Iré comentando...

Un par de referencias por si queréis saber más:

- Artículo en el diario 'The guardian' sobre la autora:

- Entrevista en inglés en youtube:

lunes, 2 de noviembre de 2015

Sobre la importancia de la lectura y otros temas: ¿lectura analógica vs lectura digital?


Uno de los temas recurrentes en educación es el debate entre lectura en papel y lectura digital. Se acostumbra a oponer ambas, cosa que me parece un error, ya que son dos habilidades muy distintas. ¿Por qué?

1. La lectura en papel, analógica, facilita el trabajo de la atención sostenida. El papel, el hecho de que el libro sea físico ayuda a trabajar un elemento tan fundamental hoy en día como lo es la atención.

2. La lectura digital, en cambio, requiere de un número de habilidades mayor: saber focalizar la atención en un aspecto, aprender a buscar las fuentes de los textos que leemos, evitar el pasar de aplicación a aplicación o cambiar de pestaña en pestaña...

El aprendizaje de la lectura se ha de llevar a cabo con materiales analógicos: la adquisición de la conciencia fonológica, de la entonación, del vocabulario… son habilidades básicas que es necesario adquirir primero. El trabajo en papel nos facilita la atención y ayuda a evitar los elementos distractores. Los estudios demuestran que los niños que sacan mejor partido de la lectura digital son los que tienen una mayor competencia en lectura analógica.

El uso intensivo de la lectura digital no debería de extenderse antes de haber desarrollado una buena competencia lectora analógica: de vocabulario, de fluidez a la hora de leer, de comprensión lectora. Solo entonces, teniendo ya  una buena base y de forma progresiva, se podría ir introduciendo esta de forma complementaria a la lectura en papel. Y esta introducción tendría que ser pensada y razonada, teniendo claro a dónde se quiere ir. Tenemos que enseñar a los alumnos a discriminar la información que se encuentra en internet, a distinguir y valorar las fuentes, a ser capaces de llevar a cabo una lectura atenta, profunda y pausada del texto digital. ¿Lo hacemos? Muchas veces no. 

Y aquí tenemos que actuar y tomarnos muy en serio nuestra tarea de educadores. Marc Prensky acuñó el término de ‘nativo digital’ (en este link podéis consultar un fantástico artículo de Mar Ferrero sobre el mito de los nativos digitales), oponiéndolo (cayendo en el reduccionismo habitual de muchos de los grandes ‘gurús’) al 'inmigrante digital’ y al pretendido sistema en que este ha sido educado y educa. Prensky, como tantos otros, no se ha parado a pensar hacia dónde quiere ir, el porqué, el qué es la persona. Fruto de esto, muchos ‘inmigrantes digitales’ se han quedado ‘parados’, ‘bloqueados’, viéndose incapaces de guiar a los ‘nativos digitales’ (muchos dicen: ¿Cómo voy yo a enseñarles, si lo saben todo?). Pues no, podríamos decir que estamos ante una generación de ‘huérfanos digitales’, que utilizan los medios digitales desde pequeños pero de forma realmente poco efectiva (muchos no saben buscar información en google, o encontrar una palabra en un diccionario, o buscar alternativas a un problema…). Aquí el papel de los ‘inmigrantes digitales’ (padres y profesores) es clave. Tenemos que educar, enseñar, sin miedo, teniendo claro que el ser humano es un ser personal, relacional, y que la persona no cambia. Siempre necesitará de esa relación personal para crecer y para desarrollarse.

Insisto: es clave el tener claros los fines de la educación. Aquellos que dicen que el conocimiento no tiene sentido porque internet está llena de información y hay que centrase en las ‘habilidades’ hacen un flaco favor a la educación.

En este sentido, la lectura se convierte en un elemento clave en la formación, por cómo permite el crecimiento y maduración de la persona. Tenemos que enseñar a leer en papel, en digital… Aprovechando todos los elementos de siempre que funcionan bien y todos aquellos nuevos que nos puedan ayudar.