Mostrando entradas con la etiqueta creatividad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta creatividad. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de octubre de 2018

Tradición y progreso en educación (XXVI): Algunos mitos sobre el 'aprendizaje profundo'



Uno de los principales mitos educativos con los que nos encontramos hoy en día es que, para que haya aprendizaje tiene que haber desorden, los niños tienen que poder hablar cuando quieran, las mesas tienen que estar puestas en grupo y no orientadas a la pizarra y el profesor: solo en un contexto así los alumnos podrían desarrollar de verdad las habilidades de pensamiento crítico, de colaboración. Esta idea, sin embargo, no es cierta. En un entorno en el que las mesas estén orientadas hacia el profesor porque se piensa que es lo mejor para que los alumnos puedan atender a las explicaciones, escuchar, ver la pizarra... también es posible desarrollar habilidades como el trabajo en grupo o el pensamiento crítico; aún más, un entorno altamente estructurado y organizado suelen ser la mejor opción para desarrollar habilidades como las comentadas.

En este sentido, me pareció muy bueno el post de 'The Effortful educator' al respecto. Este publicó un artículo sobre esta cuestión a raíz de la imagen con la que se acompaña el post, que he traducido al español porque me parece que vale la pena poderlo leer:

¿Ha de depender el aprendizaje de una plegaria?

Hoy, en Twitter, Tom Bennet compartió la imagen inferior con el comentario: "Reza porque tus hijos vayan a la primera clase."

Este tuit fue la chispa del inicio de un intenso debate entre diferentes miembros del mundo educativo de Twitter y creó cierto revuelo. Aquí está el link al tuit original de Mr. Bennet. Como profesor en ejercicio, me gustaría dar mi opinión al respecto sobre esta situación por 2 razones:

1. Creo que es una conversación importante.
2. Es mi blog y en él publico lo que me da la gana

El primer aspecto que llama la atención de la imagen son las asunciones implícitas que deeperlearning4all.org hace de la 'clase tradicional'; que los alumnos se sientan en silencio, no hablan y nunca hacen ninguna de las cosas que tienen lugar en la clase del 'aprendizaje profundo". Sin embargo, cuando pienso en los seis descriptores asociados con las clase de 'aprendizaje profundo', no veo ninguno que no pueda ser alcanzado en la 'clase tradicional'. Ninguno. Es un poco presuntuoso decir que los estudiantes que están en la 'clase tradicional' leyendo, escuchando y aprendiendo no se pueden convertir en 'aprendices para toda la vida', desarrollar una mentalidad positiva o pensar de forma crítica de una forma colaborativa con y sobre el material. Simplemente, no es cierto.

Mi clase seguramente sería etiquetada como una 'clase tradicional', pero en ella mis estudiantes tienen de forma diaria la oportunidad de interactuar oralmente, autoevaluarse, comprobar lo que han aprendido con un compañero o con un grupo, preguntar sobre lo que he explicado o sobre otras cuestiones, etc. La imagen, de forma bastante incorrecta, contribuye a extender el mito de que las 'clases tradicionales' son de alguna forma ambientes inferiores para el aprendizaje, especialmente como la pizarra en la 'clase tradicional' indica (matemáticas 101), si el material es fundamental para comprender a fondo problemas más complejos de cursos superiores.

Me preocupa también el mensaje que esto envía a los profesores y directivos. Especialmente en el ambiente tuitero americano existe un empuje generalizado para dejar de lado la enseñanza y disposiciones de aula tradicionales y optar por disposiciones de aula más flexibles, entornos 'maker' y creativos dentro del aula. Dejad que sea claro, no soy 'anticreatividad', 'antitecnología' ni 'anticolaboración'... pero sí que soy 'proaprendizaje', y rechazo dañar el ambiente de aprendizaje por la diversión. Dejad que me centre en la creatividad. La creatividad es imposible sin conocimiento. No puedes ser creativo sin tener conocimientos previos. Los aprendices noveles, que están adquiriendo el conocimiento para ser creativos, aprenden mejor en clases más organizadas, con menos distractores externos

Donde mejor se recoge esto es en el contexto de la 'clase tradicional'. El profesor es el experto y los alumnos los noveles. Sé que esta afirmación le erizará los pelos a más de uno, y que muchos creen que tienen que limitarse a 'ser el guía que acompaña' y a no ser un 'sabio en el escenario', pero solo escuchadme y pensad... ¿Cómo se puede pedir a los aprendices noveles que enseñen a otros y sean creativos con el conocimiento que están empezando a comprender? No pueden hacerlo bien, y quizás están dañando su aprendizaje y el de otros por enseñar incorrectamente a sus iguales. Aprovecharían el tiempo de forma más eficiente y efectiva si un experto les comunicase el conocimiento, evaluara su aprendizaje y entonces se movieran ya hacia aplicaciones de lo aprendido.

Casi puedo oír a los profesores veteranos decir: "Claro, por supuesto. Enséñales primero y déjales entonces colaborar, crear, etc. Es algo que va añadido". No estoy seguro de que esto sea lo que los que son nuevos para la profesión oyen y ven en Twitter. Me temo que lo que ven en los blogs, redes sociales, webs... es la expectativa de unos alumnos que están continuamente hablando, creando, colaborando. La realidad de la mayoría de clases no es esta por más que de 45 a 90 minutos al día. Cuando empecé a dar clases 12 años atrás no existían ni Twitter ni Pinterest... Y estoy bastante contento. No puedo dejarme de imaginar  la presión que los nuevos profesores sienten cuando ven las clases de otros y oyen sobre sus clases dinámicas.

Por lo tanto, un mensaje para el profesor novel y el formador de profesores: relájate. Conoce tu materia. Enseña tu asignatura de forma clara y directa. Dar conocimiento es lo mejor que puedes hacer por tus alumnos. Sí, las relaciones son importantes. Sí, el bienestar del alumno también importa. Si estableces claras límites y expectativas claros en tu clase y te das a conocer poco a poco, tus estudiantes te respetarán y establecerás una buena relación con ellos.

Una última clarificación: el conocimiento previo importa. Enseño AP Psychology y mis estudiantes llegan con una comprensión muy reducida de lo que trabajamos. Si enseñas en cambio a un curso de estudiantes que tienen un conocimiento ya bien asentado, entonces la cosa cambia.

Por lo tanto, para acabar me gustaría parafrasear Jon Bon Jovi (y a Tom Bennet un poco):

“Woah, sit down in your chair

Woah, learning on a prayer

Take some notes, you’ll retrieve it I swear

Woah, learning on a prayer”


Como habréis podido ver después de su lectura, es un artículo soberbio. Tendemos a confundir la clase efectiva con aquella en que las mesas están por grupos, hay ruido, en la que el profesor no habla... No es así. Como comenta Blake Harvard En una clase en la que los pupitres estén mirando a la pizarra es posible también que haya trabajo cooperativo, por parejas, autoevaluación, desarrollo del pensamiento crítico, de la creatividad... Y será muchas veces la mejor opción, ya que es la que facilita más el prestar atención y escuchar al maestro en los primeros pasos de aprendizaje. 

Post original de Blake Harvard:

lunes, 10 de agosto de 2015

'El Elemento', de Sir Ken Robinson



‘El elemento’ de Sir Ken Robinson y su famosa conferencia sobre la creatividad son dos de los materiales que he decidido leer y ver este verano.

El libro 'El elemento' de Robinson es, en sí, bonito. En él, nos va presentando historias de superación de diversas personas de todas las profesiones y ámbitos que consiguieron encontrar su ‘elemento’ (es la palabra que utiliza Sir Ken para referirse al aspecto de la vida que los emociona, en el que destacan y les hace sentir la plenitud; en el lenguaje del común de los mortales, sería nuestra ‘vocación profesional’ o aquello en los que queremos trabajar). Para Robinson, todas estas personas de las que habla alcanzaron su elemento ‘a pesar de la escuela’. Según él, la escuela mata la creatividad y condena a estas y muchas otras personas a una vida sin sentido. Luego volveré sobre esta idea: no se puede criticar así a la escuela, porque es injusto y no se corresponde con la realidad.

Por lo que respecta a la conferencia, hay que reconocer que Sir Ken Robinson sabe hablar bien y encandilar al público. Explica con gracia, pone anécdotas… Pero eso no quita que esté en desacuerdo con bastantes de los aspectos que comenta, ya que la suya me parece una crítica confusa y equivocada,  que hace un flaco favor a la educación.

Vamos ahora a valorar las ideas. Uno de los presupuestos que defiende Robinson es que la escuela actual mata la creatividad. Afirma que nuestra escuela no necesita reformas, sino una revolución radical. Para él, la escuela es irreformable porque está pensada (dice él) siguiendo los parámetros del siglo XIX: para fomentar la inteligencia académica y el razonamiento deductivo (de su postura se desprende que para él el pensamiento racional es un pensamiento en serie y poco creativo).

Esa manera de hacer de las escuelas, dice, provoca que no salgan de las escuelas esos genios, artistas… que tendría que haber en todas partes. Por lo tanto hay que cambiarlo todo. Eso sí, no concreta nada. Se queda en los titulares. Me gustaría preguntarle: ¿de qué colegio o colegios de los que siguen su filosofía están saliendo esos genios que él afirma? ¿De Grange (Gerver)? ¿De Summerhill? ¿Del colegio que asesora en EE.UU.?

Es cierto que hay que valorar que las personas tienen talentos diversos y habilidades diversas, y tenemos que potenciarlos también en la escuela, junto a los relacionados con la lengua y las matemáticas; pero ello ha de ir unido a una enseñanza rigurosa y exigente, con unos contenidos y objetivos claros.

Sugerir, como hace, que el currículum contemporáneo es como la lápida de la creatividad o que las escuelas matan la creatividad, es una declaración que no se ajusta a la realidad. Es una forma de hablar y de considerar la educación que se queda en las grandes frases. Quizás a primera vista te convence, pero cuando profundizas no ves más que una gran vacuidad, no va más allá. Si queremos mejorar la educación no basta con quedarse en frases efectistas, sino que hay que profundizar en qué es la persona y en cómo potenciar de forma clara y real sus talentos… Para ello, no hay que acabar con la rica tradición de que disponemos, sino que hay que completarla y mejorarla. En la conferencia habla de Shakespeare. Olvida que, por ejemplo, en su época los niños se aprendían alrededor de 100 figuras retóricas. Esa fue una gran base para impulsar su creatividad, igual que todo el resto de cosas que aprendió en el colegio. El trabajar una base de conocimientos, de contenidos, de habilidades... No es 'matar' la creatividad.

En resumen, a diferencia de lo que afirma Robinson, el talento, la creatividad y la inteligencia no son innatas, ya que en gran parte se adquieren a través del esfuerzo y de la práctica. Por otro lado, la lengua y las matemáticas son bases fundamentales de la creatividad, y fundamentales también para el despertar y el crecimiento de talentos en ámbitos como el arte, la música...


Daría para más, pero aquí lo dejamos...