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miércoles, 12 de agosto de 2020

La simplicidad en el aula

Photo by CDC on Unsplash

Tengo la sensación de que, en educación, se tiende a complicarlo de forma extraordinaria todo. Últimamente he podido leerme algún texto de Graham Nuthall (autor de 'The hidden lives of learners'). Y me ha dado que pensar. Nuthall destaca la existencia de 3 ámbitos en el aula que son los que determinan el aprendizaje de nuestros alumnos:

- La instrucción que lleva a cabo directamente el profesor con todo el grupo (la instrucción explícita o directa).

- La relaciones que establece el alumno con sus iguales (el trabajo cooperativo).

- El trabajo que realiza el alumno de forma individual.

¿No sería mejor formar a los nuevos profesores considerando estos tres ámbitos en los cuales se llevan a cabo prácticamente todas las interacciones en el aula, enseñándoles a mejorar cada uno de ellos?

En el primero, entraría temas como el aprender a gestionar el grupo (expectativas, comportamiento, gestión de la disciplina...), la activación de conocimientos previos, el saber modelizar un concepto, hacer buenas preguntas, comprobar que nuestros alumnos entienden... Dominar al fin y al cabo la instrucción directa y explícita, centrándonos en el aspecto clave de sobre qué van a estar pensando nuestros alumnos en clase.

En el segundo, entraría el dominar las estrategias de gestión de aula que facilitan que los alumnos trabajen con sus iguales: la interdependencia positiva, la responsabilidad individual, el saber organizar actividades cooperativas, de trabajo por parejas, de lectura compartida.

En tercer lugar, estaría todo el ámbito del trabajo individual: cómo lo organizamos, qué soporte damos, en qué está pensando el alumno y a qué dedica el alumno su atención, la secuenciación de actividades.

Porque me parece que se tiende a complicar todo mucho, cuando los alumnos y maestros lo que agradecen es que se les presenten las cosas de forma sencilla, que es lo que acaba ayudando al aprendizaje. En este sentido, hay un libro de Jo Facer 'Simplicity rules', que va también en esta línea. Es una reflexión.


domingo, 6 de octubre de 2019

Comentario sobre el artículo 'Background noise and Classroom Design': sobre la importancia de la atención para el aprendizaje

Fuente: https://www.weareteachers.com/curb-classroom-chatter/


Después de unas semanas desconectado, quiero volver comentando un interesante artículo escrito por la doctora Lucy Erickson en el blog 'The Learning scientists' en el que hablaba sobre el 'sonido de fondo', el ruido y sus efectos en el aprendizaje; el primero de una serie de 3 en los que hablará sobre los efectos del ruido y de las distracciones sobre el aprendizaje.

Erickson comienza destacando el hecho de que, si estamos estudiando para un examen importante, la mayoría de nosotros elegiríamos estudiar en una biblioteca antes que en una cafetería llena de gente. ¿Esto por qué? Porque el ruido, las distracciones... tienen numerosos efectos negativos: incrementar el estrés, la frustración... e incluso la presión sanguínea. Cita que existe evidencia de numerosos estudios con adultos para los cuales el ruido supone una disyunción del pensamiento, del razonamiento y de otros procesos cognitivos; y todos sabemos lo familiar que nos es la dificultad de concentrarnos en ambientes ruidosos. Y aquí pasa a destacar que la evidencia sobre los efectos en los niños pequeños es todavía mayor. A partir de este punto paso a traducir directamente el artículo original de Lucy Erickson que podéis consultar aquí:

"Dada la importancia que tiene el aprendizaje central en el desarrollo temprano del niño y la cantidad de transmisión de conocimiento que tiene lugar a través de la palabra, el hecho de que los niños de las diversas edades estén menos preparados para aprender del discurso oral con ruido de fondo es particularmente preocupante. Consecuentemente, limitar el ruido de fondo en los ambientes de los niños debería de ser una prioridad fundamental, si el objetivo es crear ambientes de aprendizaje óptimos".

Pensemos un momento: ¿tenemos esto en cuenta? Más de una vez he oído a alguien al pasar al lado una clase en la que había ruido, conversaciones, etc. que, si se oía ruido, ello significaba que había aprendizaje. Por contra, si había silencio era difícil que estuviera teniendo lugar cualquier tipo de aprendizaje. ¿Estamos seguros? Sigue el artículo:

"A la luz de la evidencia que muestra los efectos negativos del ruido, ¿por qué ha habido un incremento en el uso de clases abiertas y de espacios de trabajo también abiertos tanto para niños como para adultos? La idea detrás de las clases y espacios abiertos era que quitar las paredes incrementaría la colaboración. A pesar de que incrementar la cooperación puede ser un objetivo valioso, una consecuencia no pensada de 'quitar las paredes' son espacios de trabajos muy ruidosos y molestos. Esto es un ejemplo de cómo un tipo de evidencia es utilizado para justificar un cambio educativo sin considerar otros factores"

Esto es algo que nos deberíamos de plantear. ¿Son los espacios abiertos el mejor ambiente para el aprendizaje? ¿Espacios en los que todo sea trabajo en grupo, en los que haya conversación música, ruido de moverse por el aula? No niego las bondades que puede tener un aula con forma de anfiteatro para trabajar, por ejemplo, el teatro. O un buen aula o espacio para practicar la educación física. E incluso un aula con mesas para poder trabajar en grupo y que facilite la interacción cara a cara. ¿Pero, nos planteamos el fondo de las cosas? Porque para gran parte de los aprendizajes lo que hace falta es, por contra, silencio, lectura atenta, atención: para aprender a leer, a escribir, las matemáticas... ¿A qué viene esta fiebre por 'tirar las paredes'? Se presentan como 'transformaciones educativas' cambios que no son sino decisiones poco pensadas.

Además, seguramente nuestros alumnos necesiten cada vez más, espacios de silencio, de tranquilidad... Espacios que les ayuden a alejarse del torbellino del mundo digital y de la inmediatez en el que viven constantemente sumergidos. No solo eso. Cualquiera que conoce las ideas básicas de la psicología cognitiva sabe que la memoria de trabajo, elemento fundamental a través del cual pasa todo nuestro aprendizaje, no puede atender a más que un número limitado de elementos a la vez. Y el ruido, la música de fondo, etc., nos la limitan. ¿Tenemos esto presente cuando planteamos nuestras clases?

Y acaba:

"Ya que las habilidades auditivas básicas maduran de forma bastante temprana, algunos investigadores sospechan que unas habilidades pobres de atención podrían ser las culpables de las dificultades de escuchar con ruido. A diferencia de las habilidades auditivas básicas, la habilidad de dirigir la atención de forma selectiva es una habilidad que madura lentamente en los alumnos y es de vital importancia para el aprendizaje. Si las dificultades con la atención son en gran parte responsables de los problemas para escuchar y aprender con ruido de fondo, esto tiene implicaciones en cómo tenemos que pensar sobre los ambientes que resultarán en unos mejores resultados de aprendizaje para nuestros alumnos. Además de ser ruidosas, muchas clases y guarderías tienen a ser caóticas y visualmente desorganizadas, y la investigación justo está empezando a sugerir que la sobrecarga de elementos visuales o el desorden pueden tener también un gran impacto"

Lucy Erickson realiza reflexión muy interesante, que ya hemos comentado otras veces en el blog: deberíamos de tener más en cuenta la importancia de la atención, y si nuestras prácticas educativas realmente facilitan su desarrollo. ¿Nos preocupamos por desarrollar la capacidad de escuchar y de atender de nuestros alumnos? ¿Somos conscientes que el uso de espacios abiertos, de dispositivos electrónicos o de determinadas dinámicas tiene un efecto sobre esta? Plantearse estas preguntas a fondo es importante, especialmente si queremos que las experiencias educativas que llevemos a cabo en nuestras aulas sean precisamente eso, educativas, y lleven al aprendizaje. En este, como en tantos otros temas, tendemos a dejarnos llevar por las modas, sin tener en cuenta su evidencia y si realmente o no serán buenas para nuestros alumnos. Valdrá la pena seguir los siguientes artículos de Lucy Erickson en The Learning Scientists.

Post original: