domingo, 21 de mayo de 2017

Sobre filosofía de la educación (I): De los fines, el currículum y la didáctica


Este es el primer artículo de una nueva serie en la que hablaré sobre aspectos relacionados con la filosofía de la educación. En este primer artículo hablaré sobre los fines de la educación. Considero que en educación hay 3 elementos fundamentales que tendríamos que tener claros: 

- Los fines: el a dónde vamos, el por qué de las decisiones que tomamos, el modelo al cual aspiramos...
- El currrículum: el qué enseñamos.
- La didáctica y los métodos: el cómo enseñamos

De todos estos, el primer elemento y el que debería de pasar por delante de los demás son los fines. ¿Ponemos los fines de la educación por delante de otros aspectos? Porque hoy por hoy lo que parece que no tenemos claros son precisamente los fines. ¿Tenemos claro que la función principal de la escuela es y ha de ser académica? Yo lo tengo claro, pero no me parece que muchos de los que trabajan en los departamentos de educación, de los gurús e innovadores.... lo tengan. Como afirma Gregorio Luri, hoy nos caracterizamos por el escepticismo respecto a los fines. En su libro 'La escuela contra el mundo', afirma:

'La escuela del siglo XIX (y del XX, al menos hasta los años sesenta) era muy consciente de dos cosas. Primero, de que su función era permitir la evolución del alumno desde su condición de hijo a la de ciudadano, y, segundo, de que tenía un modelo preciso de ciudadano que orientaba su acción'.

Claramente, hoy en día, hemos perdido esta finalidad académica de la escuela. Hemos olvidado que su papel principal es la culturización, el hacer partícipes a las nuevas generaciones de los tesoros de nuestra rica tradición cultural y humanística: la historia, la filosofía, la biología, la literatura... El pasar a ser partícipes de todo el conjunto de saberes, conocimientos... que conforman nuestra sociedad. Es esa transición de la 'condición de hijo a la de ciudadano' de la que habla Gregorio Luri, ya que es precisamente el conocimiento de la tradición cultural lo que nos permite a los ciudadanos participar plenamente de nuestra sociedad.

No podemos olvidar, pero, el segundo punto, el que se tenía un modelo preciso de ciudadano. Este es otro de los elementos que hemos perdido. Desde la escuela republicana francesa a los colegios religiosos americanos este era un elemento que se tenía claro: el modelo de de persona, de ciudadano que se quería conseguir; y la acción de la escuela iba orientada a ese objetivo. De ahí se derivaba un orden moral externo, una disciplina, unas normas de comportamiento...

Uno de los grandes problemas que tenemos hoy es que ponemos el último de los elementos, los métodos, la didáctica en la primera posición, olvidando que las decisiones que tomemos sobre estos no son neutras, y suponen cambios en los otros dos aspectos.

Un ejemplo lo podría constituir el aprendizaje por descubrimiento: la idea de que el alumno ha de descubrir las cosas por sí solo, porque le interesan, sin imposiciones externas del maestro. O el constructivismo. Este, cuando se toma como postura filosófica (de que cada uno se construye 'su realidad', 'su conocimiento') o se confunde con el aprendizaje por descubrimiento (http://unestelalalba.blogspot.com.es/2016/07/tradicion-y-progreso-en-educacion-iii.html), conlleva una visión determinada del hombre y de la realidad. 



Este es un aspecto que, hoy por hoy, nos afecta a todos los niveles. Solo hay que ver, por ejemplo, la nueva orden de evaluación que ha llegado a las escuelas de primaria de Cataluña este año. El planteamiento de que lo que interesa y es importante son las competencias es, ante todo, ideológico, y va acompañado de una serie de valores: lo importante ya no es el conocer, sino el saber hacer; aquello que no tenga una utilidad práctica, ¿para qué aprenderlo?

En el decreto de evaluación de primaria, la evaluación de la historia, de los conocimientos matemáticos, de la biología... quedan de lado en favor de aspectos como 'Equilibrio personal', 'tecnología y vida cotidiana', 'Comunicación y representación', 'Conexiones'... todos ellos aspectos que unidos a los conocimientos estarían bien, pero que solos pierden gran parte del sentido. Con el nuevo decreto de evaluación ya no se valoran el conocimiento y el saber por el valor que tienen por sí mismos. Lo mismo veo cuando observo algunos de los 'proyectos innovadores' a los que se les da tanto espacio en los medios (Col·legi Montserrat, Horitzó 2020...). ¿Tienen claro que la principal función de la escuela es académica? ¿Siguen teniendo claro el modelo de ciudadano, y de persona, guiado por el humanismo cristiano al que se solían orientar colegios como los suyos? ¿Siguen dando el valor que se merece a la rica tradición cultural occidental, a la palabra escrita, a la historia, a la filosofía? Tengo la impresión de que no.

¿Cómo mejorar la educación? Tenemos que empezar por replantearnos los fines y tenerlos claros. A partir de ellos, podremos establecer un currículum claro y entonces, solo entonces, entraremos al ámbito de los métodos y la didáctica, eligiendo las técnicas que nos vayan mejor para nuestros objetivos. Para ello, sin embargo, el primer paso sería que nuestras autoridades educativas empezaran por tener las ideas claras, cosa que en Cataluña cada vez es más difícil...

En este sentido me siento plenamente identificado con el siguiente párrafo que leía en el día de ayer de Andrew Old, en su blog: https://teachingbattleground.wordpress.com/2017/05/13/teachers-are-divided-by-values-not-just-methods/

'Cuando digo que soy un tradicionalista, significa que rechazo objetivos no académicos para la educación. Significa que creo que aprender conocimientos mejora el intelecto más que cualquier otra cosa. Significa que pienso que los niños deberían de ser obedientes. Significa que eligiré los métodos en función de si maximizan la adquisición y la fluencia en el conocimiento. También significa que favorezco la explicación y la práctica pero porque son los mejores medios para llegar a estos objetivos'.

Bibliografía:
1. 'La escuela contra el mundo: El optimismo es posible', de Gregorio Luri, editorial Ariel 2015
2. Blog de Andrew Old:


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